El Volkswagen Beetle Dune es el más chulito de 2016. Lo hemos probado

Campo no harás, pero playa... serás el rey

Enconces, ¿el nuevo Volkswagen Beetle Dune es un SUV?

Evidentemente no. No llega al Range Rover Evoque Convertible por precio, tamaño y aptitudes offroad, ni, menos mal, al horrible Murano CrossCabriolet. En realidad, en Volkswagen dicen del Beetle Dune que es un 'crossover'. Sí, lo mismo que dice Subaru de su Forester. El caso es que tiene una estética más campera y una altura libre al suelo 10 mm mayor que, lo has adivinado, es tirando a complicado de distinguir a simple vista. En teoría te facilita la vida a la hora de transitar por terrenos complicados... digamos buscando una playa paradisíaca que nadie en el mundo ha descubierto aún.

¿Y cómo logra esa altura?

No lo hace con unos muelles más largos; o con unos neumáticos de mayor diámetro o más perfil. O al menos, no lo dicen abiertamente. Sencillamente, utilizan el chasis que colocan a los coches destinados a los mercados con carreteras en mal estado. El caso es que en marcha no vas a notar mayores balanceos o cabeceos, lo que dice bastante de su buen equilibrio. También hay que reconocer que con un Beetle Dune no vas a meterte a cuchillo en una carretera repleta de curvas. Si lo haces, tampoco lo vas a pasar nada mal. Especialmente con el TSI de 220 CV. El propulsor es el mismo que el del Volkswagen Golf GTI, por lo que correr, corre. Y si a eso le unes su buen chasis, tienes una combinación perfecta.

Entonces, ¿el Dune es como un Beetle normal?

Sí y no. Por ahora, el Volkswagen Beetle Dune 2016 tiene algunos detalles que el resto no lleva, como el paragolpes delantero con algo más de personalidad y con una toma de aire alargada, además de algunos detalles específicos. ¿Por ahora? Sí, todo esto lo vas a ver en el próximo restyling del Beetle 2016 que está a punto de caer.

Toma nota del resto de cambios: en el exterior tienes unos pasos de rueda negros que hacen aumentar la anchura total en 14 milímetros; además, detrás tienes un alerón bien grande que, según la gente de la marca, genera downforce (siempre útil en la recta de Hunaudières, en Le Mans) y un difusor que es más estético que otra cosa. El resultado, sin embargo, está fuera de toda duda.

¿Cómo se conduce?

Llega con motores potentes: un gasolina 1.4 TSI de 150 CV, el 2.0 TSI del que ya te he hablado con 220 y el TDI de 150.

El que más me ha gustado ha sido el Beetle Dune más potente; no puede ser de otro modo. El 2.0 TSI empuja desde antes de las 2.000 vueltas y asociado al cambio DSG solo te tienes que esmerar en pisar a fondo y escuchar cómo suena el escape al insertar marchas más largas. En cuanto al TSI de 150, lo cierto es que es suave. Eso es bueno, porque no te da quebraderos de cabeza en el tráfico urbano en tu día a día, pero es malo porque le falta algo de carácter: aunque es muy lineal y sube con ganas hasta el corte, cuando llega a la zona roja te dan ganas de preguntarle "¿Bueno, y ahora qué?". Aun así, no te quedes con esto. Como te he dicho un poco más arriba, con un Dune deberías disfrutar del trayecto, en lugar de buscar las curvas más cerradas del puerto de Mijares. Yo, probablemente elegiría este (también es el más barato).

Por último, el nuevo Volkswagen Beetle Dune 2.0 TDI. Sin duda el que más se va a vender en España (en Europa esperan que sea el 1.4 TSI) y que estará disponible con caja manual o automática. Yo he conducido esta última opción y la verdad es que se ha comportado tal y como esperaba. Sólido y con aplomo, la suspensión no se lleva nada mal con el mayor peso del cuatro cilindros diésel. Si conduces el Coupé no sientes nada diferente a lo que percibes en un Golf: un lejano repiqueteo típico a diésel que se hace más intenso según subes de vueltas. Por lo demás, lo que ya sabemos: unos medios muy buenos y un consumo muy contenido, al menos sobre el papel: 5,5 litros en una ruta con bastante autopista y algo de carreteras secundarias.

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