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Prueba Audi A5 Sportback 2017: ¡deja de mirarte al espejo!

La opción más presumida de la gama tiene un precio. ¿Lo vale?

Esta prueba del Audi A5 Sportback 2017 tiene un objetivo principal: terminar con una duda existencial que muchos compradores pueden tener cuando echan un vistazo a la gama de Audi. ¿Qué Audi me compro? El nuevo Audi A4 tiene una pinta excelente, pero el Audi A5 Sportback 2017 tiene una mejor presencia, ¿será tan bueno en el resto de aspectos o solamente es una cara bonita? ¿Y el Audi A6? Aquí puedes leer la prueba del Audi A6 Allroad Bi-TDI. Elegir entre estos tres sedán puede no ser fácil aunque ya te adelanto que a día de hoy prácticamente cualquier opción te será grata. 

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Pero voy a intentar definir el espíritu que Audi ha intentado plasmar en esta berlina con un marcado estilo coupé. Sin duda, el lanzamiento del Audi A5 buscaba cubrir el hueco de coupé de tamaño medio que tanto BMW como Mercedes llevaban décadas cubriendo con el Serie 3 Coupé y con el CLK primero y con el Mercedes Clase C Coupé después. Pero Audi fue inteligente y descubrió un nicho de mercado muy interesante: un coupé de cuatro puertas donde el estilo fuese un valor fundamental.

 

 

Sí amigos, el Audi A5 Sportback 2017 de esta prueba es el sedán más presumido de la gama y ese es el objetivo, ofrecer un producto menos práctico, menos sensato pero pensado para aquellos que dan una importancia sideral a la imagen, a la estética. La nueva generación del Audi A5 es una evolución del concepto original, donde se ha respetado por completo ese espíritu de chico guapo: frente a mi, el Audi A5 Sportback luce sensacional adornado con el paquete S-Line y un color blanco que será el más visto por nuestras carreteras.

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Ahora el frontal es más redondeado y el lateral tiene una línea muy sensual, con unas ondulaciones que buscan empaque, elegancia y estilo. Sobre el asfalto se ve más redondo que una berlina tradicional de tres volúmenes, mejor resuelto: la trasera tiene un voladizo muy corto y ese detalle junto con los pilotos traseros completos con tecnología led y la enorme tercera luz de freno que recorre toda la luneta horizontalmente le dan un aire tremendamente sexy. La gente lo mira. Se ve especial y ese es el objetivo de Audi. Ahora bien, ¿es mejor que un A4?

Audi ha hecho muy bien una cosa: meterle el mismo interior de su hermano pequeño. ¿Por qué digo eso? Porque el nivel de calidad, ajustes y bienestar abordo es absolutamente sensacional y no tengo ningún problema para afirmar que a día de hoy este interior es el mejor ejemplo de que Audi está un paso por delante tanto de BMW como de Mercedes. Dolerá más o menos, pero es así. Abro la puerta y la ausencia de marco es otro de los elementos distintivos del Audi A5 Sportback. Ya sabes, más estilo, más ‘cool’.

 

 

Los asientos de la versión S-Line me encantan: agarran bien pero tienen un mullido realmente confortable. Son asientos para hacer kilómetros sin parar, pero resuelven la papeleta si vas a subir a buen ritmo un puerto de montaña. El Audi Virtual Cockpit se abre ante mi cuando enciendo el contacto. Todos los botones y ajustes son de una gran calidad y Audi ha apostado claramente por la tecnología led en el interior: incluso la ranura de un puerto USB está iluminada con una agradable luz blanca. Da sensación de tecnología, de modernidad y de calidad. 

Sin salir todavía del habitáculo, voy a centrarme en uno de los apartados que pueden generar más dudas en este coche: las plazas traseras. Señores, la física es la física, y si buscas una carrocería de estilo coupé, con una caída pronunciada del techo a partir del pilar B es de esperar que el espacio detrás no sea tan generoso. No obstante, personalmente me ha sorprendido: si buscas espacio, cómprate un Audi A4 Allroad, pero este Audi A5 Sportback puede transportar a dos adultos detrás sin estrecheces, siempre que no midas más de 1,95. ¿Y el maletero? Quizás te sorprenda pero es exactamente igual de grande que el de un Audi A4 sedán: 480 litros. Nada, pero que nada mal.

Así pues, parece que en la nueva generación del Audi A5 Sportback la marca de los aros ha buscado mejorar algunos elementos prácticos para que la decisión final de compra sea tan fácil como: más imagen = más precio. Y creo que esa es la realidad ante este producto: ha mejorado tanto que ya apenas hay otros factores que puedan intervenir negativamente ante esta decisión de compra.

El Audi A5 Sportback 2017 de pruebas monta un motor archiconocido: el 2.0 TDI de 190 CV, con tracción delantera y cambio automático DSG de siete velocidades. Una combinación que parece ganadora de primeras, al menos en la lista de ventas. Arranco y el motor no es todo lo refinado que la envoltura merece. En frío suena algo tosco, como la mayoría de motores diésel del Grupo Volkswagen. Echo a rodar y la verdad es que el motor de primeras se siente bien: ofrece 400 Nm desde solamente las 1.750 vueltas, así que la respuesta inicial es buena. Acelera de cero a cien en 7,9 segundos.

 

 

Si quieres un coche con consumos muy contenidos para viajar tranquilo, no es mala opción, no obstante, bajo mi punto de vista, es una mecánica que se queda algo justa en este concepto: no es lo mismo un Audi A3 que un Audi A5 Sportback de casi 1.600 kilos. Lo peor de esta mecánica es que llegados a un punto parece quedarse sin ‘chicha’: las recuperaciones en autopista, por ejemplo, son algo torpes. Yo no tengo ninguna duda viendo los precios: me lanzaría de cabeza a por el 2.0 TFSI de 252 CV. 

Su comportamiento dinámico tiene poco que reprochar. El Audi Drive Select cuenta con cinco modos de conducción: eficiente, confort, automático, dinámico e individual. Bajo mi punto de vista con el modo eficiente y el modo dinámico (también los podrían llamar tranquilo y emocionante) sería suficiente. Es un coche que en autopista se siente glorioso, aplomado, confortable y con una sensación de calidad general que conquista. En curvas no va nada mal, con un reglaje de la suspensión que evita desagradables balanceos: no obstante, no se siente del todo cómodo y si vas muy al límite el subviraje hace algún que otro amago. Si vas a hacer mucha curva, yo invertiría algo más de dinero en el sistema de tracción integral quattro. 

Sobre el asfalto, las diferencias entre un Audi A4 y un Audi A5 Sportback no me parecen suficientes para hacer decantar la báscula hacia uno u otro. Aunque su aspecto sea más dinámico (o deportivo), no creo que el espíritu real del Audi A5 Sportback vaya ahí. Termino la prueba del Audi A5 Sportback y lo tengo muy claro: todo se decide por una cuestión de imagen. El diseño del Audi A5 Sportback entra por los ojos, es espectacular, exclusivo, con detalles únicos y que hacen girar alguna que otra cabeza. Esa imagen vale 2.580 euros. Así de fácil y sencillo. ¿Vale la pena pagarla? Aquí que cada uno saque sus propias conclusiones: personalmente creo que la diferencia de precio no es demasiado abultada como para evitar la espectacular imagen que ofrece el A5 Sportback. 

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