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Prueba Audi S5 Cabriolet: ¡un gran turismo para gozar de la primavera!

El mejor aliado cuando llega el buen tiempo.

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Son casi las 12 de la noche en un pequeño pueblo del Pirineo. Personalmente, soy de la filosofía de descapotar siempre que se pueda y, durante esta prueba del Audi S5 Cabrio, no voy a dejar de lado esta manera de pensar. El termómetro marca 14 grados y cuando la capota se retira, el campanario románico de la iglesia parece querer abalanzarse sobre mi. El trayecto es breve, pero suficiente para viajar relajado disfrutando de lo que el escenario me tiene preparado: una cantidad infinita de estrellas sobre mi cabeza, el ruido portentoso de los ríos en pleno deshielo, el aroma a hierba y flores. Señores: ¡para esto sirve un descapotable!

Son estos pequeños momentos los que hacen que un descapotable valga la pena. Salvando el verano más caluroso, prácticamente cualquier temporada es buena para viajar con un coche sin techo, pero es ahora cuando el entorno más te puede ofrecer. Yo me estoy moviendo en un Audi S5 Cabrio, un auténtico gran turismo que combina calidad, lujo y prestaciones. En ningún momento diré que estoy frente a un deportivo, ya que no lo creo: este no es un coche para disfrutar en un tramo chirriando rueda, sino más bien un coche potente, sofisticado y preparado para darte muchas alegrías.

 

 

Es como un Bentley Continental GTC para pobres (sí, me merezco un bofetón por decir que es para pobres un coche que, en el caso de mi unidad de pruebas, roza los 100.000 euros). Audi parece empeñada en gritar a los cuatro vientos que es la marca de referencia cuando hablamos de calidad y de sofisticación dentro de las marcas de lujo alemanas. El Audi A5 es una de sus mejores obras, al menos hablando de acabados y el S5 no iba a ser menos: en la prueba del Audi S7 ya os hablé que la gama S de Audi tiene mucho potencial, un potencial muchas veces escondida tras las siglas RS. Olvidado incluso.

 

Prueba Audi S5 Cabrio: el punto medio

Tomando como referencia que un Audi RS no es nunca un coche radical o exigente, creo que en muchas ocasiones la diferencia de precio entre un S y un RS no está del todo justificada, sin entrar a valorar la clave del asunto: la imagen. Vale, el nuevo Audi RS5 es más espectacular, pero personalmente, me ha gustado más el Audi S5 que el RS5. ¿Por qué? Pues ahí va la principal razón.

 

 

La puesta a punto. Especialmente de la suspensión: el Audi RS5, aunque se parapete bajo una fachada de superdeportivo, también es un gran turismo, un coche con el que viajar relajado y muy rápido por la autobahn, aunque con un pequeño detalle: al colocar el modo dinámico, su suspensión tiene una puesta a punto que personalmente no me gusta nada. Dura pero blanda a la vez, ‘rebotona’ cuando viajas en firmas en mal estado, tiene una pisada tensa pero para nada seca. Es como que han querido coger un gran turismo confortable y colocarle amortiguadores duros. El resultado a mi no me convence.

En cambio, el Audi S5 Cabriolet de esta prueba sí que tiene una suspensión a la altura: incluso en modo dinámico, la suspensión resulta confortable y perfecta para largos viajes. Cuando llegan las curvas, es una aliada más en esta búsqueda constante de la máxima eficacia al volante. Apenas balancea y el único problema aquí es el peso: debido a los refuerzos estructurales para mantener la rigidez torsional nos acercamos peligrosamente a las dos toneladas de peso. ¡Pesa prácticamente lo mismo que el nuevo Audi A7!

Sí amigos, el peso resulta clave para entender su comportamiento tranquilo (de peluqueras para algunos), pero creedme si os digo que es un coche muy agradable de conducir. Una de las cosas más interesantes es un motor V6 de 2.9 litros (sí, el mismo del RS5) que siempre está dispuesto a dar lo mejor de sí. En el caso de este S5 genera 354 CV a partir de las 5.400 vueltas y hasta las 6.400, con un par motor de 500 Nm desde las 1.370 y de manera constante hasta las 4.500 vueltas. Es un motor que sabes que siempre está ahí, nunca desfallece y sus prestaciones deberían ser más que suficientes para cualquiera: acelera como un buen compacto deportivo, con un cero a cien en torno a los cinco segundos.

 

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No es una bestia, no es radical en ningún momento y siempre resulta sosegado. Incluso el BMW 440i Cabrio de esta prueba me dejó un regusto algo más racing por un motor que le gusta más ir arriba y tiene una manera de entregar la potencia más enérgica. El motor está asociado al cambio tiptronic de 8 velocidades cuyas bondades ya pude saborear en el RS5 y que se repiten en este S5: es rápido, pero sobretodo es suave. ¡Una vez más se disfruta más y mejor viajando relajadamente que a fondo!

 

Prueba Audi S5 Cabrio: potencia refinada

Es también viajando tranquilo cuando el Audi S5, con sus más de 350 CV, consigue unas buenas cifras de consumo: es fácil mantener al motor por debajo de los diez litros en una conducción tranquila, especialmente en vías rápidas, donde este descapotable se siente como pez en el agua. La capota es de lona y se pliega, tal como puedes ver en las imágenes bajo estas letras, tras los asientos en un departamento sobre el maletero. No es la capota más rápida del mundo, pero tiene muchas cosas buenas: quizás la mejor sea una insonorización casi total y un menor espacio robado al maletero, a diferencia por ejemplo de la capota rígida de su rival de BMW.

Como te decía, puertas adentro la calidad es altísima y mi ejemplar de pruebas no renuncia a casi nada en términos de equipamiento para hacerte sentir siempre cómodo y a gusto. Si bien critiqué en su momento que el Audi RS5 no pueda llevar unos backets más deportivos y duros, en el Audi S5 estos mismos asientos me parecen perfectos: se puede ajustar el apoyo lateral, adaptándose a la talla de cada uno, además cuenta con regulación lumbar eléctrica, calefacción y masaje: el complemento perfecto cuando estás escuchando el silbido de los pajarillos en una carretera de montaña.

 

 

Y sí, los podrás escuchar: la cuádruple salida de escape es capaz de generar un sonido bastante agradable, pero sutil y siempre presente cuando quieres algo más de emoción. Quizás no suena tanto como el sistema de apertura variable de mariposas del RS5, pero casa mejor con todo lo demás, es más apropiado para el tipo de coche que es. ¡Suena lo suficiente! Y ya sabes que yo generalmente no me conformo con poco.

No hay duda que he tenido mucha suerte al poder probar el Audi S5 Cabriolet en la mejor época del año posible: estas primeras jornadas de calor son días de gloria para los descapotables como este. El Audi S5 Cabriolet me ha gustado más que el RS5, lo veo más cuerdo, más sensato, más equilibrado y con una propuesta más coherente e inteligente. Es un coche para disfrutar con calma, con suficiente potencia para disfrutar de una carretera de curvas o para adelantar, pero a su vez confortable, equilibrado y muy refinado. Si buscas un auténtico deportivo te recomendaría antes un M4 que un RS5, pero si buscas un descapotable de cuatro plazas (las dos traseras solo tienen la pega de un respaldo demasiado vertical), confortable, con una imagen potente y con la seguridad que dan más de 350 CV bajo el pedal derecho, creo que Audi tiene exactamente lo que estás buscando. ¡El mejor amigo para una tarde primaveral!

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