Prueba: BMW i8 Roadster 2018, ¡que viene el destape!

Eleva su potencia a 374 CV y acelera de forma instantánea

BMW i8 Roadster
9 10

Nuestro veredicto

La primera prueba del BMW i8 Roadster 2018. Sobran las palabras... ¡Y el sol acompaña! ¿Se puede pedir más? ¿me envidias? No te preocupes que nos vamos a tostar juntos la cabellera. Te pongo en antecedentes: El BMW i8 Coupé marcó una revolución en términos de tecnología, diseño y fabricación. Formas imposibles, mucha aerodinámica... A mí personalmente me encantaba.

Una pregunta más. ¿Te acuerdas del BMW i8 Concept Spyder? Fue el germen del i8 Roadster 2018. Con respecto al BMW i8 Coupé, sigue manteniendo el mismo sistema de propulsión: aunque con diferencias: bajo el capó en la parte trasera se encuentra el mismo un tres cilindros, con 1.499 cc y 231 CV y 320 Nm. Pero hasta aquí las similitudes.

La batería tiene ahora mayor capacidad (de 7,1 a 11,6 kWh) y alimenta un motor eléctrico con 12 CV más que antes (143 CV). La autonomía eléctrica da un poco más de sí: hasta 53 km. Todos esos kilómetros a 0 emisiones de CO2, lo que te permitirá acceder al centro de las contaminadas ciudades, ya que gozará de la etiqueta ‘0’.

i8 Roadster: más potencia a cielo abierto

Vamos al grano: abro el coche con sus espectaculares puertas tipo ala de gaviota y me deslizo al interior. La potencia total del conjunto es de 374 CV. Palanca a la 'D' y me empiezo a mover con total mutismo. Solo si coloco la palanca en el carril secuencial arranca el motor activando el modo Sport.

VÍDEO: BMW i8 Roadster y Coupé, juntos pero no revueltos

El sonido del BMW i8 cabrio no es el de un deportivo de pura raza, está claro, pero le han querido dar (artificialmente) un matiz algo más 'racing' del que tenía en la primera generación. Un 'truco' que desde mi punto de vista, es de agradecer. Si tienes un coche con esta pinta de deportivo, debería sonar como tal...

Llega la hora de descapotar. El botón que te deja al descubierto se encuentra debajo de una tapa entre los asientos. Tarda 15 segundos en descapotarse (los mismos para la operación contraria) y se puede realizar hasta 50 km/h. ¿Wow! Me da el solazo en la cara y eso lo cambia todo... Acelero a fondo y la respuesta es instantánea.

Más potencia

¿Prestaciones? Sensacionales. En esta prueba del BMW i8 Roadster 2018 he acelerado de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos y la velocidad máxima (limitada y que obviamente no he comprobado) es de 250 km/h. Algo peores que las del coupé (0-100 km/h: 4,4 s) debido a su mayor peso: es 60 kilos más pesado. El consumo medio es de 2,1 l/100 km + 14,5 kWh/100 km, lo que supone unas emisiones de solo 46 g/km. 

Placer sobre todas las cosas, hablo en serio

La conducción cambia totalmente en esta prueba del BMW i8 Roadster 2018. Si no eres de los puristas que mide cada gramo del coche ni la rigidez, te prometo que no hay nada más placentero que conducir un descapotable. En el apartado estético, se distingue por contar con la denominación Roadster tanto en el montante trasero, como en la tapa del maletero, además de por las nuevas llantas de 20 pulgadas.

Tiene cuatro colores de carrocería a elegir, que son totalmente combinables de la manera que el cliente elija, manteniendo siempre fijas las partes que van en color negro. Además, como novedad, ahora cuenta con unos proyectores en las puertas, que reflejan el nombre del modelo tanto en el suelo al abrirlas, como en las alfombrillas interiores al cerrarlas. Virguerías que gustan...

Así es el habitáculo del BMW i8 Roadster

Empiezan las curvas y muevo la palanca de cambios hacia la izquierda para activar el modo Sport. Hasta entonces solo he circulado en modo completamente eléctrico, con suaves movimientos del pedal de acelerador que han mantenido el motor de combustión apagado, sin gastar una gota de gasolina ni emitir CO2 a la atmósfera

Más potencia

En el modo más dinámico, la respuesta del BMW i8 Roadster 2018 cambia totalmente. Todo se vuelve más instantáneo, más preciso y más divertido. Su inmediatez al acelerador es lo que me permite adelantar a los innumerables ciclistas (y no es una exageración) con una facilidad asombrosa. Dejando todo el espacio del mundo y en muy pocos metros voy pasando a las grupetas que me miran con cara de asombro.

La versión descapotable se beneficia del trabajo en el túnel de viento de BMW incluso más que el i8 Coupé. Es justo ahí donde se han desarrollado las nuevas entradas de aire del paragolpes, que canalizan el flujo hasta la toma del capó. Este pasa por encima de la cabina para evitar turbulencias en el habitáculo y se reduce así el coeficiente aerodinámico a solo 0,28. Dispone, además, de un deflector de aire de cristal que se esconde o emergen entre ambos reposacabezas presionando un botón situado en la zona del retrovisor interior.

Un precio a la altura de lo esperado

A ritmos altos como el que estoy llevando, con fuertes demandas de aceleración, el consumo, eso sí, se sitúa en las antípodas del homologado. Es fácil estar por encima de los 10 litros. Pero sinceramente es lo de menos, ya que merece la pena sentir la patada que te ofrece el sistema híbrido en su máxima prestación.

Más potencia

¿Más detalles? La capota es siempre del mismo color, un gris oscuro con textura de tela vaquera muy molón. Ver cómo se repliega es todo un espectáculo, puesto que lo hace en dos partes y entra de manera vertical tras los asientos. Esta era la única solución posible para no interferir en los ya escasos 88 litros del maletero, aunque se podrá encargar opcionalmente el llamado Travellers Package, que añade otros 90 litros tras los asientos repartidos entre tres huecos, donde podrán entrar, por ejemplo, bolsas de viaje.

El BMW i8 empezó a fabricarse en marzo de 2018 y ya está en los concesionarios. ¿Precio? 160.200 euros. El BMW i8 descapotable sigue sin tener un rival claro, salvo, quizá, el Lexus RC. Ahora mejoran la autonomía eléctrica y añaden la versión Roadster. ¿Un coche ideal? Se podría considerar que sí, porque es deportivo y ecológico a la vez, pero... ¿Hará sombra al Tesla Roadster? 

 

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