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Prueba del Citroen C5 Aircross: al menos es diferente

Imagen de perfil de Luis Guisado
Hemos probado el C5 Aircross en Marrakech

Pues sí, la prueba del nuevo Citroën C5 Aircross, aunque pudiera parecer lo contrario, es la de un SUV. Así, como suena. De hecho, en la marca no dudan en compararse con modelos como el Hyundai Tucson o el Ford Kuga, dos de los integrantes de este segmento que más próximos están por precio.

Seguro que no se te escapa que el Citroën C5 Aircross es ligeramente distinto al anterior C5. Sí: esa berlina de tres volúmenes que apareció en 2001 y que en 2008 recibió un restyling más que importante ahora recibe un frontal en la línea del Citroën C4 Cactus y que han mantenido los últimos modelos en llegar, como el Citroën C3 o su versión más 'campera', el C3 Aircross.

Interior del C5 aircross

No podía iniciar la prueba del nuevo Citroën C5 Aircross sin echar un vistazo al interior y su habitabilidad: hay bastantes huecos para dejarlo todo. Patrick Fontana, el responsable de producto del Citroën C5 Aircross me aseguraba que han trabajado para cumplir con las expectativas de los clientes de otros segmentos que se acercan por primera vez a un SUV: creen que van a encontrar mucho maletero y espacio interior, cuando en realidad lo único que tienen es un coche más alto.

Y es que el diseño del nuevo Citroën C5 Aircross parece darle un sopapo al de los SUV más vendidos del segmento (por ahora), no solo por fuera, sino también por dentro. Parte de la culpa la tiene la plataforma que comparte con el Opel Grandland y el Peugeot 3008, que permite conseguir un habitáculo muy espacioso en un tamaño compacto (en este caso mide 4,5 metros exactos).

Si piensas llenar el coche, te gustará saber que aquí podréis ir cinco adultos bastante cómodos gracias a una segunda fila con tres plazas individuales que se pueden regular longitudinalmente y reclinables. Además, el maletero es una especia de cueva en la que cabría un mamut: con 580 litros, es complicado encontrar un modelo que lo supere en este valor. Pero más allá de datos, al abrir el portón te encuentras con un hueco muy aprovechable por forma, aunque el borde al suelo quizá es un pelín alto.

Prueba del Citroën C5 Aircross: gasolina y diésel 180

Inicio ya la prueba del C5 Aircross. La gente de Citroën me da primero la llave de un Puretech 180. Es decir, un gasolina. Presiono el botón de arranque y encuentro o que esperaba: suavidad total. Se trata de un cuatro cilindros que no sorprende por su rabia y, aunque empuja con ganas y es hasta vivo en la zona alta del cuentavueltas, lo cierto es que no acabo de encontrarlo a gusto con la caja de cambios automática de ocho velocidades que es de serie. A veces vas demasiado corto, otras veces no reduce cuando debería...

Está claro que lo suyo es ir y venir con tranquilidad, algo que va a hacer el 90 por ciento de los compradores de este modelo. Y tranquilidad es algo que transmite muy bien gracias a una dirección suave y desmultiplicada que ayuda a hacer cualquier tipo de recorrido con calma, y a una suspensión con topes hidráulicos que es una evolución de la que usan los coches de rally y que evita rebotes indeseados a la hora de dar saltos.

Todas las combinaciones del C5 Aircross en un minuto: dentro vídeo

En la prueba del nuevo Citroën C5 Aircross esto se traduce en una capacidad para absorber los baches fuera de toda duda. Me ha gustado que, aunque la carrocería tiene sus balanceos, estos están muy controlados, por lo que en general sales airoso de cualquier carretera, por revirada o rota que esté. Yo pude comprobar esto por un trazado a la afueras de Marrakech (Marruecos), y sin duda me han convencido.

También lo ha hecho el C5 Aircross 180 BlueHDI. Vale, ahora esto suena a sucio y a tractor, pero lo cierto es que su mayor par a bajas vueltas proporciona una mejor experiencia dinámica de conducción: la estabilidad lineal sigue siendo muy buena, y las suspensiones y dirección trabajan para que no acabes con los riñones al jerez. Además, parece llevarse mejor con la caja automática EAT8 que la versión de gasolina, ya que no necesita tanto de unas leyes de cambio tan precisas: aunque vayas un poco largo, siempre vas a tener fuerza para salir.

Para concluir esta primera prueba del Citroën C5 Aircross, solo me queda pensar en la competencia: no solo sus primos-hermanos de grupo deberían estar inquietos: hay que tener en cuenta que Citroën es una marca muy establecida en España, por lo que tienen acceso a más clientes que otros. Además, y esto es así, creo que han conseguido uno de los mejores modelos con los que competir en el segmento SUV no-4x4. ¡Y eso son palabras mayores!

 

 

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