Probamos el DS 7 Crossback. Lo llaman lujo francés

La verdad es que mola

El primer SUV de DS
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Nuestro veredicto

Lujo frances. Ambiente premium. Es lo que me he encontrado a la hora de probar el nuevo DS 7 Crossback. Como es seguro que ya conoces, este SUV compacto es el primer modelo que se ha creado como DS, ya que los DS3, DS4 y DS5 aparecieron como Citroën. En este caso, los diseñadores tuvieron la suerte de poder empezar a dibujar sobre un folio en blanco, por lo que el coche que han creado es que el que creen que mejor define la personalidad de la marca francesa que ahora empieza de verdad a andar sola.

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Este nuevo SUV premium de DS entra a pelearse directamente con modelos como el BMW X1, Audi Q3 o Mercedes GLA, aunque también se dará de frente con otros integrantes del club como el Lexus NX. ¿Y qué es lo que le distingue de sus rivales? Thierry Metroz, el diseñador jefe de DS, lo tiene claro: "¡Lujo francés!". Al segundo me pregunta: "¿Sabes qué es el lujo francés? ¿Cómo lo definirías?". Sin dudarlo, continúa diciéndome que se trata de un diseño trabajado, con superficies complejas, mezcla de varios planos... 

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En el nuevo DS 7 tienes de eso a raudales. Hay rombos; también ángulos rectos, afilados... Y al lado, piezas curvadas. El jefe de producto de DS me aclara que todo lo que afecta a la técnica utiliza líneas rectas, mientras que lo que está relacionado con la percepción sensorial, como por ejemplo las líneas del salpicadero, son redondeadas.

Me subo a un DS 7 BlueHDI 180 automático (pueden tener diversas configuraciones, como puedes leer en esta información del nuevo DS7 Crossback), me encuentro con un interior espacioso, con bastante espacio para la cabeza y una postura de conducción natural. Me llama la atención la altura de la banqueta, que está muy elevada incluso en su posición más baja. El volante, más pequeño de lo normal, pero más grande que el que pueden utilizar sus 'mediohermanos' de Peugeot. Eso sí: que no falte la parte achatada.

El primer SUV de DS

La sensación de calidad está ahí. Yo, que tengo la mirada sucia, me topo con botones, palancas y materiales que ya he visto en las marcas generalistas del grupo como Citroën o Peugeot, aunque también es justo reconocer que estrena elementos propios como el sistema de suspensión predictiva (actúa sobre los amortiguadores, pero no los muelles, que son normales), el 'Night Vision' o el sistema de aparcamiento automático que no necesita más que mantengas pulsado un botón para que el coche lo haga todo. Todo parece encajar bien, los mandos responden con precisión y no encuentro nada que rechine demasiado.

El primer SUV de DS

En marcha en ciudad

Empiezo la prueba del DS7 Crossback por la noche, en París y en plena nevada. ¿Sabes lo que significa? Atasco. Aprovecho para echar un vistazo a mi alrededor. El cuadro de relojes es digital. Procede del Peugeot 3008, aunque los gráficos son específicos y se lee bien la información que ofrece y en general es bastante vistoso. Las variantes básicas de DS7 con 130 CV tendrán unos relojes analógicos con una pequeña pantalla digital entre ellos con toda la información. Si te soy sincero, a mí me gusta más esta opción: por la noche es menos luminosa y siempre tienes una legibilidad fuera de toda duda. Cosas mías.

Donde sí hay una pantalla es en el salpicadero. Lo normal es que aparezca una de ocho pulgadas con la que se controlan todos los sistemas del coche, desde el infotainment hasta la configuración de la iluminación interior. Los modelos más avanzados además pueden contar con una más grande de 12,3" que es bastante espectacular. También es llamativo el reloj de la marca BRM que emerge de la parte superior en determinados acabados: salvo en las versiones de acceso, es lo único analógico que te da algún tipo de información.

Por fin dejo atrás la ciudad y tomo una autopista. El aislamiento acústico del DS 7 es muy bueno. El acabado que conduzco, un Grand Chic con interior denominado Opera utiliza doble acristalamiento para amortiguar el rumor del aire. Solo cuando bajas la ventanilla te das cuenta de lo bien que hace su trabajo.

También tiene instalada la suspensión predictiva DS Active Scan Suspension que utiliza una cámara en la parte superior del parabrisas para preparar los amortiguadores para lo que se avecina: los endurece o ablanda según sea necesario. Reconozco que no estoy muy seguro de notar la diferencia, pero sí que su nivel de absorción es más que elevado. 

En autopista ruedas con sosiego. La caja Aisin de ocho velocidades avanza con suavidad y de manera casi imperceptible. A 120 km/h el cuatro cilindros turbo gira a poco más de 1.600 vueltas, y es que su octava es larga: unos 72 km/h por cada 1.000 rpm te llevan a ir por debajo de las 2.000 rpm a 120, algo que hace sin demasiado esfuerzo.

Cuando llegan zonas más complicadas, no se puede negar su ADN. Es un coche poco amigo de los excesos, con una dirección lenta que en modo Sport se endurece quizá demasiado. Al menos, apenas balancea, aunque la los amortiguadores en algunos momentos dan la sensación de ser demasiado blandos para los muelles (te recuerdo que con el sistema DS Active Scan que llevo va cambiando el tarado).

La prueba del DS 7 Crossback en general me ha dejado un buen sabor de boca, aunque tendré que conducirlo más tranquilamente cuando llegue a España, en torno a febrero del año que viene. Por ahora, solo le saco una pega: los faros Full LED. No me quedo de que no tengan tecnología 'led matrix', pero sí de que iluminan poco, incluso con las largas puestas. Por lo demás, tengo que reconocer que aunque los SUV no son lo mío, este modelo no está tan mal.

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