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Prueba: Infiniti Q60 Coupé 2017. El de 405 CV, claro

Un diseño que te deja loco. Un consumo que también lo hará.

Imagen de perfil de Noemí Alonso

El mundo de las berlinas premium es apasionante. Hay muchas de ellas, pero, a la hora de la verdad, pensarás en las alemanas. La triada está compuesta, normalmente, por el BMW Serie 4 Coupé, el Mercedes Clase C y el Audi A5 Coupé. Pero existe una alternativa y llega de Japón; es la que te presentamos en esta prueba del Infiniti Q60 Coupé 3.0t 2017.

Conociendo tus gustos de petrolhead (y los nuestros), hemos ido directamente a la versión tope de gama, con un motor 3.0 turboalimentado V6 de 405 CV, tracción total y un precio acorde a todo esto: 66.700 euros. Te aviso del importe desde ya para que no te pille de sorpresa… aunque es más barato que los rivales mencionados.

Flipa: John Nieve conduce el Infiniti Q60

También está menos visto. Al menos, a tenor de lo que los viandantes hacen a su paso o cuando está aparcado: miradita de reojo, después una más descarada… para acercarse abiertamente con gestos de aprobación. Lo cierto es que el Infiniti Q60 es muy parecido al concept que se presentó en 2015 y eso es bueno, muy bueno, ya que significa líneas preciosistas y elegantes, bien dibujadas y estilizadas. Habla de dinamismo, justo lo que se espera de él. Pero, ¿lo cumple?

Sobre el papel, sus más de 400 CV deberían ser suficientes para mover 1,8 toneladas de peso. Y lo hacen, pero algo chirría, no acaba de encajar. Pulsamos el botón de arranque y un rugido precioso llega al habitáculo; después, queda amortiguado por un trabajo de insonorización excelente: si estás en una autopista, ya puedes lanzarte a devorar kilómetros y kilómetros. La dirección tiene un tacto correcto (quizá peca de estar demasiado asistida cuando el ritmo es alto); lo mismo puede decirse de los frenos. La respuesta al acelerador es progresiva y agradable. Tanto, que no te darás cuenta de la velocidad que alcanzas y levantarás el pie para no llevarte una multa de las que hacen época. Hasta aquí, todo normal.

Ya te lo dijimos aquí: Infiniti Q60. El coupé que mete miedo a los alemanes.

Pero hay algo extraño en su comportamiento. Las suspensiones se muestran excesivamente rebotonas en cualquier irregularidad, como si estuvieran puestas a punto para entrar en un circuito… aunque no sujetan la carrocería de forma acorde con ese tarado, por lo que la sensación es desconcertante.

Pasamos la prueba del Q60 3.0t a una carretera secundaria y entra en la ecuación el cambio automático de siete marchas, con levas tras el volante. Responde a nuestros requerimientos con corrección, pero de una forma excesivamente suave, tranquila, como si no se comunicara bien con la rabia que deberíamos poder exprimir de esta mecánica. La tracción total, que ha aportado un punto extra de seguridad en la autopista, aquí casi limita la fluidez de los movimientos. Todo está excesivamente estudiado, no deja que te desmelenes ni siquiera si juegas con los modos de conducción. Para las vías amplias, está muy bien, ya que no hay tirones al pasar de una marcha a otra y todo ocurre con precisión coreográfica. Pero en aquellas situaciones en las que querrías divertirte más… sencillamente, te hará saber que hay que mantener la compostura aún yendo deprisa.

Lo agradecerás cuando veas la cifra de consumo, eso sí, ya que no conseguimos bajarlo de 9,9 l/100 km (el dato oficial es 9,4, por lo que no nos hemos alejado demasiado). Ten en cuenta que el Infiniti Q60 3.0t funciona con gasolina de 98 octanos y que has de llenar un depósito de 80 litros. En tu estación de servicio habitual se frotarán las manos.

En el interior del Infiniti Q6 Coupé 2017

Un mundo de lujo y distinción se despliega ante ti cuando abres la puerta del Q60, con materiales (cuero, principalmente, hasta donde abarca tu vista) y acabados de buena factura. Hasta los elementos tomados de otros modelos de la alianza Renault-Nissan (las palancas de la columna de la dirección, por ejemplo) tienen un toque ‘high-class’. Los asientos son comodísimos y sujetan el cuerpo perfectamente, haciéndote saber que estás seguro ahí. Llegarás a la postura de conducción ideal en dos sencillos pasos. Colocarás el equipaje en un maletero no muy amplio (342 litros) ni confortable, debido a sus formas irregulares o a su boca de carga estrecha. Los pasajeros de las plazas traseras querrán mayor altura para sus cabezas y un hueco más grande para salir o entrar. Pero estábamos hablando de ti, el conductor, ¿verdad?

Casi disfrutarás con los contrastes de este Infiniti: un freno de mano de pie convive sin problemas con dos pantallas en la consola central. Dos, sí. La que está en la zona superior es ligeramente mayor y muestra la cartografía de la navegación y los datos relativos al equipo de sonido. La de abajo sirve para manejar la mayor parte de los sistemas que te ofrece el modelo japonés: ordenador de viaje, teléfono, climatizador, la réplica de algunas aplicaciones de tu smartphone… Se gestiona mediante una combinación de botones físicos y pulsaciones sobre la propia pantalla táctil, así que necesitarás un período de tiempo para acostumbrarte.

Quizá estoy siendo demasiado puntillosa. Hasta pediría que resolvieran los plásticos en negro brillante que hay en la zona inferior de la consola central, ya que se ensucian enseguida y deslucen el conjunto. Pero lo cierto es que la calidad se respira por todas partes. Tras esta prueba, he de admitir que este Infiniti Q60 Coupé 2017 tiene sus más y sus menos, ya te lo he contado. Pero una berlina de 400 CV con este diseño y a este precio no se ve todos los días.

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