Alpina: estos son nuestros deportivos favoritos de su primera fase antes de la era de BMW

Alpina
Alpina

Aprovechamos el cambio de paradigma entre Alpina y BMW para recordar algunas de las mejores creaciones de la compañía.

Durante décadas, Alpina ocupó un lugar muy peculiar dentro del universo BMW. No era exactamente un preparador al uso, tampoco una división deportiva convencional y, desde luego, nunca quiso competir directamente con BMW M. Mientras los modelos M perseguían la deportividad y las sensaciones más radicales, Alpina apostaba por otra filosofía, la del refinamiento, la elegancia y la artesanía

Ahora, con Alpina integrada oficialmente dentro de BMW y con su primer prototipo presentado, se abre una nueva etapa para la marca alemana. El futuro apunta hacia una filosofía similar, pero aplicada dentro del seno de la propia compañía para alcanzar un estatus más en la línea de lo que es Maybach para Mercedes que lo que es AMG. No dudamos de que se vienen “cositas”, pero queremos aprovechar para echar la vista atrás y recordar algunos de los mejores coches que ha producido la empresa.

Alpina C1 2.3 (E21)

Alpina C1 2.3 (E21)
Alpina C1 2.3 (E21)

Fue uno de los primeros modelos en llevar el nombre Alpina como fabricante reconocido y no simplemente como preparador de BMW. Basado en el BMW 323i, montaba un seis cilindros de 2,3 litros que desarrollaba unos 168 CV, una cifra muy seria para comienzos de los años 80. Además del aumento de potencia, Alpina modificó la suspensión y mejoró el comportamiento general del coche, consiguiendo un Serie 3 mucho más rápido, pero también más refinado. Era un coche discreto visualmente, aunque las clásicas franjas decorativas y las llantas multirradio ya marcaron la identidad  visual de la firma.

Alpina B7 Turbo (E24)

Alpina B7 Turbo (E24)
Alpina B7 Turbo (E24)

El B7 Turbo (E24) estaba basado en el Serie 6 de BMW, un coupé utilizaba un motor de seis cilindros turboalimentado que rondaba los 300 CV a finales de los años 70, una auténtica barbaridad para la época. Su aceleración lo situaba al nivel de muchos superdeportivos contemporáneos, alcanzado los 100 km/h en 6,8 segundos, pero lo hacía sin perder el confort propio de una gran berlina alemana. Ahí estaba precisamente el truco de Alpina: coches deportivos en los que el conductor viajaba rodeado de cuero y madera.

Alpina C2 2.7 (E30)

Alpina C2 2.7 (E30)
Alpina C2 2.7 (E30)

Fue una de las grandes reinterpretaciones del Serie 3 llevadas a cabo por la marca. Partiendo del BMW 325i, Alpina desarrolló una versión más potente y sofisticada, disponible además en múltiples carrocerías: coupé, berlina, cabrio e incluso variantes con tracción total. Su motor de 2.7 litros terminó evolucionando hasta superar los 200 CV, ofreciendo una entrega de potencia mucho más contundente que la de los E30 convencionales.

Alpina B6 3.5 S (E30)

Alpina B6 3.5 S (E30)
Alpina B6 3.5 S (E30)

Si hay un Alpina especialmente codiciado hoy en día, ese es probablemente el Alpina B6 3.5 S (E30). Tomar la base del mítico BMW M3 E30 ya parecía suficiente pedigrí, pero Alpina decidió añadirle un motor de seis cilindros y 3,5 litros con unos 254 CV. El resultado fue un coche tan rápido como intimidante, con mucho más par que el M3 original. Apenas se fabricaron unas 70 unidades y hoy su precio se ha disparado hasta niveles casi absurdos, rondando los 300.000 euros.

Alpina RLE

Alpina RLE
Alpina RLE

La primera auténtica rareza de la lista, ya que el Alpina RLE estaba basado en el BMW Z1. El original ya era raro de por sí gracias a sus puertas retráctiles y su avanzada suspensión multibrazo, pero Alpina pensó que necesitaba algo más de carácter. La solución fue instalar el motor 2.7 litros del C2, mucho más lleno de par y que le daba un toque extra. Solo se fabricaron 66 unidades, así que encontrar uno hoy es prácticamente imposible… y pagarlo incluso más.

Alpina B10 (E34)

Alpina B10 (E34)
Alpina B10 (E34)

Con el Alpina B10 (E34), la marca ahondó todavía más en su fórmula para las berlinas deportivas: suavidad, equilibrio y la capacidad para devorar kilómetros sin que el conductor sintiera la más mínima incomodidad. Los motores atmosféricos de seis cilindros que montó ofrecían potencias superiores a los 250 CV en primera instancia, pero con el paso de los años incluso llegó a tener versiones de más de 300 CV.

Alpina B12 5.7

Alpina B12 5.7
Alpina B12 5.7

El Alpina B12 5.7 representó la máxima expresión del lujo deportivo alemán de los años 90. Basado en el BMW 850 CSi, escondía bajo el capó un gigantesco V12 atmosférico de 5,7 litros  con todas las modificaciones que se pueden imaginar para desarrollar una potencia de 420 CV. Se fabricaron solo 57 ejemplares que, a día de hoy, siguen siendo tan bonitos como hace 30 años.

Alpina B10 V8 (E39)

Alpina B10 V8 (E39)
Alpina B10 V8 (E39)

El Alpina B10 V8 (E39) es, para muchos aficionados, uno de los mejores Alpina jamás fabricados. BMW todavía no había lanzado el M5 E39 cuando Alpina ya había presentado su alternativa, una bestia con motor V8 de 4,6 litros y más de 340 CV que, al contrario de lo que ocurriría con el oficial, podía elegirse con carrocería familiar Touring, algo que aumentaba todavía más su atractivo. Más adelante llegaría la versión V8 S, con 375 CV y que devoraba el 0 a 100 km/h en 5,4 segundos. No estaba nada mal para ir a buscar a los niños al cole.

BMW Alpina Roadster

El Alpina Roadster es la segunda rareza de la lista. Derivado del Z8, este modelo eliminaba parte de su enfoque puramente deportivo para darle el cariz propio de la firma, con un carácter algo más relajado. En lugar del motor V8 del M5 utilizado por el Z8 convencional, Alpina instaló su propio 4.8 V8 asociado a una caja automática, en lugar de a la manual que había de serie. Todo esto contribuyó a “domarlo”, para convertirlo en un gran turismo descapotable mucho más refinado.

Alpina XB7 Manufaktur

BMW Alpina XB7 Manufaktur
BMW Alpina XB7 Manufaktur

Cerramos la lista con un modelo que se sale de todo lo visto hasta ahora, pero que es una muestra de la etapa más moderna de la compañía. Basado en el enorme BMW X7, este SUV mezcla lujo extremo con un 4.4 V8 biturbo de 640 CV capaz de mover semejante mastodonte con una facilidad insultante: 3,9 segundos para hacer el 0 a 100 km/h. Solo se fabricaron 120 ejemplares y no precisamente baratas: 156.000 euros antes de aplicar impuestos.

Más información sobre: