Así es encontrarse con tus héroes: el Toyota MR2 Mk2 se parece más a un GT que a un deportivo de verdad

Top Gear

Aunque el Toyota MR2 Mk2 a veces sonaba como una furgoneta, era barato, económico de mantener y además tenía un aspecto fantástico. Pero deportivo, lo que se deice deportivo...

Mi pasión por el Toyota MR2 viene de lejos. Crecí en una familia de adictos a los coches, y mi infancia coincidió con la fabulosa época japonesa de los 90, cuando los NSX competían con los Ferrari, los GT-R batían récords de Nürburgring y surgía el primero de los Supra '10 segundos' (o '10 seconds', por sus habilidades en las drag races americanas). 

Sí, Toyota era mi marca favorita de deportivos. No el MR2 al principio, sino el Supra MkIV. Fue el primer coche "rápido" que conocí: mi hermano tenía un biturbo que imitaba al de Fast and Furious. Incluso lo usaba como coche de reparto para su negocio de 'fish and chips'.

Mi insistencia a mis hermanos para que me enseñaran sobre coches, sumado a mi capacidad para absorber datos inútiles, significaba que solo había una solución: alimentar esta pasión con el videojuego Gran Turismo

La primera vez que lo abrí, un momento del vídeo de introducción me llamó la atención: un Toyota MR2 amarillo brillante de segunda generación completamente de lado.

Me quedé prendado desde ese momento. Techo targa, faros escamoteables... mira qué bien se acopla el alerón trasero al compartimento del motor. Todavía me fascina. 

La marca japonesa pudo vender 140.000 unidades, una cifra considerable, considerando que el Mk2 nunca gozó de la misma reputación de excelente dinámica de conducción que el original, de diseño más cuadrado. 

Las primeras versiones tenían fama de sobrevirar cuando levantabas el pie del acelerador en pleno apoyo y en 1992, tras dos años a la venta, Toyota revisó la suspensión delantera y trasera e instaló neumáticos más anchos.

Sin embargo, no se solucionaron todos los defectos. El empuje de este GT sin turbo es más o menos suficiente, pero solo lo disfrutarás al superar las 2.500 rpm. 

La razón principal no es su entrega de potencia, que es contundente y lineal, sino el ruido: suena como una furgoneta antes de convertirse en un rugido más áspero.

El otro gran problema es la falta de dirección asistida. Es increíblemente pesada a bajas velocidades y en la primera media vuelta del volante. Sin embargo, se nota cómo se levanta la carga y proporciona una buena respuesta una vez que se alcanza la velocidad, y cuando finalmente todo encaja, es un coche divertido de pilotar.

Es un coche que se disfruta mejor de un solo modo

Sus límites están bien, pero la frontera entre el "todo bien" y el "uy, uy, uy" puede ser estrecha: yo lo descubrí al acercarme de manera ambiciosa a una rotonda, pero en general el 'grip' es abundante. No es una máquina de precisión máxima, ni mucho menos, pero su manejo es lo suficientemente ágil como para sacarte una sonrisa.

Sin embargo, la mejor característica de la MR2 es su capacidad para disfrutar de una experiencia de conducción tipo gran turismo. Al comenzar una larga sesión de conducción, te das cuenta de lo suaves y acolchados que son los asientos con soporte lumbar. 

Te sientas cerca del suelo, con las piernas estiradas, pero la conducción es fantástica gracias a las diminutas llantas de aleación de 14 pulgadas y los gruesos flancos de los neumáticos, además de una suspensión absorbente.

El MR2 fue uno de esos héroes que resultó no ser nada de lo que había imaginado que sería. Malinterpreté por completo el propósito de este coche: cuando recordaba la imagen congelada en el viejo televisor de mi habitación, supuse que sería un deportivo radical. 

Pero me equivoqué: es un GT suave. Toda la vida creí saber qué era el MR2, pero no. No es un coche para devorar puertos de montaña, sino que funciona mejor cuando vas tranquilo, con el techo abierto, con funk y soul vintage a todo volumen, avanzando tranquilamente por una larga carretera secundaria.

Quizás este carácter tranquilo que pasa tan desapercibido es lo que hace que tanta gente esté dispuesta a descartar ejemplares impecables para hacerse con modelos algo retocados, lo que entiendo perfectamente. 

Para mí, el Toyota MR2 fue uno de esos mitos que no se parecían en nada a lo que había imaginado... pero de la manera más agradable posible.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.