El Honda SSM era un deportivo con cinco cilndros que terminó siendo uno de los referentes de los JDM: el S2000

A mediados de los 90, Honda creó un prototipo de aspecto llamativo y motor de cinco cilindros que pocos años después se convertiría en el S2000: el Honda SSM de 1995.
Si piensas en motores de cinco cilindros, es probable que Honda no sea la primera marca que te venga a la mente. Sin embargo, hay un desconocido descapotable con motor de cinco cilindros que sirvió para adelantar la llegada de uno de los deportivos JDM más valorados de la marca. Hablamos del S2000 y de su concept, el Honda SSM de 1995.
La gama actual de Honda se centra principalmente en modelos racionales y eficientes en su mayoría, pero en la década de 1990 había más posibilidad de creación de modelos pasionales. En estos años nació el NSX, pero también grandes coches con el apellido Type R, como el Integra y el primer Civic en portar esta denominación.
Si bien esta gama prestacional cubría las necesidades de varios tipos de clientes, en la marca japonesa pensaron en crear un roadster que pudiera rivalizar con modelos como el MX-5 de Mazda, conocido como Miata en su país natal. Así se concibió un modelo creado en conjunto con Pininfarina y que se presentó en el Salón de Tokio de 1995.

Se llamó SSM, que significa Sports Study Model o modelo de estudio deportivo. Se trataba de un concept que adelantaba la idea de un coche pequeño, con proporciones deportivas y una carrocería descapotable que no dejaría a nadie indiferente gracias al trabajo de Pininfarina.
Las líneas que posteriormente definirían al S2000 estaban presentes, pero el estilo general era mucho más arriesgado y futurista. El frontal presentaba una parrilla baja y unos faros voluminosos colocados a la misma altura, mientras que el capó aparecía totalmente limpio y con una longitud considerable.
En el lateral las formas eran más parecidas a las del modelo que finalmente llegó a la producción y la trasera presentaba formas más robustas. Aquí destacaba un paragolpes con un llamativo difusor y dos salidas de escape, así como unos faros sin cristal y el emblema de la marca en color rojo.

Debido a que el coche no tenía techo, el interior del Honda SSM estaba al descubierto, aunque los ocupantes estaban protegidos por unas barras de seguridad colocadas tras los asientos. También estaban separados por una sección que atravesaba el habitáculo, lo que creaba una especie de doble cabina, si bien bajo la partición había un espacio.
Este diseño permitía centrar todo al conductor, con un volante de aro fino y estética deportiva tras el cual se encontraba una pantalla que hacía de cuadro de instrumentos y unos mandos que se situaban en torno al usuario. En la derecha se colocó una sección de botones con varias funciones, con un mando principal que permitía acceder a elementos como el climatizador o la navegación.
Bajo los botones se colocó una entrada para una tarjeta 'Ignition Card', que servía para arrancar el coche y en el lado izquierdo se colocó la palanca de cambios. Ahora bien, no se trataba de un cambio manual, sino de la transmisión semiautomática F-Matic del NSX, aquí con cinco velocidades.
Esto permitía gestionar la potencia del motor del Honda SSM, un cinco cilindros de 2 litros y 20 válvulas con tecnología VTEC cuya potencia no se llegó a concretar. Eso sí, la firma asiática aseguraba que era posible alcanzar 250 km/h de velocidad máxima en un roadster con distribución de pesos 50:50 y tracción trasera.
La receta era llamativa, también con elementos como el monocasco de acero, las barras de refuerzo que aumentaban la rigidez de la carrocería y la misma suspensión del NSX. Es decir, contaba con suspensión de doble horquilla delante y detrás para que el rendimiento en zonas de curvas fuera espectacular.
En definitiva, el SSM era un roadster para disfrutar al volante y eso es algo que atrajo a muchos cuando se presentó hace 30 años en varios salones del automóvil. Es por ello que no tardó en llegar una versión definitiva de producción, el Honda S2000, lanzado en 1999 y convertido en un coche de culto por los amantes de los deportivos japoneses.

Aun así, ese coche contó con varias diferencias respecto de su prototipo, como es habitual. De entrada, su diseño fue más comedido, el interior no contaba con las plazas divididas (pero sí un cuadro de instrumentos digital) y no tenía un motor cinco cilindros. En su lugar, llegó con un cuatro cilindros de unos 240 CV, pero asociado a un cambio manual de seis velocidades.
De esta manera, Honda concibió a finales del siglo XX un roadster que marcó su historia reciente y que se mantuvo hasta 2009 incluso con versiones de 250 CV, pero sin una variante Type R, aunque Evasive Motorsports se ocupó de ello hace un par de años. Todo ello comenzó con el SSM, un concept desconocido por muchos, pero esencial en la historia de los coches japoneses.

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor