El launch control te arranca gritos de alegría. Pero algunos fabricantes lo limitan a unos pocos usos por una buena razón

Hacer un Launch Control es algo emocionante, pero algunos fabricantes limitan su uso para proteger la mecánica de sus coches.

Una de las funciones más aclamadas de los coches deportivos con cambio automático es el Launch Control, que te permite realizar salidas perfectas en las que se aprovecha todo el potencial de la mecánica. Sin embargo, no es algo que puedas realizar de forma ilimitada, ya que los fabricantes suelen limitar su uso por una buena razón.

A cualquiera que le guste la conducción deportiva, le gusta hacer un Launch Control. Se activa de forma variada en función del coche, pero el resultado siempre es el mismo: una salida desde parado espectacular, con toda la potencia a tu disposición mientras el cuerpo se te pega al asiento y te centras en disfrutar de la experiencia. Es una experiencia emocionante que te hace despegar como si fueras un piloto profesional, pero que supone un riesgo para la mecánica con el uso prolongado.

Como te puedes imaginar, salir desde parado en un cierto rango de revoluciones y de forma brusca puede forzar el motor y la caja de cambios, entre otros elementos. Es por ello que no se recomienda hacerlo de forma habitual y lo cierto es que tampoco hay muchas situaciones en la vida diaria en las que vayas a necesitarlo. Aun así, para evitar futuros problemas, las marcas establecen límites de uso.

De entrada, un Launch Control no es algo que normalmente puedas hacer nada más arrancar el coche, ya que la temperatura es algo esencial. Es necesario que el motor ya esté caliente para que pueda trabajar sin riesgo a su máximo rendimiento, de manera que es normal que la función no esté disponible hasta unos minutos después de arrancar. Es el caso de BMW, por ejemplo.

Si las condiciones son idóneas, podrás hacer una salida de este tipo sin problema, pero llegará un momento en el que es muy probable que no la puedas hacer más. Es así porque un límite habitual tiene que ver con el exceso de temperatura que se genera en la mecánica. Como te puedes imaginar, esto se incrementa notablemente cuanto más le exiges al coche y una temperatura muy elevada puede conllevar averías graves.

Por esta razón, el límite del Launch Control más habitual es este, en el que no podrás volver a realizarlo hasta que se haya enfriado lo suficiente la mecánica, con el fin de protegerla. Es así en los coches térmicos y también en los eléctricos, ya que la temperatura de elementos como la batería de alto voltaje también se ve afectada y así sucede también con su rendimiento.

Porsche 911 GT3 RS
Porsche 911 GT3 RS

Ante esto, el límite de usos varía en función del coche y de las circunstancias, pero lo normal es que se sitúe en torno a unos 10 usos consecutivos antes de que tengas que esperar y conducir de forma relajada durante unos kilómetros. Además de esto, también hay un número de usos para la vida útil del coche, tras el cual no podrás realizar otra salida de este tipo de nuevo.

De nuevo, la cifra varía con el modelo, pero lo normal es que se encuentre en torno a unos pocos cientos de veces. Te quedarás sin salidas tan espectaculares desde entonces, pero al menos conservarás la mecánica y la posibilidad de seguir conduciendo, lo que quizás sea más importante, después de todo.

Aun así, esto no es algo que sepan todos los conductores y hay quien se ha quejado del hecho de no poder saber cuántos usos del Launch Control quedan hasta que el sistema quede restringido. No obstante, hay modelos que avisan en cierto modo con una reducción de la intensidad de estas salidas desde parado antes de desactivar el sistema por completo.

De esta forma, si bien es algo que puede ser emocionante y tentador de realizar en tu coche, quizás convenga limitar este tipo de arranques a ocasiones especiales, de manera que no te quedes sin poder hacerlo antes de lo que te gustaría. Al fin y al cabo, conservar un coche deportivo en buen estado requiere de algo de autocontrol en ocasiones.

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