¿Maserati en peligro? Los aranceles de Trump la hacen peligrar en Estados Unidos y Stellantis podría estar estudiando acciones más duras

Todas las marcas de coches están preocupadas por los aranceles de Trump. Entre las más temerosas posicionamos a Maserati, cuyo futuro no parece muy claro para Stellantis
Aunque la última hora de los aranceles de Trump han dado un ligero respiro a la industria automovilística, seguimos viviendo en una calma tensa en la que todos los fabricantes analizan diferentes escenarios de futuro. Pocos son positivos, aunque para algunos pinta especialmente mal. Es el caso de Maserati que lleva meses acumulando malos resultados, lo que unido a su mala posición respecto a la nueva política de importaciones estadounidense podría hacer que Stellantis valore su continuidad.
Hace unos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a bombo y platillo en una acto que él mismo bautizó como "el día de la liberación" la imposición de unos aranceles altísimos para todos los productos que entren en el mercado norteamericano desde el exterior.
En el caso de la automoción, el porcentaje a aplicar varía en función del país de procedencia. Por el momento (porque los cambios son constantes) los coches que lleguen desde Europa deberán afrontar aranceles del 25%, mientras que para los made in China ha ido aumentando ¡hasta llegar a un 125%!
La última hora marca, como decimos una calma tensa, porque Trump ha anunciado una pausa en los aranceles. Señala el actual inquilino de la Casa Blanca que va a dar una tregua de 90 días en aplicación de los nuevos tipo impositivos. La noticia ha sido muy bien recibida en Bolsa y se ha dejado notar en la cotización de algunos fabricantes que han registrado subidas, en algunos casos, cercanas al 10%.
Maserati y los aranceles de Trump
Pero volvamos a la difícil situación de Maserati. El fabricante italiano está en la lista de "los más afectados por los dichosos aranceles de Donald Trump" porque no tiene ningún centro de producción en Estados Unidos, lo que significa que todos los coches con el logotipo del tridente que se venden en el mercado norteamericano son importados. Y, por tanto, todos tendrán que asumir aranceles.
Esto unido al hecho de que los últimos meses no han sido demasiado positivos en lo que a ventas y resultados económicos se refiere, parece que ha hecho que en las altas esferas de Stellantis empiece na plantearse si le resulta rentable ser dueña de la marca.

Sin que haya confirmación oficial al respecto, corren los rumores que aseguran que Stellantis habría contratado los servicios de la prestigiosa consultora McKinsey para elaborar una estrategia de crisis.
Son varios los escenarios que podrían estar en valoración. Los hay que hablan de la posibilidad de que el Grupo Stellantis busque una asociación con algún otro fabricante para hacer un win win en el que se beneficiaría de algunas tecnologías. La agencia de noticias Bloomberg se posiciona a favor de esta teoría y, sin dar nombres, apuesta por que la lista de posibles socios está formada por marcas chinas.
Alfa Romeo entra en el lote
Otra opción que podría estar sobre la mesa es la venta de Maserati. Ahora bien, en esta encrucijada no está sola pues la rumorología señala que la incertidumbre acerca del futuro de Maserati se cierne también sobre Alfa Romeo.
Ambas marcas registraron una importante caída de ventas en 2024. En el caso de Alfa parece que el descenso fue de casi el 15% (unas 65.000 unidades menos que en 2023), mientras que la caída de Maserati llegó casi al 50% con una pérdida económica de 260 millones de euros.
Pero lo más preocupante tal y como señala Bloomberg es que casi el 40% de las ventas del tridente se registraron en el mercado estadounidense. Dado que Maserati no tiene planta de producción, de mantenerse los aranceles del 25% anunciados por Trump para los vehículos europeos, lo previsible es que estos repercutan sobre el precio de venta. La pregunta es: ¿supondrá el encarecimiento una nueva bajada de las ventas?
Casi inmediatamente después de que la Casa Blanca anunciara su nueva política económica para los productos de importación, Stellantis anunció que despediría temporalmente a 5.400 personas en Estados Unidos, Canadá y México y que pausaba la producción en las fábricas de Canadá y México durante un mes. No es el único fabricante que ha tomado medidas, otros también lo han hecho, como Jaguar que ha decidido parar los envíos, al menos, durante el mes de abril.