Su motor V8 P60B40 desarrollado para competición hace del BMW M3 GTR uno de los M más raros y exclusivos jamás construidos

El BMW M3 GTR es el M3 de la generación millenial, un auténtico unicornio nacido para arrasar en competición pero que nos conquistó en las consolas.
La historia de BMW está repleta de coches icónicos. Dentro de su extensa gama, el BMW Serie 3 es uno de sus modelos más vendidos y, dentro de la berlina, los M3 han sido objeto de deseo de generaciones de petrolheads. Sin embargo, si eres millenial, entre todos ellos habrá uno que estará por encima del resto: el BMW M3 GTR.
Si estás en ese margen de edad y te gustan los coches, también es altamente probable que tu adolescencia incluyera una cantidad incontable de horas jugando Need for Speed: Most Wanted, del que el coche del que vamos a hablar hoy era su protagonista.
Esos vinilos azules son inconfundibles y recientemente el coche fue llevado a la vida para celebrar los 30 años de la franquicia de Need for Speed, pero el M3 GTR no solo fue un coche virtual de ensueño. Fue real, fue brutal y te vamos a contar su historia.
Empecemos por el principio: ¿qué es el BMW M3 GTR? Fue una edición extremadamente limitada y ultraespecial del M3 E46, que ya por sí solo es uno de los M3 más laureados de todos los tiempos. Sin embargo, no fue creada porque en BMW se despertaron con ganas de hacer un coche radical, sino por una razón mucho más tangible: ganar carreras.
En el año 2001, BMW quería arrasar en la American Le Mans Series (ALMS). El objetivo era relativamente alcanzable, pero había un pequeño inconveniente con nombre propio y apellidos: los Porsche 911 GT3 estaban dominando. Sin embargo, casi todo en esta vida se puede conseguir, así que BMW echó toda la carne en el asador para destronarlo.
Esto significó salirse de lo establecido. Un BMW Serie 3 tiene un motor de seis cilindros en línea y el M3 E46, también, pero no esta versión, que experimentó un trasplante de corazón que cambió el propulsor por nada menos que un bloque V8.
Aunque recibió mejoras de toda índole, ésta fue una de las más destacadas. Debajo del capó se encontraba el P60B40, un motor 4.0 V8 que desarrollaba 450 CV de potencia, asociado a una caja de cambios manual de 6 marchas con embrague de competición y a su característico sistema de tracción trasera.
A pesar de sr más potente que el seis cilindros el línea del M3 convencional, su peso era inferior, así que también sumaba puntos en ese aspecto. A esto había que añadir el chasis de competición, un diferencial electrónico de BMW Motorsport y un kit de carrocería tremendamente agresivo. El resultado fue una bestia que dejó su huella en la historia, pero también en la competición para la que había sido concebido.
Sin embargo, para esto último hubo problemas. Dominó la temporada 2001 de ALMS, pero la competencia elevó una queja formal: argumentaron ante la FIA que el coche de competición no tenía una contraparte de calle real, así que en realidad estaban incumpliendo las reglas.
No les faltaba razón, puesto que en la calle no había ningún M3 que equipara un motor V8. BMW entendió la queja y tomó una decisión lógica, pero que hizo las delicias de los aficionados: crear 10 unidades para la calle, las necesarias para homologar el coche para el campeonato. Así nació el BMW M3 GTR Strassenversion.
¿Qué tenía esta variante? A grandes rasgos, seguía siendo una brutalidad, pero algo más civilizada. El V8 se mantuvo, pero con una potencia que rondaba los 350 / 380 CV (la cifra varía según la fuente, así que es probable que rindiera bastante más de lo que figuraba en los papeles).
Lucía unas reconocibles llantas de 19 pulgadas, un kit de carrocería que le hacía destacar, el capó estaba repleto de entradas de aire y el alerón trasero era fijo y estaba hecho de carbono. En el interior se mantenía la deportividad con asientos tipo bucket, pero se notaba que estaba pensado para la calle en aspectos como el añadido de la tapicería de cuero o el aire acondicionado.
Cada ejemplar costaba 250.000 dólares, un cuarto de millón, que se dice pronto, por lo que fueron a parar a manos adineradas que, con toda seguridad, apenas los habrán conducido esperando a que revaloricen para sacar tajada. Por suerte, el entorno digital democratizó el M3 GTR y llegó a las masas con Most Wanted.
Desde la intro hasta el final, era el coche estrella. Te dejaban catarlo al inicio, perdiéndolo por las trampas, para tener que escalar por la lista negra, venciendo a un rival tras otro hasta conseguir recuperarlo, convirtiéndose en el icono de una generación.

