Para muchos, el Nissan GT-R R34 es uno de los mejores deportivos JDM que han existido. Y entre ellos, el Z Tune es el más loco

Hubo muchas versiones del Skyline GT-R (R34), pero el más loco puede ser el NISMO Z-Tune, una variante de más de 500 CV capaz de batir a muchos superdeportivos.

El Nissan Skyline GT-R (R34) es uno de los mejores deportivos JDM de la historia, más allá del impulso que ha recibido por su apariencia en los mundos del cine y los videojuegos. Aun así, entre todas sus variantes destaca una muy especial: el GT-R NISMO Z-Tune, el más loco de la generación.

La generación R34 del icónico deportivo de Nissan se lanzó en 1999 y estuvo a la venta hasta 2002 con diferentes versiones. No obstante, en 2003 se pensó en crear una edición limitada que llevara sus capacidades a un nivel muy superior. Con el motivo del 20 aniversario de Nismo (la división deportiva de la marca), se pensó en concebir un coche muy especial.

La receta iba a ser similar en el concepto a la del Nismo 400R que se creó durante la generación R33. No obstante, la peculiaridad es que esta nueva creación se iba a concebir cuando el coche ya había dejado de producirse, lo que complicó el proceso. Hacían falta coches sobre los que trabajar y para ello se rebuscó en el mercado de segunda mano.

Solo se compraron una veintena de unidades que debían contar con unas características muy concretas: tener menos de 30.000 kilómetros, mantener la estética de serie y no haber recibido modificaciones mecánicas. En Japón y a principios de los 2000 no era algo tan difícil de encontrar, pero ahora es como buscar un unicornio.

Con los coches en las manos del fabricante asiático, era hora de ponerse manos a la obra con una serie de modificaciones que hicieron del Skyline GT-R NISMO Z-Tune una joya de los deportivos japoneses

De entrada, cada coche fue pintado en color Z-Tune Silver y recibió un kit aerodinámico de polímero reforzado con fibra de carbono (CFRP) de lo más reconocible. El paragolpes delantero contaba con entradas de aire más grandes, cambiaron las taloneras y el paragolpes posterior e incluso las aletas delanteras fueron modificadas.

Junto a esto, destacaban las llantas RAYS LM GT4 GT500 Model como las del campeonato GT500 japonés. ¿Y dentro? Lo más llamativo eran unos asientos más deportivos y una combinación de los colores negro y rojo. En definitiva, detalles que te permitían adivinar que este no era un R34 más.

En el apartado mecánico, el GT-R NISMO Z-Tune no montaba el clásico RB26DETT de 2,6 litros, sino un bloque seis cilindros de 2,8 litros biturbo llamado Z2. Partía del Z1, un motor experimentar creado a partir de lo aprendido por NISMO en competición, el cual contaba con numerosos refuerzos y elementos forjados. A partir de las 5.000 rpm, era capaz de volar.

La potencia aumentó hasta unos 500 CV y el par quedaba en 545 Nm, aunque en realidad se decía que las cifras reales eran superiores. Tiene sentido, ya que casi era un coche de carreras para la calle, con elementos como un eje de transmisión de carbono, un diferencial trasero con dos radiadores incluidos, un embrague reforzado y un mejor sistema de refrigeración y escape.

El objetivo era que este deportivo JDM fuese capaz de rendir al máximo en la calle, pero también en los circuitos. Es por ello que se cuidaron todos los detalles y no se limitó el trabajo a aumentar la potencia, sino que también se reforzó el chasis, se montó una suspensión Sachs, se añadieron frenos Brembo con discos ventilados y pinzas de seis y cuatro pistones...

El resultado era espectacular, ya que el Nissan Skyline GT-R NISMO Z-Tune firmaba un paso de 0 a 100 km/h por debajo de los 4 segundos, así como una velocidad máxima de unos 320 km/h. Era incluso más rápido que el GT-R (R35) que llegó unos años después y sus cifras siguen sorprendiendo más de dos décadas después de su creación.

Así fue como se puso el broche de oro a un coche que marcó un antes y un después en el universo de los deportivos japoneses, con una variante que se convirtió en el sueño de muchos y que aún sigue siendo muy valorada. Por desgracia, eso sí, solo unos pocos pudieron disfrutarlo por su limitada producción y por lo que costaba.

En su momento, el precio del GT-R NISMO Z-Tune era de 16,9 millones de yenes, que eran más de 100.000 euros al cambio. Sin embargo, algunos de segunda mano se han vendido por medio millón de euros e incluso alguien pagó dos millones de dólares por una unidad hace unos años. Tener una leyenda JDM no es algo apto para todos los bolsillos...

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor