Los coches más icónicos de la saga Gran Turismo

La saga Gran Turismo cuenta con siete entregas (si no contamos los Prologue y demás). Son muchos años, pero ¿cuáles han sido los coches más icónicos?

PlayStation ha celebrado su 30º aniversario en 2024 y, aunque la saga de videojuegos de coches Gran Turismo no la acompañó desde el principio, el éxito de la plataforma debe mucho al estudio de Yamauchi-San. Por ello, aquí tienes los coches más icónicos de la saga Gran Turismo

Texto original de Phil Iwaniuk 

No había nada igual cuando apareció el primer juego en 1997. Era el auténtico simulador de conducción, en una época en la que era más probable pasar por encima de un potenciador que usar el botón de freno. Contaba con coches con licencia -un montón de ellos- y te permitía comprar nuevas piezas para mejorar sus prestaciones. 

Junto con un manejo estelar y una ponderación única del control del vehículo, esa fantasía de poseer un coche ha estado en el corazón de la serie GT desde entonces. Los coches, por tanto, importan bastante, así que hemos decidido reunir los que consideramos más icónicos de toda la saga. 

Esta es la cuestión: para ti, los coches más emblemáticos de la serie son los que compraste. El coche de iniciación a precio de ganga que llevaste contigo a través de las categorías, mejorándolo todo lo que pudiste. El coche de premio que desbloqueaste al ganar tu primera carrera de resistencia. Esos son los que pertenecen a tu paseo de la fama personal. 

Pero por desgracia no estábamos allí para ver cuando hiciste esas cosas, así que vamos a tener que ir más amplio con nuestras selecciones. Por ello, hemos buscado coches que ejemplifiquen lo que representa la serie, que no encontrarías en ningún otro sitio, o que aparecen en tu mente cuando oyes «Gran Turismo». Estos son los verdaderos iconos. 

Suzuki V6 Escudo Especial Pikes Peak (1998) 

El coche original que rompe los esquemas. El Escudo Pikes Peak de 1998 con sus 994 CV fue un absurdo de la ingeniería diseñado para ganar la carrera de subida más empinada del mundo. Eso sí, no solo era esa su función. 

En GT, también era muy útil contra los Mini Cooper y Mazda Demio en Apricot Hill. Tanto es así que, una vez adquirido en Gran Turismo 2, donde debutó, el «juego» había terminado. A partir de ahí, solo había que pulsar X para ganar, y eso nos encantaba. 

El Escudo ha aparecido en casi todas las entregas de GT desde entonces, y se añadió a Gran Turismo 7 en la actualización 1.17, donde encaja en un orden de vehículos bastante más equilibrado. 

Nissan PENNZOIL Nismo GT-R (1999) 

Es muy posible que nunca hayas tenido o corrido con este Skyline R33 de competición. Al fin y al cabo, era increíblemente caro en su debut en GT2 y lo ha seguido siendo en sus apariciones posteriores. Sin embargo, apostaríamos nuestros créditos a que has pasado una buena cantidad de tiempo mirándolo en el menú de la sala de exposición. 

Inicialmente es la decoración la que te atrapa. Luego el precio. Luego las victorias imaginadas con él. Luego, la realidad de cuántas carreras de resistencia harían falta para permitirte uno te saca de tu estupor y vuelves a la rutina.  

Su motor de seis cilindros en línea turboalimentado de 2,7 litros le permite alcanzar 286 km/h en las rectas, pero es el equilibrio perfecto y la entrega de potencia lo que lo distingue de los demás y le proporciona el tiempo de vuelta extra. 

Lamborghini V12 Vision Gran Turismo (2019) 

El de Vision Gran Turismo es un gran concepto: retar a los fabricantes de automóviles a construir los coches de sus sueños si dejaran de existir cosas aburridas como la rentabilidad y las normativas de seguridad y las leyes de emisiones.  

Irónicamente, al igual que muchos de los grandes concept cars que dio a luz, fue bastante defectuoso: al final, la gran mayoría de los fabricantes acabaron entregando variaciones de aspecto extremadamente similar del mismo diseño básico. En resumen, todos parecen GTbyCitroën aplastados

Todos menos uno. Tendrías que entrecerrar mucho los ojos para distinguir el Countach entre las violentas diagonales de este concept V12 2019 que debutó en GT7, pero mientras tantos otros sucumbían a la homogeneidad, este Lamborghini parece un Lamborghini. Nota al margen: también se conduce bien. 

Daihatsu Midget II D-Type (1998) 

Por muy bueno que sea simulando el automovilismo y creando colecciones de hipercoches, lo que Gran Turismo hace mejor que nadie son los coches japoneses. Y dado que su modo carrera se estructura de forma que el jugador empieza con una maquinaria asequible, sus listas de vehículos siempre han tenido que abarcar desde hipercoches hasta compactos sensatos y económicos.  

Bienvenido al escenario, Daihatsu Midget II D-Type. En parte vehículo de motor, en parte maquinaria agrícola de la época feudal, está equipado con un monstruoso motor de tres cilindros en línea de 0,7 litros que podría ser capaz de superar el límite de velocidad. En una pendiente. En un día ventoso.  

Pero ésa es la otra gran alegría de los juegos de GT: comprar piezas para ellos y convertir un modesto supermini japonés en el sleeper definitivo. Es algo que te encantaría hacer en la vida real, pero que puedes hacer aquí de forma mucho más económica y segura. 

Toyota Castrol SUPRA GT (1996) 

Los que lo odian dirán que el Supra de Denso debería estar aquí, pero considera esto: el Supra de Castrol mola más. Por si hay alguna confusión, este es el modelo del 96 que aparece en la foto, pero el Tom's Castrol Supra del 97 también apareció en GT5 y GT6 para PlayStation 3, y es este último modelo el que se ha añadido a GT7.  

Aun así, vamos a ser sinceros: ambas variantes son auténticos iconos y uno de los primeros coches en los que piensas cuando te viene a la mente "Gran Turismo”. Sobre todo, es así si creciste jugando a Gran Turismo 3 y recuerdas esa intro con el Supra como uno de los protagonistas... 

Pilotar uno de ellos en la versión original de PS1 era mágico. Había pocos coches de carreras en la lista de ese juego, y el aplomo que transmitía esta cosa, incluso a través de un viejo y polvoriento mando de PS1 sin gatillos ni sticks analógicos, era sorprendente. 

Red Bull X2010 (2010) 

Diseñado por el propio Adrian Newey mientras el programa de Fórmula 1 de Red Bull entraba en su racha de cuatro años de campeonatos de pilotos y constructores, el X2010 tenía una carga aerodinámica aparentemente ilimitada y una distancia de frenado aproximadamente del grosor de una novela de bolsillo. 

De hecho, es un vehículo de tan altas prestaciones que al principio es bastante difícil de conducir. No porque sea impredecible o carezca de tracción, sino porque simplemente hay demasiada velocidad y agarre para saber qué hacer con ellos.  

Su atractivo visual, por un lado, capta a la perfección el punto intermedio entre la silueta de un coche de F1 y las carreras de carretera con cabina y ruedas cerradas. Por otro, parece que se haya caído de un transbordador espacial durante el lanzamiento. Sea como fuere, en Gran Turismo 5 era rapidísimo. 

Honda Castrol MUGEN NSX (2000) 

Si te parece que hay unos cuantos coches de carreras japoneses de finales de los 90 y principios de los 2000 en esta lista, todo lo que podemos decirte es lo siguiente: bienvenido a Gran Turismo. 

Ninguna otra serie de juegos de carreras de la época reproducía los vehículos del Campeonato Japonés de Turismos, así que, para muchos jugadores, la serie GT supuso su primer contacto con tan venerada maquinaria.  

Honda ganó el campeonato JGTC de 2000 con este Mugen NSX, y Polyphony Digital celebró el logro dándole un papel protagonista en la cinemática de apertura de GT3, y como uno de los coches finales más codiciados que los jugadores machacarían durante muchas horas para tener la oportunidad de poseer. 

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