Desapareció durante años, pero ahora este concept de los años 80 ha resurgido y puedes comprarlo, pero no conducirlo

El Ford Probe IV fue un concept de los años 80 del que se crearon dos unidades. Una se perdió, pero ha resurgido y puedes hacerte con ella.
Los concept cars siempre son interesantes, sobre todo cuando están rodeados de misterio. El Ford Probe lo conocemos como un coupé deportivo pensado para ser el nuevo Mustang que fue vendido en las décadas de 1980 y 1990, pero también fue el nombre que recibieron varios prototipos de la marca del óvalo hace décadas. Ahora, uno se ha puesto a la venta tras estar perdido durante años.
A finales de los años 70, Ford presentó el primer Probe (nombre que significa ‘Sonda’). Era un coche fabricado por Ghia sobre la plataforma del Mustang Foxbody y enfocado en la aerodinámica y eficiencia. De hecho, ese era el objetivo de los siguientes concepts homónimos que se lanzaron.
El Probe III acabó influenciando el diseño del Ford Sierra, mientras que otros afectaron a otros productos y sistemas de la marca. Es el cometido de los concepts, influenciar futuros modelos y servir como terreno de pruebas para las marcas. No son coches pensados para la venta y por ello su historia suele ser diferente a la de cualquier otro vehículo.

En algunos casos, son modelos que acaban destruidos una vez no son útiles, mientras que otros acaban escondidos en algún almacén o expuestos en museos. En el caso del Ford Probe I presentado en 1979, se había conservado, pero fue destruido en un desafortunado incendio sucedido en 2024 al ser trasladado tras ser expuesto en Pebble Beach. Otros, como el Probe IV, tienen una historia diferente.
Si bien de aquel primer prototipo solo existía una unidad conservada, del Probe IV había dos. Una se encuentra en el museo Petersen de Los Ángeles (EEUU) y otra se había perdido durante años, pero ahora ha resurgido tras ponerse a la venta en Facebook Marketplace, lo que ha causado una tormenta en internet.
Presentado en 1983, se trataba de un modelo futurista con un diseño de Ghia que le permitía presumir de un coeficiente aerodinámico de solo 0,15. Es sorprendente todavía, pero es fácil entender cómo lo consiguió: cuenta con un afilado frontal con faros triangulares y formas limpias, ruedas semicarenadas y una carrocería muy lisa. Con unos espejos más pequeños, incluso sería más aerodinámico.

Llaman la atención elementos como la gran luneta trasera, los pilotos traseros situados en una posición baja y las ventanillas laterales que se prolongan por debajo de la línea de la cintura con una sección inclinada y otra recta. Además, no hay tiradores de las puertas como tal, así como tampoco otros elementos.
Si bien el interior con instrumentación digital y un puesto de conducción envolvente da a entender que este es un coche real movido por una mecánica concreta asociada a un cambio automático, realmente no es así. Nunca tuvo motor ni elementos mecánicos, de manera que es una carrocería montada sobre un chasis de madera, algo que sigue siendo habitual en los concepts.
A pesar de todo, es un modelo que forma parte de una saga icónica de prototipos de la firma americana, el cual ahora puede acabar en manos de cualquiera. Tras desaparecer una de las unidades fabricadas durante décadas, ha vuelto a salir a la luz en un anuncio de Facebook Marketplace por unos 11.000 dólares y en un estado de conservación bastante decente.
Según el vendedor, el Probe IV ha perdido una de las cubiertas de las ruedas, los espejos y hay que realizar reparaciones en la luneta trasera. No obstante, por lo general está en buen estado y ahora está buscando un nuevo dueño que lo pueda remolcar a su casa, preferiblemente para repararlo.
No es fácil arreglar algo así, claro, ya que no se trata de un coche de producción. De hecho, no es un coche como tal y quizás por eso algunos piensen que los 11.000 dólares de precio son algo elevados, pero no deja de ser historia sobre ruedas de Ford. Además, ¿cuántas veces puedes comprar un verdadero concept de los años 80?
Ahora tienes la oportunidad y quién sabe quién se hará con él y con qué fin, aunque esperamos que acabe en buenas manos y restaurado. Quién sabe, quizás incluso pueda recibir una mecánica que le permita moverse por sus propios medios para darle una nueva vida. Una eléctrica sería relativamente fácil de agregar, así que nada es descartable.

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor


