Los mayores blufs del automóvil de la historia moderna

grandes bluf de la industria del automóvil
grandes bluf de la industria del automóvil

No solo de éxitos vive la industria del motor: recopilamos una lista de fracasos bastante sonados de la industria en los últimos tiempos.

Al ser humano le gustan los extremos. Nos atraen las historias de éxito fulgurante, pero también nos regodeamos en los descalabros absolutos. Hoy queremos traeros una tanda de lo segundo, algunos de los casos más sonoros de fracasos dentro de la historia de la automoción.

Vaya por delante que la lista es realmente larga, pero no tenemos todo el tiempo del mundo, así que hemos realizado una selección variadita, tanto por nivel conocimiento o desconocimiento público, como por los motivos que hicieron que puedan ser considerados como blufs.

Empezamos con uno que nos toca de cerca, puesto que el Opel Cabrio, como le conocimos aquí, tuvo que cambiar de nombre porque Opel Cascada no sonaba precisamente bien por motivos obvios. Sin embargo, su denominación no fue precisamente el causante de su caída.

Su problema fue el ‘timing’, porque llegó en un momento en el que los descapotables generalistas estaban de capa caída. Así, aunque era cómodo y estaba bien equipado, no consiguió destacar ni frente a los premium ni frente a los generalistas, quedándose en tierra de nadie hasta desaparecer.

Ahora pasamos de un modelo a una marca: Cadillac y su periplo por Europa. La marca estadounidense, símbolo del lujo americano, intentó durante varias etapas conquistar al público europeo… y no lo consiguió.

En parte se debió a que el trío de marcas premium por excelencia (BMW, Audi y Mercedes) estaba tremendamente establecido, en parte a que sus coches no siempre respondían a los gustos locales y en parte a que tenía unas redes de distribución pequeñas que no estaban a la altura. Sea como fuere, el resultado fue que nunca se hizo hueco en el Viejo Continente.

Uno de los fracasos más rotundos del mundo de la automoción es el de Fisker. Ya desde sus comienzos tuvo problemas y el Fisker Karma, que fue su buque insignia primigenio, no tuvo una buena trayectoria. Pero es que después, tras cambios de nombre, resurgir de sus cenizas y prometer una completa gama de productos, todo se fue al traste.

En 2024 se declaró en bancarrota y desapareció, no sin antes haber saldado las unidades del Fisker Ocean de las que disponían para intentar recuperar algo de dinero. No sirvió y ahora los pocos que se aventuraron a comprar un Ocean están completamente vendidos y no tienen red de talleres, servicios de mantenimiento… no tienen nada.

Seguimos con marcas, pero en esta ocasión mirando claramente al lujo. Hablamos del final de Maybach como marca independiente. Mercedes intentó resucitar este histórico nombre para crear una división de superlujo capaz de medirse con Rolls-Royce y Bentley. Lo consiguió en términos de calidad, pero no de ventas: los coches eran extraordinarios… pero demasiado caros y demasiado parecidos a un Mercedes Clase S para justificar la diferencia.

Tras años con cifras discretas, la firma desapareció como marca propia y renació como una línea de acabado de Mercedes. Lo curioso es que, aunque fuera claramente un paso atrás, ha funcionado y los modelos que ahora lucen Maybach en su apellido están teniendo éxito entre la exclusiva clientela a la que van dirigidos.

Volvemos a un modelo concreto: el Volkswagen Phaeton. Su historia es de sobra conocida. Fue creado por pura empeño de Ferdinand Piëch, que quería demostrar que Volkswagen podía fabricar una berlina de lujo que fuera tan buena como las de los fabricantes premium. Y lo consiguió, con un resultado excelso… pero a un precio que casi nadie estaba dispuesto a pagar por un VW.

Algo parecido ocurrió con el Renault VelSatis. Fue el intento de la marca francesa por competir en el segmento premium con un diseño rompedor. La apuesta fue arriesgada y no salió bien, puesto que su imagen se salía tanto de lo convencional que echó para atrás a muchos potenciales compradores. Una pena porque era un modelo cómodo, muy espacioso y cargado de tecnología.

Como anécdota, se puede hablar del DeLorean DMC-12. Fue una leyenda gracias a Hollywood, pero en su vida real fue todo lo contrario a un éxito: problemas de calidad, retrasos, una historia personal por detrás que parecía una telenovela… Aunque, al final del día son cosas que hacen que su leyenda sea todavía más grande.

Cerramos con un caso que da algo de esperanza, el de Aptera Motors. Es una compañía que quiso innovar con un vehículo eléctrico ultraligero, de tres ruedas, con una aerodinámica extrema y, sobre todo, con tecnología solar. Su propuesta era realmente llamativa, pero no logró reunir suficiente financiación ni convencer a inversores, así que desapreció.

La buena noticia es que años después volvería a la acción y que su coche solar está a la vuelta de la esquina, siendo el único de este tipo que ha sobrevivido con el paso del tiempo. Puede que sea la historia que termine bien de esta lista de fracasos.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España