La leyenda negra del Renault Avantime: de proyecto de futuro a quebrar Matra

Lanzado en 2001, el Renault Avantime fue un claro ejemplo de “coche raro”, una especie de monovolumen de tres puertas con un diseño muy llamativo y complejo.

A lo largo de la historia del automóvil, muchos modelos han fracasado comercialmente por diferentes motivos, bien sea por falta de fiabilidad, porque se adelantaron a su tiempo, porque fueron unos incomprendidos… lo cual hace que se cree una leyenda negra en torno a ellos. Aquí entra de lleno el Renault Avantime.

Por leyenda negra entendemos un conjunto de tópicos y mentiras mezcladas con medias verdades que configuran una narrativa en contra de algo o alguien con el objetivo de desprestigiarlo.

Este concepto, que lo pronunció por primera vez la escritora Emilia Pardo Bazán en una conferencia en París en 1899, aunque lo popularizó en 1914 Julián Juderías en su ensayo Leyenda Negra, se suele referir a la propaganda hispanófoba que se generó a partir del siglo XVI, sobre todo, en los territorios alemanes y holandeses, y posteriormente la difundió Francia y Gran Bretaña.

La leyenda negra amplifica todo lo malo de la historia de España y silencia todo lo bueno (que fue más que lo malo), no porque España fuese muy buena y el resto de potencias muy malas, sino por pura dialéctica entre los estados. Lo terrible es que hoy muchos españoles se creen esa narrativa y odian a su país.

Dejando a un lado cuestiones históricas y filosóficas, la leyenda negra se aplica también al automóvil y hay muchos ejemplos, entre ellos, el Renault Avantime. La marca francesa lanzó este modelo a principios de los 2000 y todavía hoy representa el paradigma de ‘coche raro’.

El Avantime era una especie de monovolumen de tres puertas con cierto aspecto deportivo, aunque de deportivo tenía nada en cuando a tipo de conducción. Un coche concebido para devorar kilómetros de autopista sin pestañear.

El final que tuvo el Renault Avantime lo sabemos. Lo que no es tan conocido es la intrahistoria que hay detrás y cómo el desarrollo de este vehículo tan raro como excepcional acabó con un fabricante tan prestigioso como Matra.

La intrahistoria del Renault Avantime

Debemos retroceder hasta los años 80 para comprender cómo se gestó el Renault Avantime. En aquella época, la marca Matra atravesaba por un mal momento económico y a uno de sus ingenieros se le ocurrió fabricar una versión europea de la exitosa Chrysler Voyager americana.

Los primeros bocetos los presentaron primero a Peugeot, pero en Sochaux no gustaron mucho. Así que se fueron a Renault, donde sí encontraron interesante el proyecto. De esta forma, nació el primer monovolumen europeo, el Renault Espace.

Ambos fabricantes firmaron un acuerdo, por el cual, Matra se encargó de la construcción del Espace. Un acuerdo que benefició a ambas partes: el modelo fue un éxito para la marca del rombo y Matra consiguió salir de la situación en la que se encontraba

Matra se encargó de la producción de las tres primeras generaciones del monovolumen. Pero, cuando llegó la hora de preparar la cuarta entrega, los directivos de Renault decidieron que se encargaría la propia Renault

Para compensar a Matra, los del rombo le cedieron la fabricación de un vehículo totalmente nuevo y revolucionario, que mezclaba los conceptos de un monovolumen y un coupé: el Renault Avantime.

El primer prototipo del Avantime se presenta en 1999

El proyecto del Avantime se puso en marcha y en 1999 Renault presentó el primer prototipo en el Salón de Ginebra de ese año. Como era de esperar, el coche sorprendió a todos los presentes, porque no existía nada parecido.

El controvertido diseño fue obra de Tierry Metroz. El coche estaba basado en la plataforma del Espace, pero eta más bajo, ancho y un poco más largo, hasta alcanzar los 4,60 metros de longitud.

Un rasgo característico del diseño del Avantime era la ausencia de pilares centrales y las ventanillas sin marco, como en un coupé. Esto permitía otro rasgo distintivo del monovolumen francés, como era la enorme superficie acristalada que aumentaba la sensación de amplitud en el interior.

Sin embargo, la carencia de pilares centrales planteaba problemas para la rigidez estructural del coche, lo que llevó a los ingenieros a instalar unos pilares traseros muy gruesos, disimulados con el techo bicolor. 

El techo era totalmente acristalado, algo que se mantuvo casi intacto en el modelo de producción, y la luneta trasera tenía una forma convexa, lo cual, desde el punto de vista del diseño era llamativo, pero presentaba problemas técnicos de cara al modelo de producción.

Se presenta la versión de producción

En el año 2000, la marca del rombo ya tenía lista la versión de producción del Renault Avantime. Cómo no, la cita elegida para su puesta de largo fue el Salón del Automóvil de París. Según aseguró Renault, el 95% del diseño era fiel al prototipo exhibido un año antes.

Por fin, el coche llegó a los concesionarios en 2001, pero tuvo algunos problemas: debido a su diseño, las puertas eran muy grandes y pesadas, así que Matra elaboró un sistema de apertura con doble bisagra que dio algunos fallos en las primeras unidades.

Por otra parte, el Avantime salió al mercado con un motor V6 de gasolina y 3.0 litros de cilindrada que producía 207 CV. Era un propulsor bastante glotón, lo cual encarecía el mantenimiento. A todo esto, había que añadir que no era un coche precisamente barato. Rondaba los 35.000 euros en aquel momento.

Recordemos que, en aquella época, y a diferencia de lo que ocurre hoy, el diésel gozaba de mucha popularidad y la gran mayoría de los clientes demandaban esta tecnología por su excelente relación entre prestaciones y consumos. 

Así que lanzar un coche de estas características y con un motor de gasolina tan potente y “gastón” no parecía buena idea.

Posteriormente, la gama se completó con una versión diésel 2.2 dCi de 150 CV y otra de gasolina de 2.0 litros y cuatro cilindros, con 163 CV. Motores menos potentes que permitían abaratar el precio de tarifa. Aun así, siguió siendo un coche muy caro que el público no supo encajar. 

La quiebra de Matra

Renault había estimado vender unas 15.000 unidades el primer año de comercialización, pero sólo llegó a 3.900, lo que supuso un gran fiasco para la compañía francesa

En 2003, se habían producido 8.557 unidades. Este fracaso supuso hizo que Renault cancelara la producción ese mismo año, cerrando la fábrica de Romorantin, de donde salía el Avantime. Y fue también el final de Matra.

Hoy se pueden encontrar algunas unidades del Renault Avantime en el mercado de segunda mano. No hay muchas, pero empiezan a estar cotizadas. Normalmente, quienes buscan este tipo de coches suelen ser gente a los que les gustan los coches raros, exclusivos. Quizá, en un futuro se convierta en un clásico muy buscado.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España