Prueba del Munro M280: feo, excesivamente práctico... y tremendamente encantador
Este todoterreno eléctrico es práctico hasta el extremo y quizá demasiado caro, pero el Munro M280 de esta prueba conquista los corazones de los que piensan con la calculadora.
Estoy probando un Munro M280. Puede que no te suene, y es normal. Se trata de un todoterreno eléctrico que se fabrica cerca de Glasgow y que está pensado para soportar las condiciones más duras y extremas. Y no solo a la hora de hacer off road por pura diversión. Este coche está pensado como vehículo de trabajo, y de hecho no lo oculta.
Munro es una startup que fabrica los M280 y M170 (las cifras son la potencia final en kW: 375 y 227 CV, respectivamente). Son coches eléctricos de un solo motor con una base de lo más probada: ejes rígidos, tres bloqueos de diferencial y una caja de transferencia para la reductora.
Son simples y minimalistas por dentro y por fuera, y se ofrecen con cualquier estilo de carrocería que necesites para completar un trabajo (pick-up, cabina semiabierta, chasis cabina). Además, parecen diseñados por alguien para quien el Gore-Tex se considera un tejido de lujo y un casco no es un accesorio de moda.
La simplicidad del M280 tiene su cosa. Por ejemplo, fabricarlo es mucho más sencillo porque no hay que diseñar máquinas que hagan complicados movimientos. También es más sencillo repararlo, y además es más resistente.
Lo mismo ocurre con la transmisión: todas las piezas del Munro son fáciles de entender y reparar in situ porque son sencillas y accesibles. Esto es importante, porque los vehículos no están pensados para el público de los SUV urbanos ni para el instagramer de turno que se hace con todo el equipamiento de overlanding para conseguir un par de clics en cualquier red social vacía y hueca.
Así, las cosas, un Munro es una gran opción para esas tareas duras y complicadas que necesitan un coche que no nos haga llorar cuando se golpee o se ensucie. Por ahora tiene aplicaciones en minería, agricultura, rescate en montaña y hasta en operaciones militares.
Y es que deben tratarse más como la excavadora o la maquinaria agrícola mencionada anteriormente: si inviertes en un Munro, se supone que durará 20 años.
Por eso parecen caras... y también lo son. La idea es comprar esta maquinaria de 100.000 euros una sola vez, en lugar de cuatro vehículos de 30.000 que se desmoronan después de media década en la mayoría de los entornos de trabajo "adecuados". Un artículo en el que invertir en lugar de uno desechable.
Los inicios de Munro parecen claros cuando miras a las imágenes. Es una startup que inicialmente buscaba electrificar Land Rover antiguos, pero pronto se hizo evidente que existe una demanda de algo un poco más robusto y sencillo que las ofertas actuales, pero con propulsión eléctrica: empresas interesadas en reducir su huella de CO2 con una solución asequible a largo plazo.
Un vehículo tan sencillo no existe en la actualidad. Incluso muchos modelos básicos vienen con demasiada electrónica, con pantallas grandes o con suspensión controlada electrónicamente.
La gente de Munro reconoció ese vacío en el mercado y diseñó un coche para cubrirlo. Ha sido un éxito hasta ahora, con millones de libras en inversiones y pedidos locales, aunque aún las grandes empresas no han entrado en la rueda.
Si te preguntas si podrías comprar un M280 o un M170, la respuesta es que sí, se puede, pero hay que tener cuidado con lo que se compra, porque no es un Mercedes Clase G más barato y espartano.
Aquí se ofrece esencia. La idea es obtener lo bueno de la electricidad (potencia y par motor, simplicidad, bajos costes de funcionamiento, ausencia de emisiones localizadas y ruido, etc.), pero también conseguir las ventajas de las cosas de la vieja escuela, de lo robusto, de lo fácil de reparar sin necesidad de un doctorado en programación.
Así es el Munro M280: sencillez llevada al extremo
La batería se encuentra dividida en tres partes dentro del chasis de escalera, y packs se pueden reemplazar fácilmente si se dañan o se degradan. Además, se puede arreglar o realizar el mantenimiento in situ, lo cual no invalida la garantía, siempre que se realice correctamente y sea revisado anualmente por un técnico autorizado de Munro. No sé si ha quedado clara la idea de que se trata de una herramienta, no un vehículo para el día a día.
Y como tal es sencillo de manejar. Seleccionas las marchas con un botón. Hay una palanca para la reductora, pedales y poco más. Es de lo más sencillo. Puedes elegir bloquear los tres diferenciales y quizá la mayor concesión al confort: elevalunas eléctricos, asientos calefactables para esos días helados a la intemperie y una pequeña pantalla para navegador con Bluetooth y CarPlay.
Pero todo es de líneas rectas y pintura Raptor (que también se incluye en el exterior para mayor protección). Es impermeable y resistente al polvo, y se puede lavar con manguera y dejar secar al aire.
Dinámicamente es cómodo y silencioso si no te pasas de la raya, porque se perciben bastantes crujidos del exterior a alta velocidad. La suspensión es muy suave y está especialmente diseñada para offroad.
Lo mejor es no frenar bruscamente al entrar en una rotonda, por ejemplo, porque se descompone con facilidad cuando no llevas la velocidad adecuada: ¿sorprendido? No, ¿verdad? Aquí tienes que conducir como si fuera una especie de youngtimer para que todo vaya bien.
Sin duda, tiene algo de Land Rover, pero eso no es un problema, porque hay algo encantador en su inteligente sencillez.
Como coche eléctrico, puedes cargar a 130 kW en corriente continua o hasta 7 kW en casa, así que es como un eléctrico normal.
¿Y qué tal va en off-road?

Fuera del asfalto es donde el Munro M280 realmente destaca. Es muy fácil de llevar y prácticamente a prueba de bombas. Hemos hecho vadeos que mandaban el agua por encima del capó, hemos subido cuestas de barro y hemos hecho cruces de puentes en las zonas más complicadas y resbaladizas que hemos encontrado.
Y aunque el coche de pruebas no tenía los bloqueos de diferencial opcionales (a 800 euros cada uno), lo conquistó prácticamente todo. También es cierto que nos quedamos empanzados una vez, pero con unos neumáticos más grandes y más altura libre lo habrían salvado.
Creo que estaría bien con un juego de neumáticos de 37 pulgadas, pero es sumamente competente: un coche al que no te da miedo darle golpes y usar sin demasiado cuidado. Incluso el fundador de la marca dice que un Munro se ve mejor cubierto de barro y con algunas heridas de guerra.
Un origen de lo más exótico
Este es el primer coche escocés que se produce en unos 40 años. Ya hemos visto que Munro se fundó en 2019 con la idea original de convertir antiguos Land Rover a vehículos eléctricos. Pero el equipo pronto se dio cuenta de que la parte difícil no era la eléctrica, sino la conversión en sí del vehículo base. Así que desarrollaron un producto completamente nuevo que solucionó los problemas tanto del original como del sistema de propulsión.
Y el resultado es el Munro M280 que acabo de probar. Se trata de un coche que a pesar de todo se percibe de alta calidad, aunque bastante caro. Esta es la versión más potente y en el configurador de la marca te piden 105.000 euros para empezar a hablar. El M170 es algo más barato, 89.335 euros, lo cual suena doloroso para un modelo tan de nicho.
Pero aquí lo importante es la absoluta claridad de propósito. La Serie M no se creó para satisfacer a los fanáticos de los SUV. Ni siquiera para intentarlo. Cada decisión se basa en la utilidad, la capacidad, la competencia y la rentabilidad.
Sí, es feo y excesivamente enfocado al sentido práctico, y sí, probablemente sea un poco excesivo si no se usa la tracción 4x4 al menos el 50% del tiempo, pero hay algo absolutamente encantador en un vehículo que cumple con su misión. No es para todos, pero a quienes le encuentren un uso le encantará. Es el tipo de vehículo que funciona para ganarse la vida y no se disculpa por ello. No es para presumir, es para destacar.
