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Un año sin John Surtees, el único Campeón del Mundo de F1 y Motociclismo

Nadie logró lo que él en el Motorsport, un genio polivalente e irrepetible.

Imagen de perfil de Javier Prieto
Adiós a John Surtees

Se cumple un año del fallecimiento de John Surtees, el único campeón del mundo de Fórmula 1 y Motociclismo de todos los tiempos. Nos dijo adiós tras permanecer un mes ingresado en el hospital St. Georges (Londres) aquejado de unos problemas respiratorios que no superó.

El piloto inglés, que apenas un mes antes cumplía 83 años, aceleró así hacia el Olimpo de la velocidad. A buen seguro que por ahí arriba no pasarán desapercibidas sus extraordinarias hazañas deportivas. Se ha ido un grande, un tipo genial de los que ya no quedan.

Porque nunca nadie en la historia de la competición de las dos y las cuatro ruedas consiguió lo que el británico: coronarse sobre las cuatro y las dos ruedas. En total, Surtees acumula ¡ocho coronas!, siete en motos y una en la Categoría Reina del Automovilismo.

Su apodo de Big John le venía que ni pintado porque sus gestas son muuuuuy grandes. Si pudiéramos fabricar un corredor polivalente, capaz de dominar cualquier máquina, tendría sus cualidades. El talento de John Surtees para ir muy rápido sentado en cualquier artefacto mecánico no tiene precedentes...y probablemente jamás los tendrá. Con su marcha se ha producido una pérdida irreparable.

¿Qué te parece si hoy en el día de la muerte de John Surtees le rendimos tributo repasando sus machadas? Vamos allá. 

 

John Surtees: leyenda de las motos

La leyenda de John Surtees comenzó en su ciudad natal, Tatsfield (Surrey). Allí desde muy pequeño sintió la llamada de la velocidad, influido por los genes de su padre John, un amante de las motos.

Llevado por esa pasión en 1951 y como buen británico, se subió a una Norton, con la que hizo diabluras en los circuitos.

 

 

El pipiolo tenía muuucho talento para ir rápido. Y por eso en 1956 dio el salto al equipo italiano MV Augusta. Con ellos llegaron las victorias y todos sus títulos.

En concreto, John Surtees se llevó los Campeonatos del Mundo de 1956 (500 cc), 1958, 1959 y 1960 (en 350 cc y 500 cc). Es decir que en tres años seguidos hizo doblete. Estuvo activo entre 1952 y 1960, firmando treinta y ocho victorias y cuarenta y cinco podios. Sobran las palabras.

 

Campeón de F1 en 1964

Cuando Big John, ya había saboreado las mieles del triunfo con el manillar de sus MV Augusta, le llegó una oportunidad excepcional. La muerte de Peter Collins, amigo íntimo de Bernie Ecclestone, en el GP de Marruecos 1958, dejó un asiento libre en el equipo el Vanwall. Entonces, su propietario Tony Vandervell pensó en Surtees como un posible sustituto.

¿Ess idea era una temeridad, una locura, una irresponsabilidad? ¡Le iban a ofrecer el volante a un chico sin experiencia en la conducción de un monoplaza de F1! Pues, nada de eso. El amigo Vandervell tuvo un ojo clínico que ya lo quisieran muchos cazatalentos actuales.

Surtees, que era un tipo muy echado hacia adelante, aceptó el reto de realizar unos test con un bólido en el Circuito de Goodwood. Su actuación dejó con la boca abierta a los que la presenciaron.

 

 

Marcó tiempos fueron similares a los obtenidos por otros pilotos mucho más experimentados. Estaba claro que la capacidad de adaptación del inglés era asombrosa. 

Debutó en el GP de Mónaco de 1960 sentado en un Lotus, aunque su jefe en la escuadra motociclista MV Augusta le impidió distraerse con las carreras de coches. Sí, este crack compaginaba las dos competiciones del motor.

Poco después, en el GP de Gran Bretaña 1962, John Surtees demostró de lo que era capaz con un coche. Terminó segundo por detrás de Jim Clrak y por delante de nombres míticos como Bruce McLaren, Graham Hill y Jack Brabham. Era evidente que este chico era muy bueno, tenía dinamita en las manos y un par de cojines.

 

 

En 1964 le llegó su gran oportunidad de la mano de Enzo Ferrari. Il Commendatore había puesto sus ojos en ese joven inglés y se lo llevó a Maranello.

Precisamente, con un coche rojo firmó su primera victoria en Nurburgring, su trazado fetiche. Esa fue su tarjeta de presentación hacia la gloria ya que conquistó la corona de 1964. Y lo hizo con un solo punto de ventaja sobre Phil Hill, en la última prueba del año disputada en el GP de México.

 

 

En la temporada siguiente continuó con La Scuderia, si bien en 1967 y 1968 corrió con Honda. Allí su trabajo de desarrollo de los monoplazas nipones fue sobresaliente. En 1969 militó en BRM y al año siguiente comenzó a ¡construir sus propios bólidos! con los que compitió hasta 1973. 

Resumiendo su palmarés, durante catorce temporadas en la F1 participó en 111 Grandes Premios, firmando seis victorias, veinticuatro podios, ocho poles, además del título del 64. Simplemente a-lu-ci-nan-te. 

 

 

 

 

 

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