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7 cosas que pueden hacer que tu coche muera en un santiamén

Si tienes un mínimo interés por cuidar tu coche... ¡presta atención!

Imagen de perfil de Miguel Lorente
Malos hábitos de mantenimiento

Hay cosas que puedes hacer para que tu coche muera en un santiamén, si es lo que quieres, quizás busques la excusa para comprar un coche nuevo y no sabes cómo deshacerte del viejo.

También es cierto que, por mucho cariño que le des a tu máquina o la tengas cuidada por fuera, esquivando, por ejemplo, los errores más habituales al lavar el coche, puedes acortar la vida de tu coche o, al menos, acabar con él sobre una grúa directo al taller donde le diagnosticarán una de las averías de pesadilla en tu coche.

Para evitarte un mal trago, recopilamos algunos malos hábitos de mantenimiento del coche o actos que haces sin saber la grave repercusión que podría suponerle a tu querido coche.

 

No cambiar el kit de distribución

Hay temas escalofriantes y pavorosos como la rotura de la correa de la distribución, una las cinco averías más caras de tu coche y que pueden resultar siendo fatales para él... y para tu bolsillo. Bien porque el su arreglo sea más caro que su propio valor o porque, una correa de distribución rota o que sufra la salida de los piñones por un mal ajuste conllevará irremediablemente a la parada repentina del motor provocando daños irreversibles en el bloque motor.

Por eso es más que aconsejable seguir las recomendaciones del fabricante o bien, hacer un cambio periódico a partir de los 100.000 kilómetros sino quieres jugar con fuego y ver un día como al capó de tu coche le sale una joroba, síntoma inequívoco de que el motor del coche ha muerto.

 

Fuga de líquidos sobre la correa de distribución

Una de cosas que puedes hacer para que tu coche muera en un santiamén es despreocuparte de él. Es muy eficaz si quieres tener excusa para desprenderte de un coche o cambiarlo por otro.

Por ejemplo, ignorando las fugas de líquido refriferante, aceite o de gasóleo, el escape y el vertido de estos líquidos u otros fluidos sobre la propia correa que podría generar un daño progresivo de la misma que, en el mejor de los casos llevaría a una sustitución prematura o bien si no se detecta este problema, con el fraccionamiento de la correa.

 

Fallo de la bomba de agua

Asociado al cambio del kit de distribución, es más que aconsejable realizar también la sustitución de la bomba de agua asociada al mismo.

Los motores de combustión generan unas altas temperaturas que son combatidas gracias al uso de sistemas de refrigeración, compuestas, esencialmente por el termostato, el radiador y la bomba del agua. Esta última hace que el líquido de refrigeración se mueva por todo el sistema. 

Un funcionamiento incorrecto de la bomba por culpa de una falta de sincronización con la correa de distribución, que es la que en la gran mayoría de los coches genera el movimiento de la rótula, puede producir un fallo por sobrecalentamiento del motor y... adiós coche.

 

Falta de líquido de refrigeración

Como te acabo de decir, el sistema de refrigeración de un coche es fundamental para su funcionamiento y conservación. A veces, el olvidarse de revisar el estado o los niveles de elementos esenciales como el líquido de refrigeración puede acabar pasando factura y nunca mejor dicho.

Echarle un ojo al propio líquido de refrigeración nos evitará que el automóvil acabé sufriendo una avería por exceso de calor. Además, si al comprobar el nivel del líquido vemos que está por debajo de lo recomendado, puede deberse también a que haya una fuga a través de la canalización o del propio radiador.

Por eso, hay que echar un ojo de vez en cuando por debajo del coche y, si tenemos una plaza de garaje, revisar que no haya escapes de fluidos que puedan suponer un indicio de problema o avería.

 

Cambios de aceite

Hay gente que lo del mantenimiento del coche lo hace según las conjunciones astrales y cambiar el aceite de Pascuas a Ramos o de Luna roja en Luna roja es un mal hábito de mantenimiento, por no decir un descuido, que puede provocar que el coche no lubrique adecuadamente lo que podría acabar con el mismo en un desguace por no hacer la sustitución del aceite y filtro periódicamente.

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El uso de lubricantes adecuados y de calidad mantendrá los componentes del motor lubricados, reduciendo la fricción entre piezas móviles y también la propia temperatura del motor.

 

El mal estado de los neumáticos

Un neumático en mal estado o de mala calidad es un trozo de goma. No solo porque las ruedas son uno de los puntos clabe de la nueva ITV, sino porque la importancia del uso de ruedas que ofrezcan unos estándares mínimos de calidad, aumentará la seguridad en la conducción y reducirá la posibilidad de tener un accidente.

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Es cierto que el coche no te explotará sin más pero, un reventón en un mal momento y en un mal lugar puede acabar con tu coche donde nadie quiere y, en el peor de los casos, con sus ocupantes u otras personas ajenas al vehículo que monta unas gomas que no las usarían ni en las carretillas de obra.

 

Iniciar la marcha en frío o detenerse con la temperatura alta

Como verás, uno de los enemigos de tu coche son las temperaturas extremas o inadecuadas.

Por un lado, seguro que tú también has visto que, en una gélida mañana invernal bajo cero, el 'vecino' del coche junto al tuyo, arranca, saca el coche de la plaza, mete primera y... hasta el infinito y más allá en primera y al corte de vueltas. Un motor que empieza a funcionar con una temperatura por debajo de la óptima, es un motor condenado a sufrir y a morir prematuramente. Según el tipo de motor, es recomendable esperar a ralentí  para que los fluidos alcancen una temperatura mínima, por lo general, sería desde 50º o 60º grados para el caso del refrigerante para circular con seguridad.

El caso opuesto puede ser también uno de las cosas que puedes hacer para que tu coche muera en un santiamén: apagar el motor con una temperatura elevada. Una costumbre tan habitual como nefasta para un coche, sobre todo en los coches con turbo, como llegar al punto de destino y apagarlo sin esperar a que se rebaje su temperatura, puede provocar una acumulación de la presión en el eje del turbo y que pueda destrozar el turbo.

 

Repostar el combustible incorrecto

¿Qué puede ocurrir si repuestas el combustible equivocado? Pues que la has liado. En el mejor de los casos, si te has dado cuenta antes de dejar atrás el surtidor, te tocará extraer el líquido o llevarlo a un taller para que lo haga un profesional, opción más que recomendable pero ¿y si no es así?

Pues en el caso de que repostar gasolina a un coche diésel, despídete de tu coche porque pasará a una vida más tranquila, en un descampado al aire libre en el desguace.

En caso de que te hayas equivocado poniendo diésel a un gasolina, el motor no lo aceptará y, directamente no arrancará, pero, en el caso contrario, echar gasolina a un diésel, de quedar en el circuito de alimentación una mínima cantidad de gasóleo, arrancará con él e introducirá en las cámaras de combustión el gasoil que sentenciará a muerte a tu coche.

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