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La batería de sodio que llegará en 2023 tiene más ventajas que la actual de litio

batería de sodio CATL

La empresa china CATL será la encargada de fabricarla

El universo (porque mundo ya se queda corto) del sector automotriz sigue implementando nuevas energías con las que mover los coches eléctricos. A las ya conocidas de combustión interna, de la electricidad pura y dura, del hidrógeno o del e-fuel, se va a unir ahora uno más: el sodio. 

Este metal alcalino será el nuevo componente que podrían utilizar los vehículos eléctricos y vamos a ver sus destacadas ventajas respecto a las tecnologías actuales. Contemporary Amperex Technology Co. Ltd. (también conocida como CATL) será la encargada de fabricar este tipo de baterías, que se pondrán en marcha el próximo 2023.

Según los investigadores de la empresa tecnológica china CATL, estas pilas tienen 160 Wh/kg de densidad energética gravimétrica. Esto quiere decir que tienen una densidad energética parecida a la de una batería LFP (de cátodo -electrodo positivo- de litio), que es inferior a las NCM (con cátodos de niquel, cobalto y manganeso) y las NCA (con cátodos de níquel, cobalto y aluminio).

La primera ventaja es que serán más baratas. A pesar de ello, no quiere decir que vayan a ser peores porque, entre otras cosas, soportarán más potencia de carga.

Otro punto a su favor es que puede ofrecer una vida útil muy superior a las de litio, con lo que ya hay muchos puntos ganados para optar por ella, ya que otras tecnologías tienen periodos de uso que te pueden echar atrás cuando las compras.

Seguimos sumando inputs positivos: este elemento químico tiene una gran estabilidad térmica. Esto quiere decir que es capaz de soportar una mayor potencia de carga y mantenerla durante más tiempo y eso, en definitiva, se traduce en cargar el coche en menos tiempo. 

Desde CATL han dejado entrever que los tiempos de recarga de 0% a 80% se lograrán en 15 minutos, que es la mitad de tiempo de lo que requieren las celdas 4680 de Tesla y Panasonic, respectivamente.

Otro aspecto favorable es que este tipo de celdas de sodio soportan 3.000 ciclos de carga y descarga sin una degradación exagerada de la capacidad de la batería. Esto es incluso bastante más que una batería LFP, que tienen una vida útil mucho más extensa que las celdas NCM y NCA.

Las cifras que ofrece la compañía china son muy a tener en cuenta, ya que pueden tener un millón y medio de kilómetros recorridos antes de que el vehículo eléctrico que la monte empiece a  perder autonomía de una manera más rápida.

Los costes de estas baterías no se han fijado, pero se habla que tendrán un precio que se acerque a los 77 dólares (73 euros) por kWh. Ese valor podría ser más bajo si la producción es alta, con lo que se podría fijar en 40 dólares (38 euros) por kWh. Sin duda, mucho más barato que una batería de las que se fabrican a día de hoy.

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