Biden impone severos aranceles a los coches eléctricos chinos

BYD Seal Excellence

Gustavo López Sirvent

El ejecutivo estadounidense ha establecido unos aranceles del 102,5% sobre los vehículos importados desde China. Este hecho provoca que cualquier coche eléctrico fabricado en el país asiático sea prohibitivamente caro para los consumidores americanos. El Gobierno busca "proteger" a los fabricantes de su país.

Cuando arrancas un coche eléctrico físicamente no hace ruido. Ahora bien, cuando te adentras en el habitáculo financiero y mediático de ese segmento, puedes quedarte sordo. Europa, en primer término, y ahora Estados Unidos, ya le han plantado cara a los vehículos de cero emisiones que llegan desde China.

El presidente estadounidense, Joe Biden, ha anunciado un arancel del 102,5% sobre los vehículos eléctricos importados de China (frente a niveles totales del 27,5%), lo que a su vez hace que cualquier vehículo eléctrico fabricado en el país asiático sea prohibitivamente caro para los consumidores de la nación de las barras y estrellas. 

El motivo que aducen en la Casa Blanca es claro: "Un tipo arancelario del 100% sobre los vehículos eléctricos protegerá a los fabricantes estadounidenses de las prácticas comerciales desleales que llegan desde China".

Para estimular a los fabricantes de automóviles a establecerse en USA y construir allí sus vehículos eléctricos, la administración Biden ha incentivado la producción local de baterías y vehículos eléctricos. Aparte de esto, ciertos vehículos que cumplen con los requisitos establecidos reciben un crédito fiscal de 7.500 dólares, lo que empuja a los ciudadanos a comprar coches de ese segmento. 

"El aumento del tipo arancelario sobre los vehículos eléctricos protegerá estas inversiones y empleos de las importaciones chinas a precios injustos", se puede leer en el comunicado emitido por la Casa Blanca. 

El Gobierno estadounidense ha aumentado los aranceles sobre numerosas importaciones chinas, no sólo sobre los vehículos eléctricos fabricados allí. La representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, dijo que los aranceles estaban justificados ya que China continúa robando propiedad intelectual perteneciente a Estados Unidos, según informa Reuters.

Los analistas de EEUU (que sabes que aparecen en todos los saraos) ya han comentado que una presumible disputa comercial podría afectar negativamente a los consumidores de vehículos eléctricos tanto de uno como de otro país subiendo el precio de manera exponencial.

Otro riesgo al que se enfrenta Biden y su ejecutivo es que el gobierno chino también tome represalias e imponga aranceles a los vehículos fabricados en Estados Unidos, con lo que podría perjudicar a las compañías estadounidenses en primer término y a sus trabajadores después.

Pero hecha la ley, hecha la trampa. Los fabricantes de automóviles chinos tienen formas de eludir estos aranceles. BYD ya planea establecer una fábrica en México. Si la empresa puede construir con éxito un vehículo eléctrico asequible en suelo norteamericano con componentes de ese país, podría infiltrarse en el mercado y amenazar a los fabricantes estadounidenses como Ford o GM.

¿Y qué pasa en Europa?

En el Viejo Continente el panorama es más desalentador si cabe. Las importaciones de vehículos eléctricos de China se dispararon desde los 1.600 millones de dólares en 2020 a 11.500 millones de dólares en 2023. Esta cifra supone el 37% de todas las importaciones de vehículos eléctricos en la Unión Europea. 

¿Qué hacer ante este aluvión de vehículos del país asiático? La Comisión Europea está preparando su plan de aranceles para intentar impedir que el coche eléctrico chino invada Europa. Los especialistas de Rhodium Group se atreven a pronosticar aranceles inmediatos que se situarán entre el 15% y el 30% sobre el precio de importación. Habrá que esperar para ver si es así...