¿Cómo se restaura un Lamborghini? El jefe de Polo Storico nos lo cuenta

Lamborghini Miura y otros modelos

Restaurar un Lamborghini clásico no es sencillo y requiere del trabajo exaustivo de centros como el Polo Storico de la marca italiana. Su responsable, Alessandro Farmeschi, nos cuenta cómo devuelven a la gloria a estos modelos.

Los coches clásicos suelen estar bien cuidados, pero una restauración puede ser necesaria en algún momento de su vida. Solo así se puede recuperar el estado que presentó un vehículo cuando salió de la fábrica, pero se trabaja igual con todos los modelos. ¿Alguna vez te has presentado cómo se restaura un Lamborghini? Nos lo cuenta su responsable.

El jefe del centro Polo Storico de Lamborghini, Alessandro Farmeschi, ha hablado con nuestros compañeros de Top Gear Inglaterra para hablar de este proceso. Hablamos de una pata de la firma de Sant’Agata Bolognese centrada desde 2015 en devolver la gloria a sus icónicos deportivos con la mejor calidad posible. Sin embargo, no es algo fácil.

“Las restauraciones se basan en procesos estructurales muy precisos”, señala Farmeschi. En principio, el trabajo que se realiza con cada coche depende de su condición, pero todo el proceso ya está estructurado y en él también tiene un papel el propio cliente:

“Hacemos los proyectos junto con nuestros clientes. Así que llegan, nos sentamos y repasamos exactamente qué es necesario para devolver el coche a su estado original. Primero, hacemos una certificación en la que empezamos a entender qué es lo que tenemos delante. ¿Es un coche auténtico o no? Si no lo es, nuestro trabajo se complica de inmediato”, comenta.

“El segundo paso es desmontar el coche y sacudir todos los componentes. Antes de volver a montarlo, le explicamos al cliente todo lo que hay que arreglar y le hacemos un presupuesto con todo el trabajo”, agrega.

Una vez hecho esto, ¿cuánto dura el proceso de trabajo? Todo depende de lo que sea necesario llevar a cabo para dejar el deportivo en cuestión como nuevo. Así, un retoque puede estar listo en un periodo relativamente corto, pero un trabajo más complejo puede llevar varios meses y superar el año. Lo más habitual es que todo se lleve a cabo entre 18 y 24 meses.

“Podrían entregarnos un coche más reciente que está muy oxidado por debajo, con algunas piezas desgastadas que necesitan ser retocadas. También podrían enviarnos un coche muy viejo con piezas en un estado ligeramente mejor, que requiere menos trabajo. Es difícil decir un tiempo exacto; depende de lo bien que se haya mantenido un coche”, comenta Farmeschi.

Hablando de dichos Lamborghini que son restaurados, el jefe del centro Polo Storico apunta que el Miura y el Countach son dos modelos que se suelen ver con frecuencia por sus instalaciones. Eso sí, también han trabajado ocasionalmente con rarezas como el todoterreno LM002 y el primer coche de la firma: el inconfundible 350 GT.

Así, es evidente que hablamos de un lugar que puede ser el cielo para cualquier amante de la compañía italiana, con auténticas maravillas históricas siempre presentes en este centro. No obstante, aunque todos los Lambo sean especiales, algunos han sido más importantes que otros. Sobre esto, Alessandro Farmeschi lo tiene claro:

“Para mí, el que envió el mensaje más fuerte fue el Miura. Fue el primer supercoche de verdad y el que cambió la forma en que el mundo percibía esta categoría”, declara.

“El Countach es el otro coche clave por su diseño. La silueta, las puertas de tijera y el gran alerón trasero son rasgos del ADN que se han trasladado a nuestra flota actual de coches. Si miras entre el Diablo, el Murciélago y ahora el Revuelto, puedes ver los puntos en común”, añade.

Lamborghini Diablo

Sin duda, aunque los Lamborghini hayan evolucionado, todavía hay detalles que siguen presentes y que influyen a los modelos actuales. ¿Sucederá lo mismo con algún integrante de la gama actual? El tiempo lo dirá, pero una cosa está clara: aunque ahora parezca impensable, también llegará el día en el que visiten el centro Polo Storico de Sant’Agata Bolognese. Entonces, nos habremos vuelto mayores…