La historia del Mitsubishi Lancer EVO: pasión por la efectividad

El mundo cambia y Mitsubishi no quiere saber más de la saga Evolution. Nosotros ya lo echamos de menos y por eso hoy te cuento su gloriosa historia.

El Mitsubishi Lancer EVO es un coche convertido en leyenda. Uno de esos vehículos que inundaban paredes de adolescentes cuando los ordenadores todavía funcionaban con MS-DOS. Un coche que recalibró el sentido de la eficacia sobre cuatro ruedas. La deportividad entendida desde la cabeza fría y calculadora de los ingenieros japoneses.

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Hoy repaso la historia del Mitsubishi Lancer EVO y sus diez generaciones: desde el embrión hasta el más potente y agresivo, pasando por alguna que otra edición especial que te van a hacer babear. No te pierdas ninguna foto de este mito de cuatro ruedas en la extensa galería, una historia de pasión y deportividad. ¡Empezamos!

 

Mitsubishi Lancer EVO I

La quinta generación del Mitsubishi Lancer nacía en 1992 y con él iba a comenzar una saga deportiva como pocas, eficaz y divertida. Mitsubishi tenía claro que el mundial de rallys era una magnífica herramienta de rallys por eso no dudaba en invertir una notable cantidad de dinero para estar (o intentar) bien posicionado en esta competición. A comienzo de los años 90, la marca participaba en el WRC con el Mitsubishi Galant VR-4, pero con el lanzamiento del nuevo Lancer, más pequeño y ligero, se decidió que este debía ser el encargado de lucir palmito en el mundial de rallys.

En 1992 el Mitsubishi Lancer contaba ya con una versión deportiva, el GSR, con un 1.8 sobrealimentado de 192 CV. Era la base perfecta para comenzar a trabajar: el departamento Mitsubishi Ralliart decidió incorporar el propulsor 24G63 DOC con intercooler de 250 CV proveniente del Galant en el Lancer y el resultado no pudo ser mejor: un coche de rallys ligero, ágil, potente y tremendamente eficaz. Produjeron 2.500 ejemplares de calle para homologar este modelo en el Grupo A del WRC. Nacía el Mitsubishi Lancer EVO I, un coche que estéticamente era bastante discreto, pero que escondía una bomba bajo el capó. 

 

Mitsubishi Lancer EVO II

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En diciembre de 1993 se presentaba el Mitsubishi Lancer EVO II y no era más que una evolución de la idea original. Se produciría hasta febrero de 1995 y se fabricarían un total de 6.582 unidades. La principal novedad afectaba al motor, que rendía 10 CV más hasta alcanzar los 260 CV. estéticamente lucía novedades importantes, con un nuevo frontal (inspirado en el tuning) y un alerón trasero de mayor tamaño, que aseguraba un mayor downforce en el eje trasero. Los neumáticos eran más anchos y la marca modificó la geometría de la suspensión y las relaciones del cambio. Cambios ligeros que mejoraron todavía más un gran producto.

 

Mitsubishi Lancer EVO III

El Mitsubishi Lancer EVO III comenzó su andadura a continuación del EVO II, en febrero del 95. Llegó con cambios algo más relevantes, centrados en la mecánica y en la estética, una dupla que siempre sería clave en estas versiones tan apasionantes. El motor incorporaba un nuevo compresor que aumentaba su diámetro desde los 65 hasta los 68 mm y estaba preparado para tener un comportamiento más puntiagudo: desarrollaba 270 CV a 6.250 vueltas.

Estéticamente los cambios también fueron importantes e incorporó un diseño algo más portentoso y menos llamativo en el frontal. Más refinado. El paragolpes incorporaba tomas de aire más grandes y un alerón rediseñado. Tenía mayor empaque y estéticamente fue el embrión sobre el cual se inspirarían futuras generaciones. El mito empezaba a tomar forma y las ventas acompañaban: se produjeron un total de 10.431 ejemplares.

 

Mitsubishi Lancer EVO IV

Dos años más tarde, en 1997, llegaba la sexta generación del Mitsubishi Lancer y, cómo no, también llegaba la nueva evolución del Lancer EVO. La nueva generación montaba un chasis completamente nuevo, más largo y pesado pero también más bajo y eficaz. El salto de la cuarta generación fue importante y con ella llegó la era dorada del EVO en el mundo de los rally con Tommi Mäkinen al volante (aunque ya había logrado la victoria con el EVO III en 1996). Posiblemente su principal novedad fue la incorporación del diferencial trasero activo, el conocido como AYC (Active Yaw Control).

Su comportamiento dinámico fue brillante y el motor mejoró su comportamiento con 10 CV extra, para alcanzar los 280 CV. Su estética también se radicalizó y los cambios se hicieron muy importantes también en el interior, que lucía el nuevo salpicadero estrenado por la nueva generación del Lancer. 

 

Mitsubishi Lancer EVO V

La quinta generación del Lancer Evolution contaba con ligeros cambios respecto al IV, siendo más un restyling que cualquier otra cosa. El interior fue mejorado basándose en el de la versión GSR del EVO IV con mejores asientos Recaro. En el exterior, los enormes faros derivados del mundo de la competición eran protagonistas en el frontal, así como nuevas tomas de aires y pasos de rueda más exagerados. El alerón trasera era ajustable para modificar el downforce según las necesidades o el gusto del ‘piloto’. 

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Pese a que la potencia se mantuvo sin cambios en 280 CV, los cambios en la mecánica fueron notables. Los pistones eran más ligeros y los inyectores aumentaron su capacidad de los 510 cc hasta los 560 cc. La ECU también fue modificada permitiendo aumentar la presión del turbo TD05-HR que era el mismo que montaba el EVO IV. La potencia se mantenía pero el par mejoraba hasta loso 373 Nm desde las 3.000 vueltas. El EVO V montaba por primera vez frenos brembo en las cuatro ruedas, con 4 pistones en el eje delantero y dos en el trasero. 

 

Mitsubishi Lancer EVO VI

En 1999 llegó el que posiblemente sea el Lancer EVO más atractivo desde el punto de vista estético. Radical, bestial y ya con un impresionante bagaje en el mundo de los rally, con cuatro mundiales seguidos. Mitsubishi intentó mejorar lo que para muchos era ya algo inmejorable, pero lo consiguió. Se mejoró la aerodinámica y se mejoró también la mecánica, con pulverizador de aceite a los pistones más potentes, turbocompresor de titanio y un intercooler de mayor tamaño. 

También se modificó el palier de la transmisión, los brazos inferiores de la suspensión delantera y los traseros se sustituyeron por otros de aluminio. La carrocería fue reforzada con nuevos puntos de soldadura mientras que las nuevas llantas OZ Superturismo Corse mejoraban el aspecto y la efectividad del conjunto. 

En el año 2000, Ralliart dejaba al mundo babeando con la edición Tommi Makinen. Fue un homenaje de la marca hacia su piloto estrella, ya con cuatro mundiales en su poder. Fue el encargado de estrenar el nuevo diferencial AYC de segunda generación y le dotan de un reglaje de suspensiones y amortiguadores directamente derivada del modelo de competición. Los asientos Recaro firmados por Makinen y la decoración exterior convirtieron a esta edición en el ‘Santo Grial’ de los Lancer EVO. ¡Tremendo!

 

Mitsubishi Lancer EVO VII

En 2001 aparece una nueva generación del Lancer EVO con cambios de relevancia. La nueva generación del Lancer era más pesado, pero la marca consiguió numerosas mejoras para que este hecho no afectase a su comportamiento dinámico. El principal cambio fue la incorporación de un diferencial activo central ACD y un diferencial de deslizamiento limitado más efectivo. El par volvió a aumentar, esta vez alcanzando los 385 Nm, pero la potencia se mantuvo intacta: 280 CV.

Otros cambios de importancia fueron la carrocería más rígida, un turbocompresor más eficaz y un mayor intercooler. Las relaciones del cambio fueron optimizadas y la suspensión rediseñada. El ABS adaptó su funcionamiento a los distintos programas preestablecidos (Tarmac, Gravel y Snow). Por supuesto, al tratarse de una generación completamente nuevo, el interior cambió su aspecto por completo, mejorando en términos de calidad y de refinamiento: los asientos también fueron rediseñados. ¿Mejorar lo inmejorable? Mitsubishi lo consiguió y el mundo se puso a sus pies.

En 2002, la marca mostraba al mundo un EVO con cambio ruborizado de cinco marchas con levas en el volante, el cambio bautizado como INVECS-II. Solamente se fabricaron 2.000 ejemplares; prácticamente todas se quedaron en territorio japonés.

 

Mitsubishi Lancer EVO VIII

La octava generación del Lancer EVO llegó en 2003 con una nueva evolución estética, con mejor aerodinámica y unos faros traseros tipo ‘Lexus’ que no podían estar más de moda en la época. El alerón trasero es ahora de fibra de carbono, mejorando el peso y aumentando su presión sobre el eje trasero. Los añadidos estéticos tienen una función, como por ejemplo la nueva toma de aire en el capó, que mejora un 25% la refrigeración del motor. El EVO VIII monta el nuevo diferencial trasero activo AYC de tercera generación.

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En Japón empieza a montar la nueva caja de cambios manual de seis velocidades desarrollada por Aisin que mejora el comportamiento gracias al reagrupamiento de las cinco primeras marchas y una sexta larga para desahogar y mejorar consumos. Esta versión aumenta todavía más la efectividad del vehículo, aunque para los más puristas, pierde algo de radicalidad. 

En 2004, y tras la llegada del Subaru Impreza STI Spec C, Mitsubishi lanza una versión más salvaje del EVO VIII, bautizada como MR (de Mitsubishi Ralliart). Los cambios afectan principalmente a mecánica y suspensión, así como una carrocería aligerada a base de fibra de carbono. Esta versión radical solamente se vende en Japón, Reino Unido y EEUU. La base que se consigue es la más eficaz de la historia y esto lo aprovechó Ralliart para lanzar la versión brutal FQ-400. 

 

Mitsubishi Lancer EVO IX

En 2005 llega el penúltimo Lancer EVO. La novena generación incorpora pocas novedades estéticas pero una muy importante: el nuevo acuerdo entre los fabricantes japoneses hacen que este EVO abandone el límite de potencia de 280 CV, en vigor desde la cuarta generación, para alcanzar los 290 CV. Se utiliza por primera vez en un EVO el sistema electrónico de apertura de válvulas MIVEC, aunque el aumento de potencia se consigue gracias al ajuste realizado sobre el turbocompresor. 

 

Mitsubishi Lancer EVO X

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Y el último, el Lancer EVO X. En 2005 la marca ya presentó un concept en Tokyo que adelantaba las líneas de su futuro Lancer. En octubre de 2007 se presentaba al mundo el último EVO, un coche que suponía una auténtica revolución estética, mucho más agresivo en su parte delantero y con muchos guiños a sus antepasados. No faltaba el alerón a la fiesta. En Mitsubishi Lancer EVO X montaba el nuevo propulsor de aluminio 4B11T de dos litros sobrealimentado. La potencia del último EVO tenía grandes diferencias dependiendo del mercado, aunque lo habitual era que rondase entre los 280 y 300 CV. En España rendía 295 CV y se podía asociar al cambio automático TC-SST de doble embrague y seis velocidades, con cuatro modos de conducción.

El Lancer EVO X era un buen coche, pero perdió algo del embrujo racing de sus antecesores. Mitsubishi decidió que era tiempo de pasar página y centrar sus esfuerzos en el desarrollo de nuevas tecnologías híbridas y eléctricas, con la eficiencia energética por encima de la eficiencia dinámica y deportiva. Desde el momento en el que Gayu Eusegi, responsable de desarrollo global de productos de la marca, anunció que el EVO X sería el último EVO, el mundo del automóvil se ha quedado huérfano para aquellos que buscan la máxima efectividad sobre cuatro ruedas. Subaru todavía mantiene con vida su STi, aunque no sabemos por cuanto tiempo. Ojalá su esencia no se pierda y la marca decida próximamente lanzar un EVO XI, aunque sea híbrido o 100% eléctrico.

 

 

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