Opel GT: solo volar era más divertido que conducirlo

Nadie ha sido capaz, ni en cincuenta años, de olvidar esas curvas.

Opel GT

Seguro que te acuerdas de él. Y si no te acuerdas del Opel GT, es que no tienes corazón ‘petrolhead’, porque fue uno de los deportivos de Opel más míticos de la historia. Además, dado que vio la luz en 1968, ¡este año celebra su 50 años!

Y claro, el 50 aniversario del Opel GT se merece un homenaje y esta es nuestra particular forma de hacérselo: repasando algunos de los momentos más emblemáticos de su vida, dentro y fuera de Europa, ya que estamos ante uno de los coches que fue capaz de traspasar fronteras. 

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Bueno, permíteme que corrija algo… No fue en 1968, sino en 1965 cuando Opel llevó al Salón de Frankfurt -bajo el nombre de ‘Experimental GT’- un deportivo biplaza cuyo aspecto metía miedo a nivel de aerodinámica. Le acompañaban sus faros escamoteables (que rotaban alrededor de su eje longitudinal), sus voluminosos pasos de rueda y una trasera muy particular. 

Era más bien un estudio de diseño de un coche de altas prestaciones y se mantuvo muy en secreto mientras Erhard Schnell y su equipo lo ‘cocinaban’ en el nuevo estudio de diseño de Opel, en Rüsselsheim (Alemania).

Sin embargo, todo el esfuerzo tuvo su recompensa porque cuando el Opel GT (o más bien deberíamos decir Experimental GT) fue mostrado a la dirección de la compañía, todos “comenzaron a aplaudir de manera espontánea”, señala Schnell.

 

 

Los medios de comunicación también se hicieron eco de este trabajo y de manera muy positiva. Fue ahí cuando comenzó la carrera del Opel GT como coche de producción en 1968. Pero, ¿eran en realidad todos los méritos para la marca alemana?

No, desde luego, ya que los carroceros franceses Chausson y Brissoneau & Lotz, socios fiables de Opel, participaron en el proceso de estampación, pintura, soldadura y equipamiento interior del Opel GT… Ya sabes lo que dicen: “la unión hace la fuerza”.

 

Opel GT: bello por dentro, bello por fuera

El Opel GT de producción había cambiado respecto al primer prototipo que vio la luz, pero el resultado seguía siendo espectacular. El voladizo delantero era más corto, el capó más bajo debido a los abultamientos para el sistema de admisión y reemplazaron los faros cuadrados por unos todavía más atractivos, que se convirtieron en un icono. 

Pero muchos de estos cambios no eran una cuestión estética, sino que servían para rebajar el coeficiente aerodinámica sin que esto afectara a la carga aerodinámica. ¿El resultado? Buena estabilidad incluso a altas velocidades. Pero de su comportamiento te hablaré un poco más tarde.

Aquellos afortunados que tuvieron ocasión de entrar al interior del Opel GT destacaban sus asientos tipo baquet, el volante de tres radios y los relojes redondos que le daban un estilo inconfundible. Si a esto le sumamos sus avances en seguridad, con cinturones de tres puntos, arco antivuelco y barras de protección lateral en las puertas… entendemos la frase con la que le caracterizaban: “Nur Fliegen ist schöner” (“Solo volar es más divertido”). 

 

Opel GT publicidad

 

Opel GT: un coche de competición en potencia

En el momento de su compra, los clientes de Opel podían elegir entre dos motores del Opel GT: un 1.1 litros de 60 CV (procedente del Opel Kadett) y un 1.9 litros de 90 CV (heredado del Opel Record), que fue uno de los más apreciados. 

Una caja de cambios manual de cuatro marchas (había también una automática de tres) transmitía la potencia a las ruedas traseras y con esto, el Opel GT era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos, con una velocidad máxima de 185 km/h. ¿No te parecen suficientes motivos para ganarse el título de Gran Turismo?

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Sí, hazme caso: lo son. Y por eso los circuitos fueron la segunda casa del Opel GT. El bajo centro de gravedad, la rigidez de la carrocería y el buen comportamiento del chasis contribuían a ello. De la mano de Conrero, un especialista italiano, obtuvo varios victorias en resistencia en la década de los setenta. 

La versión diésel también consiguió dos récords mundiales y 18 internacionales en el trazado alemán de Dudenhofen, con una velocidad máxima de 197 km/h a lo largo de un kilómetro. 

En definitiva, "arte escultural unido a precisión alemana" decían los diseñadores de Opel, y miles de personas supieron apreciar esta máxima hasta el fin de su producción en 1973: ¡se vendieron 103.463 unidades en cinco años! 

 

Opel GT Conrero

 

Opel GT: ¿sabías que…?

Actualmente, estamos acostumbrados a ver fotos espía de coches camuflados que nos generan una gran desazón al no poder adivinar cómo lucen sus curvas o qué cambios presentan… Si hubiéramos sido periodistas de motor por aquel entonces, lo hubiéramos tenido muy fácil con el Opel GT.

Y es que su silueta era imposible de disimular prácticamente con cualquier tipo de camuflaje, por lo que la prensa estaba encantada de encontrárselo por ahí en fase de pruebas. Como ves, ¡nadie es perfecto!

Además, hubo una versión eléctrica para el Opel GT de carreras -fabricada en 1971 por Georg Von Opel, el nieto del fundador de la marca- que fue capaz de obtener varios récords mundiales con una velocidad máxima de 189 km/h.  
    
Sin embargo, me atrevería a decir que uno de los momentos más especiales fue cuando se lanzó la versión descapotable del Opel GT, conocida como Aero GT, que contaba con un techo de cristal trasero escamoteable y techo Targa desmontable. No llegó a producción, pero puso a volar la imaginación. Y hablando de imaginación…

 

La historia del Opel GT

 

¿Habrá un regreso del Opel GT?

Hace un tiempo pude visitar Rüsselsheim para descubrir (y conducir) el Opel GT Concept, un prototipo que nos llevaba a imaginar el regreso de este GT tan especial. Sin embargo, y aunque en su momento nos resultara tentador, no hay muchas señales que nos indiquen que se va a materializar… Aunque, ¿no pensaban lo mismo en 1965? 

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