Los supercoches de Aston Martin durante los próximos siete años

Aston Martin ha preparado un plan que desarrollará durante los próximos siete años en el que incluye supercoches como los nuevos DBX, Vantage, Vanquish… y vehículos del departamento de Operaciones Especiales.

Cuando llegó a Aston Martin en 2014, Andy Palmer pidió que le colocasen en el departamento de Contabilidad. Y eso que es un loco de los coches; en su trabajo anterior (jefe de Planificación de Nissan) se ocupaba de que se produjeran vehículos tan relevantes y emocionantes como fuera posible.

“El proyecto para el DB11 empezó en 2012, es una creación de Marek Reichman, merece todo el mérito de su diseño”, comenta en el Salón de Ginebra, minutos antes de la presentación del modelo. “Lo que no tenía este coche era un plan de negocio y financiación, así que me ocupé de eso en un principio”, añade. Y lo hizo muy bien, ya que se ha asegurado más de 900 millones de euros; suficientes para los próximos cuatro años. Antes de ese tiempo, las deudas estarán pagadas.

“Aston Martin siempre ha estado buscando dinero para implicarse en su siguiente vehículo, pero eso no funciona porque esta industria requiere una cadencia de productos. Básicamente, lo que he conseguido me garantiza el DB11, el Vantage, el Vanquish y el DBX. Tras eso, tengo suficiente efectivo para invertirlo en los tres modelos que vendrán tras ellos. Siete años, siete coches”, explica.

El calendario no está nada mal, ¿verdad? El nuevo Vantage está previsto para 2017, se basará en una versión reducida del chasis de aluminio del DB11 y será la primera creación que montará el motor 4 litros V8 biturbo proporcionado por AMG. “Tanto el DB11 como el Vantage tienen claramente la estética de Aston, pero no se parecen entre ellos. Quería que el comportamiento del DB11 reflejase que Matt Becker lo ha puesto a punto; eso significa que puedes conducir 800 km sin acusar el cansancio. Por su parte, el Vantage debería hacerte saltar los empastes”, asegura.

En 2018 veremos el nuevo Vanquish, básicamente un DB11 elevado a… bueno, a 11. Podemos esperar unos 660 CV de su mecánica 5.2 biturbo V12 y un estilo más atrevido. Más adelante, en 2019, llegará el crossover eléctrico de Aston Martin, el DBX, que reducirá las emisiones medias de la gama y atraerá más compradoras femeninas.

Después de eso, Palmer tiene las tres nuevas líneas de modelos muy claras, pero no suelta prenda. Lo que sí sabemos es que la marca Lagonda continuará su resurgimiento, así que nuestra educada apuesta es un sedán grande y uno más pequeño, además de un sucesor para el One-77 que sea el tope de gama.

Pero espera, porque hay más. El departamento de Operaciones Especiales, al que Palmer se refiere como “división Q”, producirá dos ediciones limitadas cada año. Para nuestro interlocutor, eso significa coches como el GT12 o el Aston Martin Vulcan, con “no más de 100 o 150 unidades, incluso algunas veces sólo una”.

“Son nuestros vehículos originales. Nos permiten experimentar con cosas que no pondremos necesariamente en los modelos de producción; aunque, por ejemplo, buena parte de la aerodinámica del DB11 viene del Vulcan. Hemos construido menos de 80.000 unidades en 102 años, pero cuando nuestras plantas estén funcionando a pleno rendimiento fabricaremos 14.000 o 15.000 en cada ejercicio. Hablamos de un escenario muy diferente, por lo que queremos hacer productos que sean los futuros DB5”, afirma.

Y el DBX no será el único eléctrico en el arsenal de la marca. Habrá un Rapide impulsado por baterías, que ya vimos en el concept RapideE. Debería estar listo en 2018 y sustituiría el propulsor de 6 litros V12 por un conjunto eléctrico capaz de ofrecer de 800 a 1.000 CV. Es Aston Martin, pero no como lo conocíamos.

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