Así queda un Toyota Prius retocado por Wald

Toyota quiere que el Prius deje de ser un híbrido masivo. Wald, también (por lo visto)

El nuevo Toyota Prius 2016 es muchas cosas. Es eficiente y fácil de mantener. Es económico, es mejor que el anterior, es buen coche... bueno, también es un coche que requiere de cierto esfuerzo para mirarlo y no levantar la ceja.

Prueba del Toyota Prius, ese coche que no quiere ser superventas

El caso es que, con la idea de solucionar este ligero problemilla, el preparador japonés Wald se ha puesto manos a la obra con un coche que en Japón es algo más que un híbrido normal. Básicamente, lo que ha hecho ha sido tirarlo al suelo...

Experiencia no le falta: los de Wald ya han modificado varios Toyota Prius de diversas generaciones, pero para el nuevo, lo cierto es que ha ido un poco más allá. Por ejemplo, le ha puesto llantas de 20 pulgadas (adiós eficiencia de combustible), taloneras prominentes (adiós a la aerodinámica) y muchos elementos estéticos más agresivos como alerones y entradas de aire (adiós a la eficiencia de combustible y la aerodinámica). Tanta potencia visual, al menos, me recuerda eso de que los BMW M serán híbridos tarde o temprano...

Toyota Prius Wald

Entre los añadidos más controvertidos están unos splitter delanteros al estilo de los Porsche 911 GT3 RS 4.0 y una tercera luz de freno parecida a las luces de lluvia de los Fórmula 1. Bueno, también hay un difusor trasero masivo del que se podría decir que es un tanto exageradillo para un modelo de 121 CV y una velocidad máxima de 180 km/h.

Bueno, y ya que te cuento la ayudas aerodinámicas para un coche, digamos poco potente, también te gustará saber que puedes montar tres tipos de frenos, todos ellos de altas prestaciones. Te los cuento de menos a más: 330 mm de diámero y cuatro pistones (WTF); 330 mm de diámetro (WTF-WTF) y seis pistones y 380 mm de diámetro y seis pistones (WTF-WTF-WTF).

Y luego está la suspensión, ligeramente rebajada, lo que no ayudaría demasiado a la hora de circular por nuestras ciudades y sortear esos puertos de montaña de primera categoría disfrazados de pasos de peatones elevados.

Pero en el fondo es inquietante ver que un modelo como el nuevo Toyota Prius, que ha sido llevado tan lejos de la calculadora con la que los conductores de este modelo suelen conducir, en el fondo... ¡mola!

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