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Las 5 mayores averías del cambio automático que puedes encontrar

No pueden conducir por ti. Espera, sí pueden. Pero tienes que tener algo de ojo...

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Caja automática DSG

¿Eres tan petrolhead que necesitas sentir que todas y cada una de las acciones que intervienen en que tu cepo siga circulando por lo negro depende exclusivamente de ti? Enhorabuena: formas parte de una especie en extinción. ¿Te estás planteando darle puerta a las cajas manuales? No es ninguna locura... siempre y cuando conozcas las mayores averías del cambio automático y cuál es el mejor cambio automático en la actualidad. Sí, funcionan solos. No, eso no implica que puedas olvidarte de ellos para siempre. Animal. 

Pero si aún dudas entre cambio automático o manual, aquí tienes los pros y contra de cada uno de ellos:

 

 

¡Atención! 5 vicios que destrozan tu caja de cambios

Volviendo al tema en el que estábamos. A pesar de la tremenda evolución que han experimentado las cajas automáticas -¿conoces la que puede funcionar como una tradicional en H de Toyota?-, lo cierto es que muchas de ellas todavía siguen dejando que desear para los conductores más exigentes que, además, pueden ver complicados sus cuidados. Vale, este último punto es un mito tan estúpido como que no necesitan de ningún cariño a lo largo de su vida... y ambos están peligrosamente extendidos. ¿Quieres saber cuáles pueden ser las mayores averías del cambio automático? A continuación te dejamos con ellas. Una pista: todas están relacionadas con un mal mantenimiento y la ausencia de un nivel de aceite adecuado. Y eso duele. Ah, y aquí tienes también 7 coches de segunda mano con cambio automático que merecen la pena.

 

 

Pérdidas de aceite

Al igual que sucede en las cajas manuales, una fuga de aceite puede dar al traste con el mejor de los cambios automáticos... por muy bien pensado que esté. Es preciso vigilar los retenes y las juntas que unen las distintas piezas que componen el conjunto de la transmisión de tu vehículo para detectarlas, pues su arreglo puede ser realmente asequible si se consigue apañar a tiempo. ¿Has escuchado el zumbido tan deportivo de las cajas de los coches de carreras? Si la tuya suena igual y no es de dientes rectos, tienes un problema. De los gordos. 

 

Problemas de lubricación

La segunda de las mayores averías del cambio automático con la que podrías tener que enfrentarte -rezamos para que no- es un problema de lubricación derivado de alguna irregularidad en el circuito encargado de dicha misión. Generalmente el foco suele estar localizado en la bomba del aceite, que es la encargada de garantizar el suministro suficiente de lubricante a todos los componentes del cambio en todo momento. ¿Recuerdas lo que te hemos dicho del sonido a caja de carreras? La respuesta es la misma. Y si huele a quemado, empieza a temblar. 

 

Tirones al cambiar

Vídeo: así se fabrica una caja de cambios

Es posible que en un cambio automático antiguo notes ciertos tirones en las transiciones entre una relación y otra, y es algo relativamente normal. Si notas que necesitas visitar a tu fisioterapeuta tras un viaje de 25 kilómetros o tu coche tiene sólo dos años, tienes un problema: es posible que haya un problema con los discos de embrague -aunque tú no lo pises, están ahí- y tengas que prestarles algo de atención. Bueno, que lo haga mejor tu mecánico. Sí. 

 

Salto a punto muerto

En ocasiones puede ocurrir que tu caja se coloque por sí sola en punto muerto al exigirle algo de brío al motor en maniobras como, por ejemplo, un adelantamiento. Una vez que tu piel haya recuperado un color saludable tras haber quedado más pálida que las pantorrillas de Casper, deberías echar un ojo al sistema: una de las mayores averías del cambio automático tiene relación con la detección de problemas internos que pueden hacer que tu coche pase a neutro con el objetivo de prevenir una potencial rotura. De las serias. 

 

Fallos electrónicos

Oh, sí: ¿recuerdas la película Terminator? Algún día las máquinas dominarán el mundo... y están empezando por volvernos locos a través de los fallos electrónicos de los cacharros que usamos a diario. Si se enciende un testigo de avería en tu cuadro de mandos y no tienes a mano un buen trozo de cinta aislante negra para taparlo, no te quedará más remedio que acudir a un taller especializado para tratar de encontrar la avería. Puede no ser fácil si se trata de algo puntual o relacionado con el cableado, la centralita o sus sensores. Nuestro mejor consejo si te ves en una situación así es que te armes de paciencia. Y empieces a ofrecer los órganos que menos utilices en el mercado negro. 

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