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Opinión: ¿qué es mejor, cadenas o neumáticos de invierno?

Seguro que en estos días de frío y nieve más de uno se ha hecho esta pregunta.

Citroën C3 Aircross nieve

Elegir entre cadenas o neumáticos de invierno es una de esas dudas que más de uno se habrá hecho: es normal, es una cuestión realmente interesante en un país, por norma general, con poca cultura de conducir con nieve. Estoy convencido que si vas a países como Suiza, Suecia o incluso Alemania, y les haces esta misma pregunta, su respuesta podría ser algo así: ¿cadenas? ¿Qué narices es eso?

Y es que las cosas como son: un neumático de invierno en buen estado es mejor que unas cadenas. Es mi opinión: en el 95% de las situaciones de nieve hará que puedas circular sin ningún problema y no maltrata tanto a tu coche como las cadenas. Son más cómodos, ya que no necesitas ir sacando y poniendo, aunque también es cierto que buena parte de la obsesión en España por las cadenas nos la viene impuesta por los de arriba, cómo casi siempre.

 

 

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Y es que, los mensajes de la DGT capitaneada por su director, Gregorio Serrano no siempre ayudan a concienciar a la gente con el uso de los neumáticos de invierno: siempre están con el mensaje ‘obligatorio cadenas’. Claro, todos aquellos que no viven en una zona donde nieve prácticamente todas las semanas y que van a pasar el fin de semana a la montaña, pues lo tienen claro: llevamos las cadenas no vaya a ser que te toque un Guardia Civil o un Mosso de Escuadra sin muchas luces y no te deje pasar por no llevar cadenas, aunque lleves neumáticos de invierno.

Y es que amigos, más de uno alucinaría con el poder de este tipo de neumáticos. Muchos otros también se preguntan si es mejor un coche con tracción delantera y neumáticos de invierno o un coche 4x4 con neumáticos de verano. Yo creo que lo primero, pero eso lo discutiremos con mayor calma otro día: a lo que voy es que un neumático de invierno es absolutamente eficaz sobre la nieve y hace que las cadenas sean cosa del pasado.

 

Vídeo: el Lamborghini Urus sobre la nieve

 

¿Siempre? Bueno, hay matices: la inversión en este tipo de neumáticos no es pequeña y mucha gente, como te decía, no viaja lo suficiente por una zona de nieve como para tener que estar siempre con neumáticos de invierno. Ese es un gran problema en nuestro país, ya que por una parte la gente no está acostumbrada a conducir con nieve y por otro lado, no suele estar preparada: sin neumáticos de invierno y sin saber muy bien cómo se ponen las cadenas.

En otros países el uso de neumáticos de invierno es obligatorio en invierno, pero es normal que en un país como España no sea así. Bien, las cadenas son la solución de emergencia, solamente recomendables si jamás vas a circular por zona de nieve salvo en algún momento muy puntual de subida a un puerto de montaña o en un día excepcional que te pilla un gran temporal de nieve con cotas extraordinariamente bajas. En esos casos, unas cadenas sencillas, incluso de tela, las puedes conseguir por unos 30 euros y te pueden sacar de un apuro momentáneo.

 

¿Cadenas o neumáticos de invierno? Cada uno tiene su momento

También hay momentos en los que un neumático de invierno puede no ser suficiente, especialmente si intentas subir grandes pendientes con nieve superficial y hielo en la base. Ese 5% que dejé fuera antes en los que las condiciones son realmente extremas y ahí sí que resulta interesante tener unas cadenas de toda la vida para poder superar el escollo. Ahora bien, has oído bien: unas cadenas de hierro de toda la vida solamente las recomiendo para un uso muy puntual, para una necesidad momentánea de tracción abrumadora. 

Vídeo: cómo conducir sobre hielo como un piloto finlandés

Así pues, visto lo visto, ahí voy a dar mi opinión: si vives en una zona de nieve, con nevadas frecuentes u ocasionales, pero que todos los inviernos se producen, como puede ser la meseta norte, sistemas montañosos varios o zonas frías del interior peninsular, yo lo tendría muy claro: todo el mundo debería tener un juego de neumáticos de invierno para los meses de frío riguroso. No está de más, dicho de paso, tener también un juegos de cadenas normales y corriente en el maletero, por si las moscas, pero solo para utilizar en caso de emergencia o por si te cruzas con un agente de la ley que no sabe qué son los neumáticos de invierno.

 

 

Antes te he comentado ‘si vives en una zona fría’: la nieve no es condición ‘sine qua non’ para que un neumático de invierno pueda funcionar bien. Siempre que haya una temperatura baja, el neumático funcionará perfectamente, apenas sufrirá desgaste y en caso de atravesar alguna zona con una adherencia más baja, sin nieve, te puede salvar de un susto. Ahora bien, si vives en una zona donde no nieva jamás, salvo dos veces cada diez años, pues no necesitas neumáticos de invierno: con unas cadenas de tela en el maletero por si las moscas, suficiente.

Dicho esto y haciendo cuatro cálculos, la mayoría del país debería tener neumáticos de invierno, o una gran mayoría: soy consciente que no son muy baratos, pero te ahorrarás de muchos quebraderos de cabeza si viajas por zonas de frío y nieve. Su eficacia está fuera de toda duda, en caso de viajar sobre nieve, estos se aseguran una efectividad similar a las cadenas pero con un confort de rodadura infinitamente superior, un mayor control sobre el coche y un menor desgaste de muchos componentes del vehículo que sufren en exceso con las cadenas de hierro.

Las ventajas son todas, salvo el precio, como suele ser habitual. No obstante, en según que regiones de España los neumáticos de invierno deberían ser obligatorios, igual que el aprendizaje de los conductores a la hora de conducir con nieve. Las cadenas te pueden salvar en un momento ocasional, pero no son la solución más inteligente a la nieve, te lo aseguro.

 

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