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Cómo hacer el recurso de una multa de tráfico con éxito: todos los pasos que debes seguir

Un paso que pocos dan y qué más de uno debería plantearse...

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Cómo hacer el recurso de una multa de tráfico. Seguro que por no conocer bien el procedimiento a seguir te has comido más de una multa -injusta o no-. Pero no te preocupes, que no eres el único: el año pasado, más de 2,7 millones de conductores fueron sancionados por diferentes infracciones al volante; sería interesante comprobar cuántos de ellos recurrieron las multas. Es una medida poco frecuente, ya que en la mayoría de los casos la DGT aporta pruebas irrefutables y, en otros, el miedo a recurrir y a perder el 50% de descuento que ofrece por ‘pronto pago’ hace que paguemos lo que nos piden y nos olvidemos del tema. ¿Lo hacemos bien?

 

Recurso de una multa de tráfico: siempre debes tener pruebas que aleguen tu inocencia

Esto es lo primero que debemos plantearnos cuando nos llega una multa. Es básico, ¿no te parece? Por ejemplo: si te llega una multa de velocidad en 2018, con una imagen clara y nítida de tu coche y una velocidad superior a la fijada, poco puedes aportar para desestimar esa prueba. No obstante, hay otras sanciones que sí se pueden recurrir de manera eficaz, pero para poder hacerlo, lo primero que debes hacer es obtener pruebas para poder defenderte y comprobar que el procedimiento sancionador cumple todos los requisitos estipulados por la ley (que el radar esté homologado, que la notificación ha sido cursada correctamente, etc.). Por ejemplo: imagina que te multan por no llevar las luces en un día de niebla alta. Debes saber, por ejemplo, que la ley afirma que la visibilidad debe tener menos de 1 km para poder sancionar: si crees que no es tu caso, saca fotos de la zona y comprueba cuál es la visibilidad en el momento de la sanción. Es complicado, pero si no tienes pruebas de tu inocencia, olvídate de recurrir nada.

 

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Los riesgos de recurrir una multa de tráfico

Parece claro que el principal riesgo a la hora de hacer un recurso de una multa de tráfico es que finalmente no tengas razón y te toque pagarla completa, sin ningún tipo de descuento. Muchas veces la gente no está 100% segura de su infracción, pero al no poder estar seguro tampoco de su inocencia, paga la mitad y se olvida. En esos casos no lo veo mal: como te digo, si no tienes pruebas que aporten luz a tu relato de inocencia o no detectas alguna irregularidad en la denuncia no tiene sentido recurrir multas para pagar más tarde el doble. La DGT juega muy bien sus bazas con el ‘pronto pago’, que te permite pagar el 50% de la sanción a cambio de olvidarte del recurso. 

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Una vez que recibes la multa, tienes 20 días para decidir qué hacer, por lo que en ese tiempo puedes ponerte en contacto con quien necesites para que te puedan recomendar qué hacer al respecto. Si la multa es cuantiosa y tienes dudas al respecto, te recomiendo que examines tus opciones de acudir a bufetes de abogados especializados en multas de tráfico: quizás lo que a ti te parezca normal, otros puedan ver fallos de forma o detalles normativos que a cualquiera de nosotros se nos escapan. El mejor ejemplo lo tenemos todavía muy fresco: un conductor de un Volkswagen Golf se libró de una multa a 228 km/h porque sus abogados demostraron que los agentes no le habían leído sus derechos apropiadamente. Donde nosotros vemos una monumental sanción, un abogado especializado puede ver una cosa muy diferente.

 

 

Principales motivos para hacer el recurso de una multa

Cuando recibes una multa debes echar un vistazo a una serie de elementos que pueden hacer que te puedas librar de pagarla de una manera más sencilla. No obstante, la mayoría de nosotros no somos expertos en la materia, por lo que te vuelvo a repetir: si crees que puede haber algún error o si no reconoces la multa que acabas de recibir, acude a un abogado especializado en la materia. A continuación te dejo los principales motivos para hacer el recurso de una multa de tráfico:

 

Falta de pruebas

Es obvio, ¿no? Los agentes de tráfico tienen presunción de veracidad pero cualquier acusación debe estar acompañado de sus correspondientes pruebas para demostrar que eres culpable. Cualquier fallo en el aporte de las pruebas correspondientes o en el testimonio del agente puede derivar en un recurso favorable.

 

Errores de forma

Las leyes son claras y bastante rígidas, por lo que cualquier pequeño error de forma a la hora de presentar la denuncia puede dar pie a un recurso de la multa y a un triunfo prácticamente seguro. Por eso, nada más recibirla, debes analizarla al milímetro y comprobar que toda la información que aparece se corresponde con la realidad. Ya no solamente los datos: un fallo en la redacción o en las formas en que dicha denuncia se ha interpuesto también puede salvarte de su pago.

 

Fallos en los radares

Las multas por exceso de velocidad son las más habituales. Los radares son aparatos que pueden fallar, como todos, y son muchos los conductores que recurren estas multas de velocidad alegando que no se puede comprobar la veracidad y el correcto funcionamiento del aparato, así como la aplicación de los márgenes de error que la ley obliga a estos aparatos. Miles de denuncias se han recurrido con éxito tirando por este camino, aunque una vez más te recomiendo que en estos casos acudas a gente experta en la materia, que sabe muy bien cómo recurrir una multa por exceso de velocidad.

 

 

Otros errores

Aquí es donde pueden entrar en juego los expertos como las asociaciones de conductores o los bufetes de abogados especializados en el recurso de multas de tráfico. Cualquier pequeño detalle puede ser apto para comenzar un proceso para recurrir una multa, como por ejemplo los idiomas en las Comunidades Autónomas con lengua oficial propia o la propia identificación del agente que ha interpuesto la denuncia. Son pequeños detalles que pueden pasar inadvertidos para cualquiera de nosotros pero que hay que tener en cuenta a la hora de recurrir.

 

Cómo recurrir una multa de tráfico

Para recurrir una multa de tráfico debes completar un escrito (aquí puedes ver un ejemplo) y enviarlo a la DGT con todas las pruebas de tu argumento para demostrar que la multa no es válida. Una vez recepcionado el recurso, la DGT tiene cuatro meses para responder. A partir de ahí hay dos opciones: la primera es que el recurso sea estimado y la multa quede paralizada al instante (buenas noticias). La segunda es que te contesten alegando su razón, bien aportando nuevas pruebas o bien desmontando tu teoría. En ese caso, la sanción sigue en pie y recuerda, sin ningún descuento del que beneficiarte. Afortunadamente, el trámite puede ser recurrido y acudir a la vía judicial para que sea un juez el que tome la decisión final.

 

Recurrir una multa de tráfico por la vía judicial

Es el último recurso y hoy en día es más sencillo ya que no hay que pagar tasas por ir a exponer el caso ante el juez. Llegados a este punto a buen seguro que ya cuentas con un abogado que te va a ir asesorando y será él el que te recomiende cómo actuar en las diferentes fases que se presenten. No obstante, yo solamente llegaría a la vía judicial si estás completamente seguro que eres inocente y cuentas con las pruebas necesarias para poder demostrar tu inocencia. 

No obstante, lo mejor es cumplir todas las normas en la medida de lo posible y para ello es importante conocer las novedades en la materia: aquí te dejo todas las novedades de Tráfico en 2018 que debes conocer. 

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