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El motor Mazda Skyactiv-3 ¿la alternativa real a los eléctricos?

La polémica está servida

Imagen de perfil de Miguel Lorente
Mazda Kai Concept

Con una sociedad preocupada buscando alternativas a los motores tradicionales, fabricantes como Mazda buscan vender coches nuevos que satisfagan a los compradores más sensibilizados. Y es que ya han anunciado que lo harán gracias a los motores Skyactiv-3, los cuales prescinden de tecnología híbrida o alejado de la tendencia a fabricar coches eléctricos.

Pero ¿es verdad que el coche eléctrico es la solución a los grandes males de la contaminación acústica y atmosférica provocada (en teoría) por los coches alimentados por gasolina o gasoil?

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Es cierto que un vehículo eléctrico no genera gases contaminantes, puesto que sus baterías carecen de combustible fósil, pero sí las centrales eléctricas que lo surten. La revolución tecnológica de los motores de combustión se fija el reto de reducir al máximo los residuos gaseosos, tanto o más que los que equivalentes a los que produciría un sistema eléctrico en un coche así.

A esto hay que añadirle otro factor preocupante: la electricidad perdida en el transporte y distribución de la energía cuyo dato no es conocido y que provoca generar mayor energía de la que finalmente se consumirá. 

Mazda Skyactiv Technology

Mazda Skyactiv-3

Mazda, como la mayoría de los fabricantes, han puesto a sus equipos de I+D a trabajar en el consumo sostenible de energía, tanto es así que, mientras unas marcas han decidido investigar nuevas soluciones, los japoneses ha centrado sus esfuerzos en mejorar lo que ya conocían.

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Trabajando en una ignición por compresión, el futuro bloque Skyactive-3 que se estrenará, presumiblemente, en su compacto Mazda3 de 2019, la mezcla parcial de gasolina y aire es comprimida por el pistón que produce la explosión de forma espontánea como hacen los motores de gasóleo.

Además, en toda explosión se genera una energía calorífica que se desprecia por no poder reutilizarse, si esa misma energía térmica fuera minimizada, se producirían menores desperdicios.

Mazda esta centrada en maximizar la combustión y minimizar los residuos, tanto que aseguran que los motores que están próximos a estrenar son capaces de igualar e incluso reducir la cantidad de dióxido de carbono generado por el consumo de los coches eléctricos.

Como decíamos al inicio, los coches eléctricos no producen directamente polución atmosférica pero las centrales térmicas siguen siendo el talón de Aquiles en la producción de energía y en la de los propios vehículos eléctricos.

Un aparato o máquina alimentada por electricidad no generará directamente dióxido de carbono, pero sí la planta de producción de la misma.

Por ello, mientras estas centrales eléctricas dependan de carburantes fósiles, podremos debatir si los coches nuevos en 2019 y ojalá, que ya alguno en el próximo Salón de Ginebra de 2018, sean capaces de igualar o reducir, en datos reales, la cantidad de gas tóxico que los eléctricos producen sin que, en la mayoría de los casos, seamos conscientes de ello.

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