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Así nació el Ford Mustang (y así pudo haber sido)

Prototipo Ford Mustang 1962
Ford Motor Company

El nacimiento de un modelo icónico

El Ford Mustang es uno de esos coches conocidos por todos, una de esas leyendas del automovilismo que se ha mantenido con el paso de las décadas y que ha sabido evolucionar con los tiempos. El primer modelo vio la luz en 1964, pero hasta que se pudo llegar a su presentación, fue necesaria una gran cantidad de trabajo que cambiaron en varias ocasiones su aspecto.

Todo empezó a principios de los años 60 con un detonante concreto: el Chevrolet Corvair Monza. Aquellos años supusieron una revolución en muchos aspectos y los gustos empezaron a cambiar entre la población. Esto también se reflejó en el automovilismo y Ford reconoció la necesidad de construir “un coche de tipo deportivo, particularmente con atractivo para los compradores jóvenes”, tal y como se señaló en los comunicados internos de la época.

El modelo de Chevrolet tuvo una buena aceptación en un primer momento y Ford empezó a trabajar con los proyectos ‘XT Bird’ y ‘Special Falcon’. El primero se basaría en el Thunderbird de aquel momento, pero el coste más elevado a largo plazo y la posibilidad de acabar influyendo negativamente en el modelo en el que se basaba hicieron que se decidieran por el segundo proyecto.

Así, se pusieron manos a la obra para crear un modelo deportivo que compartiese el chasis y diversos componentes con el Falcon que se encontraba a la venta. La idea era poder comenzar las ventas del coche a mediados de 1964. No obstante, era necesario diseñar un prototipo y para ello compitieron los tres estudios de diseño de la Ford Motor Company: Ford Studio, Lincoln Mercury Studios y Advanced Products Studio. Todos ellos presentaron sus ideas con modelos que además presentaban configuraciones diferentes en el lado del conductor y del acompañante, como muestra de las posibilidades que se podrían realizar.

Ford Studio

Es evidente que la propuesta de Ford Studio fue la ganadora, ya que el diseño propuesto por el estudio era muy similar al Ford Mustang final. Contaba con diferencias como los faros delanteros cuadrados o distintas tomas de aire, pero en esencia se mantuvo la idea original.

Lincoln Mercury Studios

En este caso, la propuesta se componía de dos modelos, contando uno de ellos con una carrocería fastback más similar al Torino que se vendería varios años después. La variante coupé se caracterizaba por unas aletas traseras elevadas y unas delanteras de aspecto prominente que aportaban un aspecto peculiar al frontal.

Advanced Products Studio

Finalmente, este estudio fue el que más propuestas presentó, entre los que se incluía el Allegro -que posteriormente fue un concept car-. Algunos de ellos contaban con inspiración del Thunderbird en las luces traseras y otros se vieron influenciados por el Corvair de Chevrolet, pero todos ellos tenían un estilo propio.

Finalmente, la compañía decidió aprobar la continuación del proyecto ‘Special Falcon Program’ partiendo de la propuesta de Ford Studio, lo que daría comienzo a una nueva etapa de trabajos. Tuvieron que realizarse desde entonces distintas modificaciones por razones de diseño o funcionalidad: modificar la posición de la radio, aumentar la altura del capó, disminuir la distancia entre las ruedas delanteras y la aleta, cambiar el modo de soporte de los paragolpes, etc.

Asimismo, también fue necesario realizar pruebas y modificaciones respecto de las mecánicas de aquel nuevo modelo. Sin embargo, en 1964 pudo ser presentado como una alternativa más económica para la gente que quería un coche de estilo deportivo. Ford sabía que aquel lanzamiento supondría un considerable beneficio a nivel de ventas, pero no que ese coche se convertiría en una leyenda de la marca. Todo comenzaría en aquel 1964 y, como se suele decir, el resto es historia.

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