¿Que Citroën solo ha fabricado coches? No te lo crees ni tú

La marca francesa ha construido casi todo lo que puedas imaginar que pueda llevar un motor. ¿Conoces los Citroën menos convencionales?

Que Citroën es innovadora es algo que se puede observar fácilmente al repasar sus modelos a lo largo de sus casi 100 años de historia (1919). Coches como los icónicos 2CV y Méhari o el C4 Cactus. Pero lo que quizás no todo el mundo sepa es que la filosofía innovadora de la marca traspasa la frontera del automóvil. Citroën va más allá de las cuatro ruedas y sus diseños han salido de las carreteras a diferentes terrenos, como el campo o… el cielo. Sí has leído bien y por ello, te voy a contar la historia de los Citroën menos convencionales.

Desde finales de los años 20 hasta principios de los 60, Citroën fabricó autocares. Y los incorporó en las más de 150 líneas con que contaba la sociedad de transportes Citroën, creada por la mara en 1931. Quizás el modelo más representativo de la marca fuese el Autocar Citroën U23. Carrozado por Besset en 1947, tomando como base un camión Citroën U23, estaba impulsado por el motor del Traction de 11 CV y tenía capacidad para 20 personas sentadas y otras 8 de pie.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la firma desarrolló coches preparados expresamente para el terreno bélico como el Kégresse, un automóvil semioruga que constituyó uno de los primeros vehículos todoterreno. Estaba basado en el Type C6 y destacaba por un rodillo en la parte frontal, que le ayudaba al franqueo de obstáculos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Citroën desarrolló también un tractor con 7 CV y cuatro ruedas motrices, el Type J. Antes, la marca ya había producido pequeños tractores agrícolas derivados del Tipo A, el primer automóvil Citroën fabricado en serie.

Unos años más tarde, en 1965 se gestó la incursión de Citroën en circuitos de alta competición. Fue de la mano de Maurice Emile Prezous, un ingeniero propietario de un concesionario de la marca. Prezous decidió crear su propio monoplaza de carreras basándose en los automóviles que él mismo vendía. De este modo, nació el MEP X1, una primera versión que evolucionó hasta el MEP X2, capaz de alcanzar los 190 km/h. Fue en 1971 cuando la marca decidió dar el paso y trabajar en el diseño inicial dando a luz el Citroën MEP X27, que tomó como base el conjunto motor/caja de cambios del Citroën GS y que alcanzaba los 200 km/h. Se llegaron a fabricar 80 unidades de este modelo, que se pudo ver sobre los circuitos hasta 1975.

Aunque sin duda, el diseño más atrevido y que mejor demuestra la capacidad innovadora de Citroën es el Citroën RE 210. Este biplaza tenía la potencia, calidad y confort de otros modelos. La gran peculiaridad que atesoraba era que no era un coche sino un ¡helicóptero! En lugar de recorrer las carreteras surcaba los cielos, desde que en 1975 efectuase su primer vuelo. Se encuentra conservado en perfecto estado en el Conservatoire Citroën, en Francia.

Ya sabes, en la próxima visita a un concesionario de Citroën, te podrían vender un autocar, un tractor, un tanque, un fórmula 1 y hasta un helicóptero.

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