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El downsizing a prueba: Volkswagen Golf R32 ‘vs’ Volkswagen Golf GTI Clubsport

Enfrento a mi Golf R32 con un Golf GTI Clubsport, ¿se puede considerar como una evolución positiva?

Cuando me compré el Volkswagen Golf R32 todo el mundo parecía tener una obsesión: ¿ya podrás mantenerlo? ¿Sabes cuánto consume eso? Yo lo tenía claro y la verdad es que con el paso del tiempo tampoco me quejo: claro que consume, son seis cilindros a los que dar de comer y en según que situaciones los consumos están disparados: en ciudad es difícil bajar de los 14 o 15 litros a los cien, no obstante, en un uso normal se pueden conseguir medias por debajo de los diez litros siempre que seas cuidadoso con el pedal derecho. 

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El R32 se podría considerar como el último compacto que no tiene nada que ver con el downsizing, que se ríe de la sobrealimentación y de las mecánicas pequeñas. Hoy, una década (y algo más) después, un v6 en un compacto suena a utopía, a algo de otros tiempos. Esta semana he tenido un Volkswagen Golf GTI Clubsport de 265 CV (290 CV en Kick Down) y me ha parecido el momento perfecto para comparar tecnologías: ¿la evolución ha sido positiva? ¿O realmente nos están vendiendo la moto?

 

 

Hoy no voy a centrarme tanto en la dinámica de conducción o de algunos detalles que obviamente han mejorado, como la conectividad o mejoras en equipamiento como los faros de LED. Hoy me quiero centrar únicamente en la mecánica. Arranco el pequeño motor de cuatro cilindros y dos litros de cilindrada y lo primero que queda patente es que en cuanto a sonido no tiene nada que hacer respecto al Volkswagen Golf R32. Bueno, ¿esto no es ninguna sorpresa, verdad? Pero ya no solo en cuanto a sonido: el refinamiento del V6 es mejor en todos los aspectos. Al ralentí, el motor se siente más sereno, más sedoso. El motor del Volkswagen Golf GTI Clubsport no se siente para nada especial y al ralentí apenas sientes una diferencia con lo que puedes sentir en cualquier otro coche de gasolina.

Al final, un compacto deportivo tiene que hacerte sentir mejor que si estás en un compacto generalista. Toca echar a andar. Hay algo que es evidente, la respuesta en bajas del Golf GTi Clubsport es mejor, al menos tienes esa sensación por el empuje que aporta la sobrealimentación: sobre el papel el Clubsport le saca seis décimas al R32 en el cero a cien, pero aunque el empuje inicial es mucho más contundente, yo me quedo con la sensación que aporta el V6: se siente más gordo, más lleno de fuerza y la subida de vueltas es mucho más lineal: llega a lo más alto del cuentarrevoluciones pletórico, mientras que el cuatro cilindros arriba se queda algo más parado.

¿Y si miras un Audi TT de segunda mano?

Al final todo se reduce a sensaciones: desde un punto de vista objetivo, el cuatro cilindros corre más, pero me da la sensación que toda la potencia se obtiene mediante la sobrealimentación. Un empuje brutal de primeras pero ese sabor de motor atmosférico a mi, personalmente, me parece más agradable. Esa subida de vueltas, acompañada de la melodía del V6, hace que hundir el pedal derecho en el Golf R32 te saque una sonrisa más grande que si haces lo propio en el Golf GTI Clubsport o en un Volkswagen Golf GTI 2017

 

 

Imagino que ya esperabas que en cuanto a sensaciones un seis cilindros vapulease al cuatro cilindros. No obstante, si realmente el cuatro cilindros consume mucho menos, la cosa se podría entender. ¿En eso consiste el downsizing, no? Peores sensaciones pero mejores cifras de consumo y de emisiones. Sobre el papel, el consumo medio del R32 es de 10,7 litros, mientras que el del GTI Clubsport se queda en 6,9 litros. ¡Casi cuatro litros de diferencia!

No obstante, en la práctica esto cambia y mucho. Mientras que el R32 consigue aproximarse mucho a las cifras oficiales, para conseguir un consumo medio de 6,9 litros en el GTI Clubsport necesitarás viento a favor, una bajada del 7% de desnivel y un tiento con el pedal derecho como si estuviese al rojo vivo. En la práctica, en un trayecto en autopista a 120 km/h, el GTI se queda en torno a los ocho litros, siete y algo en el mejor de los casos. El R32 en ese mismo trayecto fija un consumo medio de 9,3 litros.

Es cierto que en ciudad la cosa es algo más favorable: mientras que el GTI puede rondar consumos medios de entorno a los diez o once litros, el R32 está más próximo a los 15 litros de media. Eso sí, bajo mi punto de vista creo que ni el Volkswagen Golf GTI Clubsport ni el R32 están pensados para utilizar a diario en la ciudad, al menos no es el uso que yo le suelo dar.

Toca ponerlos uno al lado del otro y sinceramente, no estoy seguro qué decir. Evidentemente el motor de cuatro cilindros consume menos y corre más gracias al aporte brutal del turbo. No obstante, quien se compra un coche como este busca sensaciones y en ese caso el motor V6 creo que ofrece más en prácticamente todos los sentidos: esa manera de estirar cada marcha, ese sonido, esa entrega de potencia. 

 

 

¿Por qué las marcas han destinado los motores de seis cilindros al baúl de los recuerdos en según qué segmentos? Por consumo no será: el V6 de tres litros de Audi consume apenas seis décimas más que el cuatro cilindros de Volkswagen. Seis décimas cada 100 kilómetros. En un viaje de 500 km eso son cuatro euros más. Cuatro euros. No nos volvamos locos.

A lo loco: ¿has visto este VW Golf R32 con un motor V10?

Creo firmemente que un motor V6 no debería porque estar considerado como un dinosaurio sin futuro. Creo que el downsizing es algo que nos intentan vender para ahorrar en los costes de desarrollo y fabricación y que realmente no supone una mejora en consumos tan importante como para renunciar a ellos de manera absoluta. Hoy, BMW es la única marca que sigue ofreciendo seis cilindros en el segmento C con el glorioso BMW M140i. En un coche de estos las sensaciones son primordiales y viendo las diferencias de consumo, con diez años de diferencia, me da la sensación de que la mejora no tiene tanto que ver con el número de cilindros sino con la tecnología que se puede implementar a un motor moderno.

La diferencia de consumo entre uno y otro no me parece determinante para convertirse en un factor de compra relevante. Al fin y al cabo, las sensaciones que aporta el V6 también deberían ser pagadas y su precio no creo que sea algo desorbitado. Visto lo visto, ¡larga vida a los seis cilindros!


 

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