25 años de la vuelta mágica de Senna en Donington 1993

Siempre nos quedará Donington Park 1993.

Imagen de perfil de Javier Prieto
Senna Donington Park 1933

Hoy se cumplen 25 años de la mágica vuelta de Ayrton Senna en Donington Park 1993, correspondiente al GP de Europa. Aquel 11 de abril en el circuito inglés, el brasileño sacó a pasear su título de Rain Master o Señor de la lluvia, agrandando aún más su leyenda. ,,,,

Sí, amigo, se trata de la mítica 'opening lap' de la que todos hemos hablado y visto mil veces. Pero una gesta como ésta merece -y debe- ser recordada en una fecha tan especial. ¿No crees?

 

 

Actuación legendaria y épica

Estamos ante el mejor primer giro en mojado del carioca  y ante uno de los más alucinantes en la Historia de la Categoría Reina. Épica, talento, riesgo, valentía, adrenalina y determinación, unidos a las manos del brasileño, crearon esta obra de arte maestra.

Ayrton Senna llegó a la tercera cita del año, el GP de Europa 1993, con la moral por las nubes y empatado en la tabla con un tal Prost. De hecho venía de ganar en Brasil ante sus compatriotas en otra legendaria exhibición, como respuesta al triunfo del francés en la cita inaugural del curso, Sudáfrica. 

 

 

Su McLaren MP4-8 con motor Ford, una tortuga artrítica, no tenía un ritmo ni parecido al del Williams FW15. Éste último monoplaza contaba con infniidad de ayudas electrónicas que lo hacían (casi) imbatible.

Sin embargo, el coche rojiblanco -qué colores más bonitos para competir- volaba en las manos del carioca. Ahí residía el talento de Ayrton Senna, podía pelear en inferioridad de condiciones... e incluso derrotar a rivales con coches muuuuu superiores.

 

Aceite, charcos y baches en el asfalto

Así se llegó a la Qualy del sábado 10 de abril de 1993, disputada en seco. Senna terminó cuarto con su penco mecánico a ¡1,6 segundos de la pole!, marcada por el francés del que no recordamos su nombre. Sin embargo, la climatología tan caprichosa -a veces puñetera- en Inglaterra se reservó una sorpresa.

Las mejores carreras de Senna

El domingo cayó el diluvio universal cuando el semáforo se puso en verde. El brasileño salió mal y cuando quiso darse cuenta, estaba quinto en la primera curva. No solo no había ganado ninguna plaza, sino que había perdido una. Algo extrañísimo en el astro sudamericano.

 

 

El asfalto del anciano autódromo, frío, deslizante y lleno de charcos (casi) como pantanos, tenía más trampas que una peli de chinos. En aquella situación mantenerse en la pista suponía un reto y, adelantar, un sueño imposible. ¿Quién sería capaz de dar gas a tope entre grandes balsas de agua y con escasa visibilidad en ese ratonero circuito, convertido en una pista de hielo? Ya sabes su nombre.

 

Comienza la cacería

Delante tenía a cuatro tiburones chapotenado en un mar bravo llamado Donington Park. Pero, ¿qué son esos escualos para un depredador como Ayrton Senna?

Primero se comió a Schumacher en la enlazada de 'Cranes'. Después le pegó un hachazo asombroso por el exterior a Karl Wendlinger. Las gradas se pusieron en pie y muchos espectadores se frotaban los ojos porque no creían lo que acababan de presenciar. Su próxima víctima, Damon Hill, observó atónito cómo Senna se inventaba un interior imposible en Coppice.

 

 

El brasileño, que ya estaba segundo, ajustó la mirilla de su 'coche anfibio'. Ya tenía a tiro el Williams de Prost. En el interior de su casco, el tricampeón del mundo dibujó una sonrisilla. Quería cobrarse la pieza más codiciada. Y lo consiguió con una maniobra espectacular en la zona de Melbourne. Solo había transcurrido una vuelta, pero, ¡qué vuelta! al vetusto Donington. Ayrton pasó en primera posición.

A partir de ese momento, la carrera fue una exhibición inolvidable del paulista bajo la lluvia. Evidentemente se llevó el triunfo, metiéndole ¡1:23.199! al segundo, Hill, y doblando al tercero, Prost, el pseudoprofesor que aquel recibió una lección de conducción acuática.

Después de esta mágica vuelta, carrera y victoria de Ayrton Senna en Donington Park 1993, triunfó en Mónaco, Suzuka y Australia, su último éxito. Curiosamente, el mito carioca siempre consideró que Portugal 1985 fue su mejor actuación bajo el líquido elemento.

 

Senna, Sempre.

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