Pasar al contenido principal

Cosas bonitas con las que tu coche te dice que te quiere. ¡Viva San Valentín!

Viva el amor

Imagen de perfil de Luis Guisado
Love is in the air

Quién no ha oído esta expresión, y no solo en San Valentín: "Quieres más al coche que a mí". Y es que estas latas de cuatro ruedas, muchas veces ruidosas, en ocasiones oxidadas y casi siempre caras, nos vuelven loquitos. Por ejemplo, yo en su día le regalé un desconectador de batería y un volante de madera de menor diámetro a un clásico que tenía. Qué digo clásico: CLA-SI-CO. Con mayúsculas: un Renault 5 GTL. No hagas comentarios, por favor (si te sirve de consuelo, lo cambié por un 318 is).

Por eso hemos pensado que el de San Valentín tiene que ser el día del amor. Pero no el amor tuyo hacia tu coche, sino al revés: el San Valentín de los coches hacia sus dueños. Ese cariño que tu montura te da. Porque sí: te quiere. Ese Alfa 33 que no te arranca, ese 307 sin luz de freno (ni de posición, ni de cruce), ese Golf IV sin caudalímetro y con ventanilla caída, ese BMW Serie 3 E46 con los plásticos pelados...

Cada coche ama a su dueño a su manera, lo que pasa es que como no saben hablar (bueno, el Renault 25 en su día sí te decía algunas cosillas, como puedes ver en el vídeo de Elmenda33) no te lo pueden transmitir. Así que te mandan señales. Ahí van unas cuantas.

Te calienta las manos cuando hace frío

¿Asientos con calefacción? En Amazon tienes hasta fundas térmicas para los asientos. Lo que podía impresionar en la época de los Ford Scorpio, hoy en día es un extra muy apetecible, pero tan convencional como el control de crucero. Así que superada la impresión de tener el trasero caliente en plena ola de frío, llega el siguiente nivel: el de las manos. 

Y aquí es donde entra el extra por el que su inventor merece el Nobel de la paz. Es el volante calefactable. Ese maravilloso y agradable aro (a no ser que tengas un Peugeot 3008 o 5008 con esas formas ni redondas ni cuadradas) que te cuida los deditos hasta el punto que no te importa NI MOVERLOS para poner el intermitente...

Aquí tienes una de las cosas más bonitas que me han dicho en mucho tiempo, aunque no sé si va con segundas. La foto es de la pantalla multifunción de un Mitsubishi Eclipse Cross:

¡Que está caliente, dice!

 

Te canta canciones de amor

Mira: que te llamen macarra. O mejor aún: makarra. Pero es que eso de levantar el acelerador, que el motor retenga y que lo que escuches sea un petardeo que haría palidecer a los cárteles de la droga de Ciudad Juarez, es hasta adictivo.

No hace falta que te gastes los 94.650 euros que cuesta el BMW M4 M Competition que probé y con el que estuve aterrorizando a los operarios de los túneles de Madrid durante un tiempo. Tampoco es necesario que le casques un Akrapovic de titanio (qué, si no) a un Nissan GT-R. Siempre puedes hacer como uno de mis compañeros de la redacción, que le ha puesto un tubarro a su Saxo VTS ocho válvulas. Nos viene bien, porque sabemos cuándo llega a la redacción. 

Que suene, que suene

Por su parte, uno de los Citroën más feos (y es así) y a la vez con una posición más alta en el ranking de quiero-ese-coche, le dice, con ese sonido "sé que te gusta la música. Aquí está mi mejor canción".

Te tranquiliza: todo OK

Antes te contaba que tenía un R5. Lo utilizaba bastante: cuando no me interesaba demasiado el coche que tenía que probar, tiraba del Renault. Acercarse a él era una aventura y no precisamente porque lo dejara aparcado en la selva. En realidad lo colocaba siempre en una calle en cuesta, arriba del todo. Por lo que fuera, a veces no arrancaba. Estaba todo bien: su carburador Zenith, la batería del Norauto (ejem), el aceite, el motor... Pero con casi 40 años tenía sus manías. Al girar la llave, si no hacía nada, lo empujaba hacia atrás, lo ponía apuntando hacia abajo, lo lanzaba corriendo y saltaba adentro. Luego ya solo quedaba arrancarlo 'al empujón'. 

Me imagino que la Policía no hubiera estado muy de acuerdo en esa manera de arrancar el coche (si algún día no hubiese podido entrar en el habitáculo...). El caso es que al soltar el embrague el motor 1.108 cobraba vida y ya no se paraba aunque hiciera un rally de regularidad.

Hoy en día hay coches que te ponen muy fácil eso de saber qué les pasa. En muchos Audi, por ejemplo, presionas un botón con una llave inglesa y te hace un recorrido por los sistemas. O también en el Golf IV de la foto.

Bueno, igual no todo-todo

Con esto quiere decirte: "Tranquilo, amigo: puedes gastarte el dinero en ese capricho absurdo que tienes, como un libro más de la historia del Chrysler Turbine (y ya van...)".

Te da un masaje

Una vez tuve que conducir mucho tiempo con un Rover 25 Streetwise. Era un coche pintón que, por lo que fuera, no era compatible ni con mi cuerpo, ni con mi forma de sentarme, ni con mi manera de conducir. Yo creo que, aunque no es el peor coche que he conducido, sí es de los más incómodos para mí.

Los primeros 100 km empezaron bien, pero pronto comenzaron las molestias. El respaldo no encajaba bien en la banqueta, por lo que el apoyo lumbar no era ni medio aceptable. Y luego estaba la forma del asiento. Mis piernas ibas y venían 'sueltas', con lo que acabé con un dolor ciático que me hacía parar cada poco rato. No sé si al resto del mundo le ocurriría lo mismo.

lujo amor confort lujoso

Hoy, sin embargo, hasta el Citroën C4 Picasso tiene la opción de darle un suave masaje en la espalda para que no se te haga largo el viaje. Nada de coches de alta gama como el Lexus LS o el BMW 630d GT del que ha salido la foto que tienes justo arriba (y justo debajo).

lujo amor confort lujoso

Y es que cuando ves esta pantalla sabes perfectamente que tu coche te pide pasar más tiempo juntos. Que qué es eso de parar en La Roda a comprar Miguelitos camino de Valencia si podéis estar un ratito más juntos. Solo falta que en el TFT te aparezca: "No te vayas todavía; aún nos queda mucho que recorrer juntos".

Se preocupa por que no se te olviden las cosas

Es lo que tiene vivir conectados. Te levantas al baño a las tres de la mañana y lo mismo hasta miras el Instagram para chequear los likes. O vas conduciendo, escuchas el sonido del teléfono y ya vas tenso hasta que te puedes parar para ver qué te ha llegado... solo para comprobar de que es el 'n' aviso del WhatsApp oro ese que de vez en cuando reaparece. 

Claro, todo tiene sus cosas buenas... y también las cosas malas. Como por ejemplo darte cuenta, cuando llegas a casa, de que te has dejado el móvil en el coche. Que has dejado a tomar por lejos. Un día lluvioso. Y frío. Por la noche.

Por eso, amigo adicto al móvil, hay coches que piensan en ti. Como por ejemplo este Volkswagen Polo, que te recuerda que te dejas el aifon.

Un día te dejas la cabeza en cualquier lado

O lo que es lo mismo: "Querido dueño y apasionado dueño Instagramer: activa la cámara y hazte el selfie número 107.998 de este mes conmigo. Súbelo al Insta y no se te olvide etiquetarme. #micochemequiere".

¡Feliz San Valentín!

 

Lecturas recomendadas