Prueba del Alfa Romeo Junior Ibrida Speciale: un B-SUV convencional con más personalidad

Conducimos el Alfa Romeo Junior en su versión Ibrida de 136 CV y en acabado Speciale. Un B-SUV de aspecto llamativo y conducción convencional para el día a día.

El Alfa Romeo Junior de esta prueba es uno de los coches más polémicos de la firma italiana. De entrada, Alfa Romeo lo llamó Milano, pero tuvo que cambiar su nombre por problemas legales antes de su lanzamiento. Además, no es un coche “puro” de la marca, ya que se fabrica en Tychy (Polonia) y comparte muchos elementos con otros coches de Stellantis. 

A pesar de esto, desde la marca aseguran que el Alfa Romeo Junior tiene el ADN que siempre ha caracterizado a este fabricante. No es fácil lograrlo, ya que este SUV se levanta sobre la misma plataforma que utilizan coches como el Peugeot 2008, pero está decidido a ser diferente. 

Esto es algo que se hace evidente con el diseño del Junior, firmado por el español Alejandro Mesonero-Romanos. Hay zonas que recuerdan a otros B-SUV del Grupo Stellantis, pero aquí hay una personalidad muy marcada con elementos como el frontal, con unos afilados faros LED, un paragolpes deportivo y la parrilla triangular con varios diseños. En este caso, lleva el emblema troquelado. 

Siguiendo por la trasera, destaca el diseño ‘coda tronca’, con una moldura que recorre el ancho y que integra los finos pilotos LED. Por encima encontramos un spoiler y por la parte inferior se encuentra el nombre de la marca escrito. Asimismo, el paragolpes tiene un aspecto musculoso que ayuda a mantener esa imagen deportiva. 

Finalmente, en el lateral destacan las formas definidas de la carrocería y detalles como el tirador de las puertas traseras colocado en el propio marco de la ventanilla. Y no se pueden pasar por alto las llamativas llantas, con el diseño Fori y un tamaño de 18 pulgadas. Se envuelven en neumáticos Goodyear Efficient Grip Performance 2 215/55 R18. 

Saltando al interior del Alfa Romeo Junior, me encuentro un habitáculo con varios rasgos típicos de la marca, como es el cómodo volante de aspecto deportivo y un salpicadero con una visera cuya forma recuerda a los relojes analógicos de los cuadros de instrumentos. Eso sí, aquí hay un cuadro digital de 10,25” con varias vistas y funcionamiento correcto. 

También hay una pantalla central del mismo tamaño en la parte central, la cual está situada en una posición demasiado baja para usarla mientras conduces. Es la pantalla que montan otros modelos de Stellantis, de manera que no es la más intuitiva y rápida del mercado, aunque funciona adecuadamente y tiene unos útiles botones para la climatización debajo. 

Por otra parte, en el túnel central encuentras los típicos mandos del selector de marchas y de los modos de conducción de otros modelos del grupo automovilístico, en una zona en negro piano muy amiga de las huellas y el polvo. Esto es, junto a la presencia de demasiados plásticos duros en el habitáculo, lo que menos me gusta del interior. 

Otro detalle mejorable es la habitabilidad en las plazas traseras, con un espacio muy justo para personas de cierta altura. Aquí viajarán mejor dos personas que tres, aunque un punto positivo es el espacio que ofrece el maletero, con 400 litros y un pequeño doble fondo. 

Además de esto, otro detalle que me gusta del interior es la comodidad de los asientos de serie, con un buen mullido. Los Sabelt opcionales son una maravilla y se ven imponentes, pero estos cumplen muy bien su función y ofrecen un buen soporte. ¿Y un punto positivo más? El diseño del salpicadero, con elementos atractivos como las salidas de aire circulares con el logo iluminado.

Una mecánica híbrida de 136 CV

Siendo el Alfa Romeo Junior Speciale el que me acompaña, su motor es el conocido tres cilindros de 1,2 litros del grupo Stellantis. Rinde 136 CV y 230 Nm de par, así como recibe un pequeño sistema híbrido con una batería de 0,89 kWh que le permite moverse a muy baja velocidad en modo eléctrico y recibir la etiqueta ECO de la DGT. 

Esta mecánica se acompaña de un cambio automático de seis velocidades y todo resulta en unas cifras de prestaciones adecuadas para un coche de este tipo: una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos y 206 km/h de velocidad máxima. Ahora bien, ¿tiene ese carácter especial tan propio de la firma italiana durante la conducción? 

¿Cómo se comporta? 

Si te esperabas que conducir el Alfa Romeo Junior Ibrida Speciale fuera a ser como llevar otros modelos anteriores de la marca, siento decirte que no es así. Ahora bien, tampoco estamos ante un calco de sus hermanos de plataforma. 

La dirección se siente rápida y el tamaño del coche ayudan a que la agilidad en zonas reviradas sea destacable, mientras que una suspensión con un tarado más bien firme ayuda a notar un cierto aire deportivo al volante. No llega a ser incómoda en carretera, eso sí, aunque en resaltos y baches hay algo de rebote en la parte trasera. 

Con sus 136 CV, no se siente perezoso, con un empuje más notable a partir de las 2.500 y 3.000 rpm. Ahora bien, normalmente circula bajo de vueltas para lograr reducir los consumos, habitualmente de unos 5 litros a los 100 km. De hecho, es evidente que el enfoque de esta mecánica híbrida es la eficiencia. 

Esto no ayuda a contar con ese carácter propio de la firma italiana, especialmente por algunas cuestiones. Por ejemplo, hay una retención bastante acusada al levantar el pie del acelerador, la cual siempre te acompaña. Además, el cambio automático no es especialmente rápido y puede dudar en situaciones como las aceleraciones desde baja velocidad. 

Por supuesto, puedes utilizar el cambio con las levas situadas tras el volante, que tienen un tamaño reducido, pero nunca llega a ser rápido. Asimismo, tienes a tu disposición modos de conducción como el Dynamic, que te da una respuesta del acelerador más viva, pero no llega a suponer un cambio radical. 

Otra opción disponible es el modo Efficiency, que limita las prestaciones, pero no llega a ser incómodo en la conducción diaria convencional. Aquí es donde el Junior Ibrida se comporta de forma más correcta, siendo muy manejable en ciudad y cómodo en carretera, donde el único punto mejorable es el ruido aerodinámico a velocidades de autopista. 

En lo referido al comportamiento dinámico, eso sí, no debes esperar milagros. Sí, es estable y la dirección es rápida, pero la mecánica no está pensada para la conducción deportiva y no es difícil encontrar algo de subviraje en las curvas, si bien las gomas Goodyear permiten realizar giros a mayores velocidades con suficiente agarre. 

En cierto modo, el Junior tiene un leve toque de ‘ADN Alfa’ al volante, pero no llega a separarse tanto de sus hermanos de plataforma como su versión eléctrica, especialmente en la variante Veloce. Ahora bien, eso no quiere decir que sea malo. Cumple lo que se espera de él, pero no tiene ese rasgo diferenciador de otros modelos anteriores de la marca. 

En este caso, no tendrás un tacto de conducción especial y un comportamiento distinto incluso en los trayectos convencionales, como sí sucede con coches como el Giulia. No obstante, encontrarás un B-SUV con una personalidad marcada, adecuado para el día a día y bastante eficiente. No es un Alfa purista, pero sí uno adecuado para la mayoría. 

Precio y rivales del Junior

El precio del Alfa Romeo Junior Ibrida parte actualmente de 29.000 euros, aunque la versión Speciale de la prueba asciende a 31.000 euros. Sin duda, cerca de hermanos de plataforma como el Peugeot 2008, disponible desde 27.140 euros con la misma mecánica con hibridación. 

Entre sus rivales encontramos algunos como el Ford Puma (24.312 euros) y el Renault Captur (26.665 euros el E-Tech Full Hybrid de 145 CV). ¿Funcionará la fórmula B-SUV para la firma italiana? Aunque este no sea un coche que vaya a contentar a los puristas, en 2024 vendió 341 ejemplares en España y en enero fue su coche más vendido, con 229 unidades. Los números hablan por sí solos... 

Nuestro veredicto

7

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor