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Prueba del Volkswagen T-Cross: ¡nos subimos al nuevo SUV de Volkswagen!

Un SUV que va a dar mucha guerra.

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La prueba del Volkswagen T-Cross, que estás a punto de leer, te resultará muy interesante: el mundo entero está con las orejas en alto y el olfato preparado para recibir a uno de los coches nuevos más importantes del año y que ha llegado sin hacer el más mínimo ruido. El Volkswagen T-Cross se coloca por debajo del Volkswagen T-Roc y, pese a que en la primera prueba del Volkswagen T-Cross todavía no verás el aspecto final de su diseño, te puedo adelantar que tiene todo para triunfar: imagen potente, eficiencia y mucha tecnología. ¡Arrancamos!

¿De qué estamos hablando con el Volkswagen T-Cross de esta prueba? Pues estamos ante un SUV compacto de 4.107 mm de largo y una altura de 1.558 mm. De esta manera, el T-Cross es ligeramente más grande que un Volkswagen Polo pero se coloca por debajo del T-Roc, aunque apenas por 13 centímetros. Mientras que el Volkswagen Golf y el T-Roc se posicionan en el Segmento A, el nuevo Volkswagen T-Cross luchará en el segmento A0, el mismo del Polo y en el que encontramos numerosos SUV modernos, como el Seat Arona, el Kia Stonic o el Renault Captur.

 

 

Es por todo esto que hablo de un coche muy importante para Volkswagen, ya que estamos ante uno de los segmentos más potentes del mercado y con un mayor crecimiento. La prueba del Volkswagen T-Cross arranca a medias, ya que buena parte del coche todavía se encuentra bajo un camuflaje importante, no obstante, ya sabemos que compartirá muchos elementos con el T-Roc, como la amplia parrilla en una posición elevada con los faros LED integrados. Sabemos que podrá montar llantas de hasta 18 pulgadas, así como combinaciones de color bitono: ¡la imagen es muy importante en este segmento!

El Volkswagen T-Cross de esta prueba se asienta sobre la plataforma MQB A0 y promete ofrecer una buena habitabilidad interior y un maletero con una capacidad muy interesante: sin duda, una de las claves más interesantes a nivel versátil es la banqueta trasera desplazable, lo que puede implicar un aumento del volumen del maletero del Volkswagen T-Cross: de los 385 a los 455 litros de capacidad máxima. 

 

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Puertas adentro, el interior del Volkswagen T-Cross luce un aspecto sencillo, derivado del visto en el Polo. Cuenta con un puesto de conducción digital formado por una pantalla táctil de ocho pulgadas y apoyado por el cuadro de mandos digital de última generación. Cuenta con cuatro conexiones USB, sistema de carga inalámbrica y sistema de arranque sin llave de manera opcional. ¡En cuanto a tecnología está a la última!

Esto también resulta clave a la hora de hablar de sistemas de ayudas a la conducción: el Volkswagen T-Crossse beneficia de toda la tecnología del Grupo Volkswagen y de la modularidad de su plataforma. De serie contará con los siguientes sistemas de ayuda a la conducción: el sistema de vigilancia frontal ‘Front Assist’ y el sistema de alerta de cambio involuntario de carril. A todo ello, se podrá completar con el sensor de ángulo muerto, asistente de salida de aparcamiento, sistema de detección de peatones y un sistema de protección proactiva de los ocupantes, que prepara el coche ante un inminente impacto. 

Prueba del Volkswagen T-Cross

Antes de ponernos a los mandos del nuevo SUV pequeño de Volkswagen, los responsables de la marca alemana nos han mostrado cómo será el T-Cross definitivo, tanto a nivel exterior como sobre todo interior, pues las pruebas de esta unidades preserie estaban camufladas parcialmente y con un salpicadero compuesto de retales de otros modelos de la casa.
En este sentido hemos podido conocer, además otros detalles significativos del VW T-Cross, como, por ejemplo, que el T-Cross se fabricará en exclusiva para Europa en la planta navarra de Landaben, donde también se produce el Volkswagen Polo. El Volkswagen T-Cross también se montará en Sudamérica y en China, mercados en los que el T-Cross –que pesa 95 kg más que el Polo– será 9 cm más largo que la variante europea, y podrá incorporar techo panorámico, en principio no disponible para el Viejo Continente.

En lo que respecta al interior del nuevo Volkswagen T-Cross, hay que resaltar su puesto de conducción de colores vivos y frescos y con un diseño innovador en la parte del salpicadero frente al puesto del copiloto a base de líneas verticales y compuesto por 15 láminas prensadas.

Es hora de probar el nuevo Volkswagen T-Cross. Cabe reseñar que los responsables de producto del Volkswagen T-Cross puesto el acento en que se trata de las unidades que probaremos son prototipos, por lo que todas a las impresiones generadas no serán extrapolables al modelo definitivo, que aún está en fase de desarrollo. No obstante, lo que sí es que definitivo es el espacio interior, muy reseñable pues incluso un pasajero de 1,90 metros de altura cabe perfectamente en las plazas traseras, aunque delante vaya una persona de 1,80 metros, que también viaje con cierta holgura. Cabe destacar que la segunda fila de asientos se desplaza longitudinalmente hasta 15 cm, con lo que se obtiene un espacio de carga extra, que, si se baja el plano de carga se consiguen hasta 70 litros más de volumen, pasando de 385 a 455 litros. Además, si se pliega la segunda fila de asientos y la plaza del pasajero, el volumen total de carga del Volkswagen T-Cross crece hasta los 1.281 litros.

Llega el momento de acceder al puesto de conducción del nuevo Volkswagen T-Cross. El salpicadero de la unidad preserie es provisional, compuesto de retales de otros modelos –los asientos son del T-Roc- y plásticos de muy baja calidad al tacto y a la vista. 

De las unidades del Volkswagen T-Cross preserie disponibles el primero que he probado el motor tricilíndrico TSI de 115 CV asociado al cambio DSG de siete relaciones. Pulso el botón de arranque y lo primero que destaca es el desagradable sonido que proviene del bastidor. "Es una unidad preserie", me insiste el ingeniero que nos acompaña cuando me pide mi opinión..

Al iniciar la marcha la rumorosidad se atenúa, aunque me llegan ciertas vibraciones al circular hasta 50 km/h. Cuando aumento la velocidad, primero en una carretera secundaria y luego por una autopista, y sobre todo al acelerar, el ruido es desagradable. En cualquier caso, el Volkswagen T-Cross es fácil de conducir, y aunque no he podido buscarle las cosquillas –cada prototipo cuesta más de un millón de euros, según los responsables de VW y no es cuestión de salir en las noticias locales–, lo cierto es que el T-Cross se muestra estable y dócil al tomar curvas y forzar cambios de dirección bruscos.

Al ir de pasajero, lo que más me ha llamado la atención es que no hay sujetamanos en el techo en ninguna de las cuatro plazas. Al preguntarle al ingeniero si está previsto que el T-Cross de serie las llevará, me responde que no. A mi juicio, un error, en el que también ha incurrido su primo el Seat Arona. Por lo demás, el Volkswagen T-Cross es muy cómodo y las suspensiones filtran perfectamente.

También he probado T-Cross con el motor TDI de 95 CV, cambio DSG y un acabado superior que incluye sistema de Modos de Conducción. Curiosamente, el T-Cross TDI me gusta nada más arrancar. Mucho mejor aislado acústicamente que el TSI y con levas en el volante, el SUV pequeño de VW se mueve con suma ligereza. Y eso que sus 95 CV me parecían un principio algo escasos. La entrega de potencia en modo Sport es muy lineal, y la dirección me parece algo blandita. Aun así, me ha gustado más el TDI que el TSI.

En resumen, en esta primera prueba del Volkswagen T-Cross, de preserie, me ha parecido un típico modelo Volkswagen, con todo lo bueno que ello implica: fácil de conducir y equilibrado, sin entrar a valorar aspectos estéticos –en ese caso me parece muy agradable a la vista–. 

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