El Citroën 2 CV Concept resucita el clásico francés como un eléctrico barato y lleno de personalidad. Ya lo he conocido en persona

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Citroën trae de vuelta el 2 CV como un eléctrico barato previsto para 2028 que costará unos 15.000 euros. Su aspecto lo adelanta el 2 CV Concept, que ya he conocido.
El Citroën 2 CV marcó el siglo XX en Europa con su sencillez y carácter simpático, de manera que sigue siendo un modelo muy recordado y querido. Por ello, cuando la firma de los chevrones anunció que quería recuperarlo como un eléctrico, no pudimos evitar ilusionarnos. Ahora ya hemos conocido el concept que adelantará el modelo final: así es el Citroën 2 CV Concept.
El 2 CV original fue lanzado en 1948 y se trataba de la idea de Citroën de un vehículo sencillo y barato para mover a la mayoría de la población en las ciudades y en el campo. Era algo muy necesario en un contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial en el que Europa estaba recuperándose de los horrores del conflicto.
A pesar de todo, aquel coche no se quedó en esa época, sino que se mantuvo con fuerza hasta 1990. Ahora, en un momento en el que los coches eléctricos quieren ser más asequibles para llevar este tipo de movilidad a la mayor parte de personas, estamos en el momento perfecto para traerlo de vuelta.
La moda retro de los eléctricos comenzó con el Renault 5, al que le siguieron otros BEV de la firma del rombo. No obstante, adaptar el diseño del urbano de los años 70 a la actualidad parecía más sencillo que hacerlo con el de un coche lanzado hace casi 80 años. No obstante, la marca del grupo Stellantis lo ha logrado de una forma sensacional en este concept.
El diseño del Citroën 2 CV recuerda claramente al modelo original. Como aquel, es un coche pequeño (de hecho, es más corto que el original, con 3,76 metros frente a los 3,80 del clásico) y mantiene las formas redondeadas y la peculiar silueta. Eso sí, con una serie de elementos actualizados para que no parezca un coche antiguo en absoluto.
En el frontal se han reinterpretado los faros redondos originales, pero ahora están ligeramente integrados en la carrocería y cuentan con tecnología LED. Además, los intermitentes se colocan como una línea en la parte superior que hace referencia a la pestaña que servía para abrir el faro y cambiar la bombilla en el coche original.

Además de esto, destaca la evidente ausencia de la parrilla y el paragolpes, no integrado en la carrocería. Esto también sucede en la zaga, donde también encontramos un portón muy inclinado de color negro con dos faros LED finos a los laterales. De vuelta en el frontal queda por mencionar el capó, con unas hendiduras basadas en las de la carrocería del Citroën TPV (Très Petite Voiture) de los años 30, el prototipo que dio lugar al 2 CV.
En cuanto al lateral, lo que más llama la atención es la silueta, muy parecida a la del modelo original. Ahora bien, también hay cambios, como unos pasos de rueda abombados que ahora están más integrados en la carrocería. Estos envuelven unas ruedas con llantas de 19” inspiradas en los tapacubos del modelo clásico y neumáticos Michelin con un logo retro.
Por otra parte, desde esta vista lateral también se pueden apreciar los intermitentes colocados en el pilar C y las siluetas del 2 CV en las ventanillas traseras laterales. Hay más guiños interesantes, como el del parabrisas, con tres adhesivos similares a las pegatinas de la ITV francesa. Muestran tres cifras: 48 (por el año de lanzamiento del coche), 90 (por el año de cese de producción) y 26 (por el año de su regreso). Y hablando del parabrisas, justo en su base se encuentran las trampillas de ventilación del habitáculo propias del coche original, aquí recuperadas.

El interior del Citroën 2 CV Concept merece una mención aparte, ya que también sorprende desde el primer momento. Como es pequeño, se ha buscado aportar amplitud con un techo de lona y tonos muy claros, con el amarillo como uno de los colores predominantes. De este color se presenta también la peculiar iluminación ambiental, compuesta por unos farolillos situados en el techo.
Más allá de esto, el habitáculo es minimalista, pero no en el sentido de todos los coches modernos. Hay pantallas, pero son peculiares: el cuadro de instrumentos sigue la técnica usada en el Citroën C3 y cuenta con un velocímetro que recuerda al GS de los años 70. Asimismo, hay una pantalla central de 8” para el sistema de infoentretenimiento, pero tanto esta como el cuadro de instrumentos presentan una estética cómic creada por un artista belga.
Pantallas aparte, el interior del 2 CV es casi tan sencillo como el original. Hay un volante de un radio y una palanca en el salpicadero como selector de marcha. También hay botones en la pantalla para sistemas como el de la climatización, pero no hay mucho más. De hecho, no hay ni una consola central, sino una cesta de picnic extraíble, al igual que lo es la radio, que se coloca frente al pasajero delantero.

Los pasajeros, por cierto, se sientan en dos asientos corridos, no en butacas individuales, lo que también es un guiño al pasado. Además, también hay algún que otro “Easter Egg” o “huevo de pascua” a bordo, como los pedales circulares con el dibujo de una tortuga en el pedal del freno y el de una liebre en el del acelerador y, literalmente, unos huevos en el hueco portaobjetos de la puerta del acompañante. Tiene una razón: el coche original se promocionaba con la idea de poder ser conducido por el campo mientras portaba una docena de huevos sin romperlos gracias a su suspensión.
En definitiva, el Citroën 2 CV Concept no es solo un futuro eléctrico barato, sino una carta de amor a uno de los coches más emblemáticos de la marca y del automovilismo francés. Llegará en 2028 en su versión final, la cual traerá algunos cambios, si bien desde la firma apuntan que quieren que sea todo lo parecido posible a este simpático concept. Esperemos que así sea.
Dado que aún es un concept, los detalles técnicos son casi inexistentes. No se sabe nada de potencia, batería o autonomía. Ahora bien, se situará entre el Ami y el C3 y pesará en torno a una tonelada, así como pretenderá costar de base unos 15.000 euros. Todo, para seguir siendo ese coche accesible que fue el 2 CV original, ahora adaptado al mercado del siglo XXI.

