El Citroën 2CV nació como un humilde coche. Pero tenía un arma secreta que lo convirtió en un poderoso icono: su motor M28

Hoy hablamos de la gama de motores del Citroën 2CV, desde el humilde A-2CV de solo 9 CV de potencia, hasta el M28 de 32 CV y su última versión, el V06 de 35 CV.
Dentro de la historia de Citroën hay modelos que han trascendido mucho más allá de lo puramente automovilístico, y el 2CV es, probablemente, el mejor ejemplo de ello. El fabricante galo lo diseñó con el objetivo de motorizar a la Francia de la posguerra y lo consiguió con un vehículo sencillo, económico y fiable. Y buena culpa de su éxito la tuvo el motor M28 que propulsaba al Citroën 2CV, una humilde mecánica bóxer sin demasiados alardes que siempre funcionaba y que era muy fácil de reparar.
La historia del Citroën 2CV se remonta a finales de los años ‘40. Fue en 1948, durante el Salón del Automóvil de París, cuando la firma de los dos chevrones presentó al público un coche pensado para transformar por completo la movilidad del pueblo.
Aunque su lanzamiento comercial se produjo entonces, el proyecto, conocido a nivel interno como T.P.V., había comenzado mucho antes, en la década de 1930, bajo la dirección del ingeniero André Lefèbvre y con el diseño de Flaminio Bertoni, responsable de las líneas que terminarían convirtiéndose en una de las siluetas más reconocibles de la industria.
El coche tenía que ser fácil de conducir, barato de mantener y lo suficientemente resistente como para soportar un uso intensivo en carreteras en mal estado. Citroën construyó el 2CV y se convirtió tan rápido en un éxito que su vida comercial duró 42 años, hasta que en 1990 y tras más de 5 millones de unidades comercializadas, la compañía dejó de producirlo a escala global.
El motor italiano del Citroën 2CV

Ahora que el Citroën 2CV vuelve a estar en centro de atención después de que la marca haya mostrado su intención de devolverlo a la vida como un coche eléctrico económico, rememoramos uno de los componentes que hicieron mundialmente famoso al 2CV, el motor M28 que tan buenos resultados dio a Citroën, altamente fiable, y de que todavía hoy hay muchos en funcionamiento y a convertidos en piezas de colección.
El motor del Citroën 2CV era una sencilla unidad bóxer de dos cilindros cuyo origen no está en Francia, sino en Italia. El alma del coche del pueblo francés fue la creación de Walter Becchia, un ingeniero italiano con amplia experiencia en el diseño de motores que fue el encargado de pulir todos aquellos defectos que no permitían a Citroën equipar el propulsor en su nuevo modelo.
Pero, en lugar de resolver esos problemas, Becchia trabajó durante una semana para diseñar una versión completamente nueva del motor de dos cilindros. El M28 introducía, además, una serie de mejoras técnicas entre las que se encontraba una cabeza semiesférica con válvulas dispuestas en ángulo con las que se lograba optimizar la combustión y se aumentaba la eficiencia térmica. Todo ello, en 1944.
El primero de estos motores bicilíndricos, conocido a nivel interno como A-2CV, debuta en 1949 en el 2CV. Dos años más tarde, llega a la versión furgoneta del utilitario, el 2CV AU. Esta versión estaría en activo hasta 1960. Tenía una cilindrada de paneas 375 cc, bloque de fundición de hierro, dos válvulas por cilindro, carburador Solex y una relación de compresión de 6,2:1, logrando así una potencia de 9 CV a 3.500 rpm y un par motor máximo de apenas 19,6 Nm disponibles desde las 2.000 rpm.
Versiones con hasta 35 CV de potencia

La cosa no acaba aquí. Sobre la base del motor bóxer bicilíndrico de diseño italiano, Citroën comienza a trabajar para desarrollar nuevas versiones que ofrecieran mejoras en aspectos como el rendimiento, la eficiencia o la fiabilidad.
De este desarrollo nace el motor A53, una unidad que ahora contaba con 425 cc de cilindrada y un diámetro de 66 mm, logrando así un aumento de potencia del 33%, o lo que es lo mismo, alcanzaba ahora los 12 CV, si bien el par motor se mantuvo sin cambios respecto al motor A-2CV. Versiones posteriores de este motor llegarían a los 18 CV.
En 1968, Citroën vuelve a introducir otro motor en la gama del 2CV y el Dyane. El bloque recibe el nombre de A79/1 y en este caso la cilindrada llegaba hasta los 435 cc con un diámetro de 68,5 mm, una potencia de 26 CV y un par motor de 29,4 Nm. La firma gala había triplicado la potencia del motor original del 2CV en 20 años.
Ese mismo año se estrena el M28, un motor que también equipaba el Ami 6 y que tenía 602 cc y un diámetro de 74 mm. La potencia máxima era de 21,5 CV, aunque más tarde se alcanzarían los 32 CV. Por último, ya en 1978, el V06, el motor bóxer bicilíndrico más potente que equipó el 2CV, debuta con una potencia de 35 CV, con un sistema de encendido controlado directamente por una unidad de control electrónico Thompson.
