Ferrari CZ26 es único en el mundo, y no por sus 1.000 CV de potencia, sino porque es el deseo de uno de los mejores clientes con mucho dinero de Ferrari

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El último One-Off del programa Special Projects es otra creación exclusiva que modifica hasta el extremo el SF90 Stradale del que deriva.
Ferrari no está al alcance de mucha gente, pero es que además del nivel “estándar”, la marca tiene una categoría de coches todavía más exclusiva, que no se puede comprar simplemente entrando en un concesionario con una cuenta bancaria suficientemente abultada. Son los One-Off del programa Special Projects, automóviles creados a medida para clientes muy concretos y especiales. Su última creación ha sido el Ferrari CZ26.
Ha sido desarrollado para un cliente estadounidense y parte de la base técnica del SF90 Stradale, pero prácticamente todo lo demás responde a una interpretación exclusiva de lo que debe ser una berlinetta de altas prestaciones.
La cifra de 1.000 CV que ya conocíamos del modelo base se conserva, ya que se mantiene la arquitectura híbrida enchufable del SF90 Stradale, con un V8 biturbo de 3,99 litros que desarrolla 797 CV y tres motores eléctricos cuya potencia máxima conjunta alcanza 162 kW. La batería tiene 7,9 kWh y permite recorrer hasta 25 kilómetros en modo exclusivamente eléctrico, pero ni que a alguien le importase eso.
La transmisión es la conocida caja de doble embrague y ocho velocidades característica de la marca (aunque ahora juguetee con cambios manuales ‘fake’), mientras que la tracción integral E4WD se encarga de que todo ese poderío se traduzca en un coche capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, de 0 a 200 km/h en 6,7 segundos y de alcanzar 328 km/h.
Son cifras propias de un superdeportivo de primer nivel, pero es algo secundario en el CZ26, cuya principal finalidad es demostrar la exclusividad que puede alcanzar la firma italiana… siempre que el cliente ponga sobre la mesa montañas de billetes.
El punto de partida del proyecto fue el SF90 Stradale, pero el trabajo realizado sobre la carrocería ha sido profundo que cuesta encontrar el parecido entre ambos modelos. Ferrari Design Studio, dirigido por Flavio Manzoni, ha planteado una silueta mucho más horizontal, con un conjunto menos afilado y que transmite una mayor sensación de estabilidad.

El frontal es probablemente la parte que mejor resume la filosofía del CZ26 ya que, en lugar de recurrir a una sucesión de tomas de aire y elementos independientes, Ferrari ha creado una máscara de anchura completa en la que se integran los grupos ópticos, las entradas de aire de los frenos y diferentes sensores. Los faros son extremadamente finos y parecen desaparecer dentro de la carrocería cuando no están iluminados.
La vista lateral transmite esa sensación de estabilidad, deja poco espacio al techo negro de contraste y cede el protagonismo a un pilar C muy ancho. En él aparece uno de los elementos más característicos del modelo, que son unas tomas de aire de formas cuadradas encargadas de la refrigeración. En la parte trasera los pilotos quedan en voladizo y el difusor se extiende horizontalmente para hacer que el automóvil parezca todavía más ancho, el difusor es muy pronunciado y las dos salidas de escape se encuentran en una posición central elevada.
Todos estos cambios no son meramente estéticos, Ferrari ha trabajado prácticamente cada centímetro del coche desde el punto de vista aerodinámico. Se han modificado los sistemas de refrigeración delanteros, se han rediseñado los conductos de aire y se han añadido soluciones específicas para aumentar la carga sobre el eje delantero. También se han revisado el fondo plano y los generadores de vórtices, mientras que el paragolpes incorpora una cortina de aire para gestionar el flujo alrededor de las ruedas delanteras.

En la zaga, el alerón superior y el difusor son específicos y buscan incrementar la carga aerodinámica sin disparar la resistencia. Incluso la zona de la luneta trasera desempeña una función más allá de la estética, ya que incorpora aperturas destinadas a evacuar el calor del compartimento del motor.
El aspecto visual se completa con una combinación de colores igualmente exclusiva. La carrocería está acabada en Argento Veloce, un tono plateado con efecto líquido que pretende destacar las formas de la carrocería, mientras que el Rosso Lampante aparece en diferentes elementos, como dos piezas verticales del paragolpes, las franjas del capó o la entrada de las toberas de aire traseras.
La fibra de carbono pigmentada añade contraste y las llantas específicas de 20 pulgadas combinan negro brillante con un acabado pulido, mientras que las salidas de escape de titanio ponen la guinda al conjunto exterior.
En el interior se utiliza el mismo esquema cromático, dominado por el negro y el rojo. Ferrari utiliza un tejido técnico negro, inserciones fabricadas mediante tecnologías de fabricación aditiva y fibra de carbono satinada, además de elementos de carbono brillante con filamentos metálicos. Incluso el logotipo CZ26 aparece bordado como parte de la personalización.

