El Range Rover Sport Electric es un SUV deportivo eléctrico de 550 CV y ya lo he conducido: "Tiene una personalidad marcada que no parece haberse perdido"

Range Rover Sport Electric
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El Range Rover Sport Electric llega con 550 CV, el par más alto de la historia y una autonomía interesante. Ya he podido verlo y lo he conducido.

Si pensabas que el Bentley Torcal iba a ser el único SUV eléctrico premium británico que ibas a conocer en estos días, estabas muy equivocado. Este es el Range Rover Sport Electric, la versión de baterías de la cara más deportiva del todocamino inglés, con más de 500 CV y más par que nunca antes en la historia del modelo. Ya lo he conocido y lo he conducido.

JLR tiene el foco puesto en la electrificación y ya se ha atrevido a convertir uno de sus modelos estrella en un coche eléctrico, aunque no sustituya a las versiones de combustión. Después del Range Rover convencional, ahora es el turno de su versión deportiva, que presenta una filosofía similar en su salto a lo eléctrico.

Basado en la plataforma modular longitudinal flexible (MLA) de la marca, a simple vista el Range Rover Sport Electric es idéntico a la versión de combustión. Como en la variante no deportiva, todo está en los detalles, tales como una parrilla semicubierta, unas llantas de 22 pulgadas más aerodinámicas, un splitter delantero menos prominente y un difusor trasero retocado. Por lo demás, tanto la silueta como las proporciones permanecen inalteradas.

Dentro cambian aún menos las cosas. La selección de materiales como la piel no varía, así como los ajustes siguen siendo muy adecuados. El mayor cambio a bordo está en las pantallas, que muestran datos de autonomía y consumo de energía. Dicha autonomía se sitúa en 609 kilómetros en cifra homologada, si bien en un uso real será de unos 537 kilómetros.

Esto lo consigue una batería de iones de litio de 118,5 kWh con arquitectura de 800 voltios que ha sido colocada en el suelo para reducir en 73 mm el centro de gravedad en comparación con las versiones PHEV del modelo. También la estructura de la carrocería es un 61% más rígida, de manera que el comportamiento se ve mejorado, a pesar de que las baterías superen los 700 kg de peso.

Si seguimos con el apartado técnico, la configuración de motores del Range Rover Sport Electric es idéntica a la del modelo normal. Hay dos propulsores (uno por eje) de 260 kW cada uno para alcanzar 550 CV y 850 Nm de par, lo que supera a cualquier otro Sport hasta la fecha. Así se puede firmar un paso de 0 a 100 km/h en unos razonables 4,5 segundos, pero solo con el modo Dynamic Launch.

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La gestión de la potencia también varía entre los modos de conducción. El Eco te ofrece 280 CV y el Normal asciende a 500 CV, pero es el Dynamic más deportivo el que desbloquea esos 550 CV. Ahora bien, al pisar a fondo el acelerador en cualquiera de los modos cuentas igualmente con toda la potencia por razones de seguridad, de manera que siempre tienes a tu disposición una respuesta inmediata y decidida, pero no excesivamente brusca. De hecho, la entrega de potencia es gradual, como en un motor térmico.

He podido conducir el Range Rover Sport Electric de forma breve y aunque ofrece la misma potencia que el modelo convencional, se siente más reactivo y vivo desde que pisas el acelerador, ya que se ha trabajado en la puesta a punto y la gestión de la potencia para marcar la diferencia. Transmite una respuesta más directa, pero se comporta como el modelo térmico. La diferencia puede estar en la frenada, con un tacto del pedal algo más esponjoso, aunque no hay una variación clara de la respuesta cuando pasas de la frenada por retención a la física.

Por dicha retención, la firma británica ha optado por montar discos y pastillas de freno menores que los del modelo de combustión, ya que no es necesario contar con las mismas dimensiones. Aun así, la frenada es eficaz y para reducir el desgaste prematuro se ha añadido un recubrimiento a los discos que ayuda a alargar la conservación.

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Además de una frenada a la altura y una aceleración decidida, el Range Rover Sport eléctrico también destaca por su comportamiento en curvas. El más bajo centro de gravedad se deja notar, pero también cabe mencionar la presencia de amortiguadores de doble válvula, el Electronic Active Roll Control (aplica hasta 1.400 Nm de fuerza en cada eje para aportar estabilidad) y el Adaptive Dynamics, que supervisa 100 parámetros 500 veces por segundo para reducir el balanceo y cabeceo en las curvas y frenadas.

A pesar de esto, no se siente excesivamente estable y filtrado. Es un coche ágil, pero se sigue sintiendo grande y algo pesado, como el modelo térmico. Esa es la seña de identidad de este modelo desde el inicio. Hay otros SUV deportivos más radicales, pero este tiene una personalidad marcada y no parece haberse perdido en la versión de baterías. Aunque falte el sonido de un V8 (en su lugar hay un sonido artificial creado por un compositor), sigue transmitiendo esa sensación imponente que se espera de un coche así.

Habrá que esperar un poco para poder probarlo a fondo, pero el Sport Electric ya está disponible para pedidos en cuatro acabados diferentes, entre los que se encuentra una edición de lanzamiento First Edition.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor

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