Esta es la medida desesperada que está utilizando Dodge para vender su Charger eléctrico

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Las ventas del nuevo Dodge Charger Daytona no son suficientes. Ante ello, esta es la medida desesperada que está utilizando Dodge para vender su Charger eléctrico.
Las ventas de los nuevos modelos que se lanzan al mercado no cumplen siempre las expectativas y los fabricantes deben tomar cartas en el asunto cuanto antes. Un ejemplo es el nuevo Dodge Charger, cuya nueva generación de baterías no está teniendo el éxito esperado. Ante ello, esta es la medida desesperada que está utilizando Dodge para vender su Charger eléctrico.
Uno de los movimientos recientes más controvertidos de Dodge fue el cambio radical de su oferta de modelos ofrecidos en Estados Unidos. Se decidió que el Dodge Challenger finalizaría su producción, así como el Charger, el cual sería sustituido por una nueva generación con dos y cuatro puertas, así como con diferentes mecánicas.
Basado en una nueva plataforma, la nueva generación del icónico muscle car americano sería eléctrica y solo estaría presente la combustión interna con una variante con motor seis cilindros que todavía no ha llegado. Aun así, el lado prestacional correría cargo de versiones como el Dodge Charger Daytona eléctrico de hasta 679 CV, que no se está vendiendo bien.

Ante esto, la medida desesperada de Dodge para vender el Charger de baterías es hacer de este modelo una opción más atractiva desde el punto de vista financiero. Según el portal Cars Direct, la firma estadounidense está ofreciendo un reembolso de 6.500 dólares a los compradores del Daytona, con el objetivo de atraer a más clientes.
Esto es algo que choca con lo que actualmente sucede con los nuevos deportivos que llegan al mercado, que suelen contar con precios de partida elevados que suelen ir más allá con las ofertas de los concesionarios estadounidenses (los llamados ‘dealer markups’), que buscan aumentar su margen de beneficio. En este caso, esa no parece ser una opción.
Si bien la cifra de potencia del Charger Daytona es más que respetable, los coches eléctricos no están teniendo una buena acogida en el automovilismo prestacional y esto es algo que se ha hecho notar más en un modelo y un país normalmente caracterizado por el amor hacia los motores V8. De hecho, los datos lo dejan muy claro.

Según los datos de ventas del primer trimestre de 2025, la marca estadounidense vendió más Chargers de la pasada generación y Challengers que nuevos Chargers eléctricos. Hablamos de unidades que dejaron de producirse a finales de 2023, pero que han superado al muscle car de baterías, que se ha vendido a un ritmo medio de 22 ejemplares al día.
En total, entre enero y marzo se vendieron 1.947 unidades del Daytona eléctrico, mientras que el Charger de combustión firmó 1.052 coches y el Challenger se quedó en 922, dando 1.974 coches como resultado. Sí, hablamos de dos modelos frente a uno, pero también de vehículos claramente más antiguos, cuyo origen se remonta a mediados y finales de la década del 2000.
Las razones de este fenómeno son variadas. De entrada, es evidente que los coches antiguos son más baratos, ya que el nuevo Charger supera los 50.000 dólares de base y puede situarse por encima de los 100.000 dólares en algunos casos. Además, está presente el factor clave de la propulsión, con unas versiones de combustión muy bien valoradas en Estados Unidos.

Es así en el caso de las variantes con motor V8, pero también las V6 gozan de una acogida razonable. En este sentido, la versión con motor de seis cilindros del nuevo muscle car americano Charger Sixpack se podría retrasar, ya que la planta de Windsor (Canadá) en la que se iba a producir ha parado su producción ante los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump.
En definitiva, la situación no es la idónea para que las ventas del nuevo deportivo de la firma estadounidense tenga una buena acogida, pero su mejorable rendimiento comercial viene de lejos. Desde el principio, no ha tenido el apoyo esperado y algunos concesionarios ya han optado por ofrecer descuentos mucho más llamativos para que las ventas repunten.
Por ejemplo, se han encontrado unidades más de 20.000 dólares por debajo del precio de lista oficial. Aun así, lo que se espera que tenga un efecto positivo en las ventas del nuevo Dodge Charger es la llegada de la versión térmica Sixpack con motor de seis cilindros e incluso la posible llegada de una variante V8, que ahora no se descarta por completo.
Si bien la nueva generación del deportivo no se pensó para montar un ocho cilindros, hay diversos rumores que indican que Dodge está buscando la manera que crear alguna variante con el icónico Hemi V8 bajo el capó, que se ha vuelto a producir. De ser así, las ventas deberían aumentar y mejoraría la situación de la marca. La del Charger eléctrico, por otro lado, es otra historia.
