Ahora que el Civic Type R desaparece de nuestras carreteras, es un buen momento para buscar los mejores Honda deportivos

mejores deportivos Honda
mejores deportivos Honda

Para honrar al Honda Civic Type R, le sumamos a nuestro particular póker de ases de la conducción deportiva de la historia de Honda.

Honda es una marca conocida por su fiabilidad, pero eso no significa que la marca japonesa no haya sido también sinónimo de deportivos a lo largo de su historia, en muchas ocasiones además teniendo representantes que estaban al alcance de la mano del público general por sus precios asequibles. Ahora que se despide el Honda Civic Type R, vamos a repasar algunos de los más destacados.

Honda NSX

Lo cierto es que no hay otra manera de empezar esta lista, pero también es posible que comenzar con el NSX sea como empezar la casa por el tejado, básicamente porque muchos coincidirán en que es el mejor deportivo de la historia de marca de la ‘H’. Estamos de acuerdo, así que es el que tiene que abrir brecha.

Lanzado en 1990, el Honda NSX (conocido como Acura NSX en algunos mercados) fue una declaración de intenciones por parte de la compañía: un superdeportivo que combinaba rendimiento, fiabilidad y facilidad de uso diario. Además de un toque de atención a fabricantes que sobre el papel tenían más pedigrí.

El hecho que fuera diseñado con la ayuda del legendario piloto Ayrton Senna (mítico es aquel vídeo en Suzuka), es algo que también ayuda a que tenga un status superior.

El NSX original contaba con un motor V6 de 3.0 litros (posteriormente 3.2 litros), con tecnología VTEC y una potencia de hasta 290 CV, que a día de hoy no parece mucho con las barbaridades que se manejan, pero que eran más que suficientes con el conjunto que ofrecía, ya que con su estructura de aluminio monocasco le confería una rigidez y ligereza excepcionales, logrando un equilibrio de peso casi perfecto. Una obra de arte sobre ruedas.

Más de dos décadas después, en 2016, Honda revivió el NSX con un modelo híbrido de tracción total, impulsado por un V6 biturbo junto a tres motores eléctricos. Tecnológicamente era puntero y su diseño era espectacular, pero no llegó a los niveles del original y ha quedado un poco en el olvido.

Honda S2000

El Honda S2000 es considerado uno de los mejores roadsters deportivos jamás construidos, pero te voy a contar la imagen que yo tengo grabada en la retina: ‘A Todo Gas 2’, Suki en la línea de salida, estética dosmilera y un S2000 “rosita” con vinilos de anime en los laterales. El descapotable de Honda dejó huella en todos los seguidores del JDM.

Fue lanzado en 1999 para conmemorar el 50º aniversario de la compañía, con un diseño musculoso que ha envejecido como el buen vino, puesto que a pesar de los años se sigue viendo igual de espectacular.

Equipaba con un motor 2.0 litros atmosférico (F20C) que desarrollaba 240 CV a 8.300 rpm y era el piloto el que tenía que gestionarlo mediante una caja de cambios manual de seis velocidades es ha sido laureada por su buen rendimiento. Suma a la ecuación la rigidez estructural, el equilibrio de pesos y una dirección muy precisa para entender por qué estamos ante un “fan favourite”.

Honda Integra Type R

El Integra Type R es uno de los coches deportivos más apreciados por de Honda y una suerte de fruta prohibida en Europa. Su concepto sigue la fórmula de otros tantos representantes de la compañía: diseño que aguanta bien el paso del tiempo, peso liviano, un manejo destacado y un rendimiento más que notable. Si esa no es la fórmula de la felicidad, nosotros ya no sabemos.

Su motor B18C5, un 1.8 litros VTEC con 200 CV, era una auténtica joya que, combinado con una transmisión manual precisa, un diferencial de deslizamiento limitado y su suspensión deportiva, transmitía sensaciones al conductor como pocos. Gracias a ello, todavía a día de hoy, muchos lo consideran como uno de los mejores coches de tracción delantera jamás construidos.

Honda Civic Type R

Cierra la lista el modelo que se despide, un compacto que, desde su debut en 1997, ha sido la máxima expresión deportiva “para todos los públicos” que ha ofrecido la marca, uno de esos modelos a los que un aficionado a los deportivos nipones españoles podía aspirar.

Cada generación del Civic Type R ha contado con mejoras sustanciales en motor, chasis y aerodinámica; pero siempre siguiendo una línea evolutiva que mantenía intacto en gran medida su concepto. Esto ha hecho que, poco a poco se radicalizase, con entregas que parecían sacadas directamente de las páginas de un anime.

La última, que resistió el envite híbrido del modelo convencional, montaba el reconocido motor 2.0 VTEC turbo con 330 CV de potencia y 420 Nm de par máximo, combinado con una transmisión manual de 6 marchas y con un sistema de tracción delantera.   

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España