El BMW 530 MLE era el M5 que aún no había nacido. Y lo mejor es que este coche ni siquiera se hizo en Alemania

BMW 530 MLE
BMW 530 MLEMichael Schmucker

El BMW M5 nació en los 80, pero en los 70 se le adelantó el BMW 530 MLE, una berlina deportiva de producción limitada que no se hizo en Alemania.

El BMW M5 es una berlina deportiva que todos conocen y que nació a mediados de la década de 1980, con la generación E28. Sin embargo, antes de aquel coche existió otro menos conocido que ni siquiera se fabricó en Alemania. Se trata del BMW 530 MLE, el M5 sudafricano concebido en la década de 1970.

La competición ha dado muchas cosas buenas al automovilismo. No solo hablamos de grandes momentos en la pista, sino de coches de calle creados por razones de homologación para competir en determinadas categorías. En el caso de BMW, el inconfundible M3 (E30) es un ejemplo claro, pero no es el único.

En la década de 1970, BMW Sudáfrica quiso competir en la categoría de Serie de Producción Modificada. En esencia, los modelos participantes debían estar basados en coches de calle, pero hacía falta contar con un vehículo a la altura. Es entonces cuando se solicitó la ayuda de Jochen Neerpasch, piloto de carreras y jefe de la división M de la firma alemana.

Entonces se empezó a trabajar en una variante basada en el BMW Serie 5 E12, una berlina lanzada en 1972 que se caracterizaba por la elegancia y la calidad de la marca, pero que no contaba aún con un carácter deportivo. Esto es lo que corrió cargo de la división más enfocada a las prestaciones y a la competición de la marca de Múnich.

Así es como se concibió el BMW 530 MLE, una berlina deportiva reconocible a simple vista por su aspecto más agresivo, con nuevos paragolpes, pasos de rueda más anchos, un alerón de cola de pato y los colores de BMW M en la carrocería, entre otros detalles. Mientras tanto, el interior contaba con elementos como un volante de tres radios más deportivo.

Esta solo era la punta del iceberg, ya que había muchas otras novedades que no se apreciaban a simple vista. La ligereza juega un papel crucial en el rendimiento, de manera que este Serie 5 deportivo contaba con pedales y paneles de la carrocería atornillados a mano, ventanillas manuales, llantas Mahle más ligeras y la ausencia de elementos como el sistema de aire acondicionado. Con estos cambios, solo hacía falta tener una mecánica a la altura.

Así es el motor del BMW 530 MLE

BMW 530 MLE
BMW 530 MLEMichael Schmucker

Bajo el capó del 530 MLE se situaba la especialidad del fabricante alemán: un motor seis cilindros en línea. Concretamente, se trataba del bloque de la versión de 3.0 litros mejorada para entregar mejores cifras. Podía desarrollar 147 kW o unos 200 CV, así como 277 Nm de par. Esta fuerza se gestionaba a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades.

Si bien no parece mucho, hablamos de una berlina que pesaba apenas 1.400 kg y que podía pasar de 0 a 100 km/h en 9,3 segundos, así como era capaz de alcanzar 208 km/h de velocidad máxima. Esto, en 1976, suponía un rendimiento espectacular que no cualquier coche era capaz de alcanzar.

De esta forma, el BMW 530 MLE estaba listo y debían venderse al menos 100 unidades para poder competir en la categoría deportiva sudafricana. Así, se produjeron 110 unidades de la variante Tipo 1 en 1976 y 117 de la Tipo 2, ambas fabricadas no en Alemania, sino en la planta sudafricana de Rosslyn. De aquí también han salido variantes del BMW Serie 3 (E30), de hecho.

Es así como el que podríamos considerar como primer BMW M5 salió a las carreteras, aunque fue en los circuitos donde más pudo brillar. Logró 15 victorias consecutivas y la compañía logró hacerse con tres campeonatos en tres años dentro de esta categoría de coches de serie modificados. Así, el coche fue todo un éxito, aunque casi cayó en el olvido.

Al tratarse de una edición puntual y no de un modelo global, no muchos saben de la historia del BMW 530 MLE y lo cierto es que no es fácil de encontrar. Más allá de la producción limitada, tan solo se conoce de la existencia de un ejemplar a día de hoy, el cual fue comprado en 2018 por BMW Sudáfrica para ser posteriormente restaurado.

El coche en cuestión fue el número 100, propiedad del piloto y gerente del equipo de carreras que compitió en los años 70, Peter Kaye-Eddie. Contaba con el motor y chasis original, pero necesitaba mucho trabajo. Aun así, se pudo devolver a la vida y ahora permanece conservado como un coche que hizo historia como un exitoso modelo de carreras y el antecesor de una de las berlinas deportivas más reconocidas a nivel mundial.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor