Chris Brown tenía que llevar su Rimac a revisión. No lo pensó dos veces y se lo llevó conduciendo 2.200 kilómetros

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El multimillonario Chris Brown decidió pasarle la revisión a su Rimac Nevera en la sede de la compañía, por lo que condujo 2.200 kilómetros hasta Croacia
Para muchos, incluso disponiendo de los recursos económicos para comprarlos, los coches deportivos pueden llegar a ser un mero negocio. Muchos millonarios los adquieren, los guardan sin utilizar en sus garajes y los venden o subastan unos años más tarde, aprovechando un punto en el que el vehículo se haya revalorizado. No es el caso de Chris Brown. En Top Gear hemos podido hablar con él de ‘puntos de inaccesibilidad’, de lo genial que es viajar por carretera y de qué le motivó a conducir más de 2.200 kilómetros para llevar su hiperdeportivo eléctrico, un Rimac Nevera, a una revisión en la sede central de la compañía.
“El año pasado Mate Rimac envió una carta a todos los propietarios de Rimac”, explica con su tranquilo acento de Yorkshire. “Decía: ‘Siempre sois bienvenidos en el Campus de Rimac, tratadlo como vuestra casa’. Lo típico de una empresa. De hecho, decía: ‘¿Alguna vez has pensado en conducir hasta Zagreb con el coche?’. Quería que alguien hiciera un viaje largo con uno...”.
Amante de los superdeportivos y los viajes por carretera

Tras de localizar dónde estaban los cargadores rápidos, Chris calculó una ruta desde su casa cerca de Harrogate, en Reino Unido, hasta la sede de Rimac, en el oeste de Croacia, pero, naturalmente, no pensaba ir directamente. “En lugar de limitarme a conducir hasta el Campus, pensé que podía bajar hasta la costa dálmata y convertirlo en algo divertido. Y, de camino, añadir un par de puntos de expedición”.
Después de destacar en física, lo que le llevó a desarrollar una carrera en la industria petrolera, Chris es ahora un exitoso empresario tecnológico. Y cuando digo ‘exitoso’, me refiero a que, además de utilizar un Range Rover como coche de diario y tener un Rimac Nevera, también cuenta con un Aston Martin V12 Vantage con cambio manual y un Lamborghini Revuelto por el que no siente demasiado entusiasmo.
“Me gustan los coches que son cómodos además de rápidos. Después de dos horas en el Revuelto tengo que ponerme un cojín en la espalda. No es una experiencia muy agradable de conducir. El Rimac ha arruinado mi experiencia con el Revuelto porque es más rápido y más cómodo”.
Pero coleccionar coches es menos importante para Chris que coleccionar polos de inaccesibilidad y, ahora, puntos de inaccesibilidad, según explica mientras hacemos un pequeño repaso de geografía.
Chris Brown colecciona ‘puntos de inaccesibilidad’
Chris Brown es la primera persona registrada que ha nadado en el punto más solitario de la Tierra. También ha visitado siete de los ocho ‘polos de inaccesibilidad’ oficiales, como lo es Point Nemo, el punto del océano Pacífico más alejado de cualquier lugar en tierra firme, y tiene como objetivo convertirse en la primera persona en completar la colección.
“Todo el mundo ha oído hablar del Polo Norte y del Polo Sur del planeta, pero en términos geográficos, hace años los exploradores acuñaron el concepto de ‘polos de inaccesibilidad’. Están en los continentes. No son estrictamente ‘polos’, porque un polo es un punto alrededor del cual puede girar un objeto”.
“El polo de inaccesibilidad de, por ejemplo, África es un punto del continente que está lo más alejado posible del océano en cualquier dirección. Lo mismo ocurre en Australia y demás. Entonces pensé que podía existir uno para Reino Unido porque es una isla: localizar un lugar que estuviera lo más alejado posible del océano en Gran Bretaña. También podrías hacerlo con un país como Francia: el punto más alejado de cualquier frontera francesa. Yo los llamo ‘puntos de inaccesibilidad’ y, como una especie de tarea secundaria mientras sigo intentando completar todos los polos, simplemente voy acumulando puntos”.
Y de ahí sale la sinuosa ruta de 2.239 kilómetros hasta Zagreb. Chris en realidad estaba recopilando más ‘puntos’.
“Es algo muy divertido que hacer con un coche porque te proporciona una movilidad enorme. No puedes ir alquilando helicópteros alegremente. Piensa en el de España. Está en una preciosa sierra. Podrías llegar en coche, supongo que también podrías ir en bicicleta o hacer senderismo, pero conduciendo ves cosas y conoces a gente que normalmente no encontrarías cuando visitas un país”.
“Al visitar estos puntos, descubres mucho más sobre un país, su cultura y su gente que simplemente yendo, por ejemplo, a la Torre Eiffel y los Campos Elíseos, y diciendo que has visitado Francia”, razona Chris. “Muchos turistas se sienten atraídos por los lugares emblemáticos: lo más alto, lo más grande, lo más famoso, pero se pierden todo lo que hay entre medias”.
Una revisión y dos nuevos ‘puntos de inaccesibilidad’
Durante su viaje a Croacia para llevar el Rimac a revisión, añadió a su colección los puntos de inaccesibilidad de Bélgica y Luxemburgo. “Me gusta utilizar la última tecnología disponible: ChatGPT planificó esa ruta”. Así que no hace falta tener una colección de hiperdeportivos para probarlo por tu cuenta.
Explorar es quizá uno de los rasgos humanos innatos más antiguos, pero le pregunto a Chris de dónde surgió su afición por buscar lugares remotos y aleatorios. “La mayor influencia en mi vida fue ver los alunizajes con mi padre en nuestro televisor en blanco y negro. Aquello despertó mi interés por la ciencia. Después fui a la universidad para estudiar física, principalmente física nuclear, y eso me llevó a la ingeniería”.
“Mi negocio creció y pude permitirme participar en el programa de Virgin Galactic [turismo espacial]. Fue gracias al programa de Galactic que me invitaron a ir al Polo Sur con Buzz Aldrin”.
Como anécdota de lugares y nombres ilustres, no está nada mal. “Buzz quería ser la persona de mayor edad en llegar al Polo Sur y había dos plazas libres, que en realidad eran plazas financiadas. Aterrizar en el Polo Sur con él fue cuando escuché hablar por primera vez de los polos de inaccesibilidad. Cuando subí al Everest dos años después, pensaba: ‘En realidad no disfruto del montañismo’, así que ¿por qué no intento alcanzar todos estos polos?”.
El último polo de su lista, Eurasia, es complicado. Está en el noroeste de China, y viajar allí siendo occidental no es precisamente como contratar unas vacaciones organizadas. Tampoco hay demasiados cargadores compatibles con un Rimac. “China está años por delante de nosotros en automatización, robótica e inteligencia artificial. Está limpia, es segura y todo eso, pero el precio que paga es que la población está controlada. Así que incluso para un ciudadano chino llegar hasta donde yo quiero ir no está permitido”.
