El Dallara Stradale y el Audi Q7 (4M) están unidos por algo tan secundario que es incluso genial

Hay coches con cosas en común que no esperarías. Por ejemplo, el deportivo Dallara Stradale y el Audi Q7 (4M) están unidos por un detalle sutil que está a la vista de todos.
El mundo del automovilismo cuenta a veces con detalles fascinantes para cualquier friki de los coches que pasan desapercibidos para la mayoría. Por ejemplo, seguro que no te imaginarías qué tienen en común coches tan diferentes como el Dallara Stradale y el Audi Q7 (4M), pero la respuesta está a simple vista y hay casos similares en muchos coches deportivos.
Todo el mundo conoce el Audi Q7, el SUV de la firma de los cuatro aros que llegó al mercado hace 20 años, cuando la fiebre de los todocaminos premium estaba en plena ebullición. Siempre ha sido un coche caracterizado por la versatilidad, carácter lujoso y una variedad de mecánicas que también ha dado pie a un carácter deportivo. Ahora bien, no como lo hace el Dallara Stradale.
En este caso, no hablamos de un modelo tan conocido. Puede que te suene Dallara de la competición, ya que ha tenido presencia en categorías como la Fórmula 1, IndyCar y el WEC. No obstante, hace años que se adentró en el terreno de los deportivos de calle y el Stradale fue el comienzo, allá por el año 2018.

Si bien la firma colaboró en la creación de modelos de calle como el KTM X-Bow, los Bugatti Veyron y Chiron y los Alfa Romeo 4C y 8C, este fue su primer coche propio para las calles. Se trataba de un deportivo enfocado en la ligereza máxima, con chasis monocasco y carrocería de fibra de carbono y sin puertas para mantener el peso en 855 kg y no perjudicar la aerodinámica.
En cierto modo, era un coche muy inspirado en la competición que era capaz de circular por carretera, aunque quizás preferirías tenerlo en un circuito. Su peso tan reducido estaba movido por el motor Ecoboost de Ford de 2,3 litros, con una potencia cercana a unos 400 CV, aunque algunos modos de conducción limitaban la potencia a unos 300 CV para hacerlo más civilizado.
Puede que te estés preguntando en qué se podría parecer este deportivo ligero y el Audi Q7 y la respuesta es que comparten un elemento (o dos, técnicamente). Si te fijas en las luces traseras del Dallara Stradale, puede que te resulten familiares y es así porque se trata de los mismos pilotos auxiliares del paragolpes posterior del SUV alemán.

Está claro que su presencia es muy diferente cuando se sitúa en la zaga del Stradale, pero no cabe duda de que se trata del mismo elemento. ¿Por qué? No es que en la firma fuesen aficionados a la marca de Ingolstadt, o quizás sí. En realidad, es una forma de reducir costes, algo que ya hemos visto en varias ocasiones y con mucha frecuencia en coches deportivos y superdeportivos.
Podemos nombrar varios ejemplos. Un caso muy sonado fue el del Lamborghini Diablo en su versión restyling en la que perdió los faros escamoteables. En su lugar, contó con unos faros fijos que no eran otros que los del Nissan Fairlady Z de principios de la década de 1990. Desde Aston Martin, por otro lado, modelos como el Virage usaban el mismo volante que podías encontrar en un Ford Crown Victoria.
La cosa no acaba ahí, claro. El conocido Jaguar XJ220 montaba las luces traseras del Rover 200 y sus espejos provenían nada menos que del Citroën CX, lo que dice mucho a favor del diseño de la berlina francesa. Otro icono noventero, el McLaren F1, usó los espejos del Volkswagen Corrado y sus pilotos podían ser vistos en varios autocares.
Incluso con modelos más recientes se han dado casos similares, como el del Mercedes SLR McLaren y su palanca de intermitentes traída de la Mercedes Sprinter. Algunos ejemplos son más evidentes y otros son más rebuscados, pero la respuesta tiende a ser la reducción de costes.
Al fin y al cabo, en este tipo de coches lo esencial es la velocidad y el comportamiento en carretera, de manera que los elementos estéticos son más bien secundarios y las piezas compartidas pueden pasar desapercibidas según cómo sean integradas en los coches. Así, quién sabe si alguna pieza de tu coche puede estar también integrada en un superdeportivo de lo más exclusivo.

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor


