¿El Mercedes-AMG SL te parece poco? El BRABUS ROCKET GTC DEEP RED de 1.000 CV es la locura que estabas esperando

El BRABUS ROCKET GTC DEEP RED es otra oda al exceso del preparador para ondear la melena al viento con un millar de caballos de origen híbrido.

Hay preparadores y preparadores, pero lo que todos suelen tener en común es que están en las antípodas de la discreción. BRABUS es uno de los mayores representantes de esta filosofía, capaz de coger vehículos ya de por si radicales, como un Mercedes-AMG SL, por ejemplo, y convertirlos en bestias de un nivel superior, como es el caso del BRABUS ROCKET GTC DEEP RED.

Es posible que el nombre te suene, por que en octubre del año pasado ya presentó una creación con esta denominación, que era bastante peculiar ya que convertía al descapotable alemán en una suerte de shooting-brake (pero sin la coletilla de DEEP RED). 

El invento era original, pero tan atrevido que no era del gusto de todos, así que ahora aplica todas las mejoras de aquél, pero respetando el formato de cielo abierto.

El diseño sigue la línea de creaciones previas de BRABUS, en las que, a pesar de radicalizar el modelo, se sigue pudiendo identificar de manera muy clara. 

Como es habitual, cambia la estrella de Mercedes de la parrilla delantera por su característica ‘B’, el paragolpes se ha rediseñado por completo y tiene cuatro entradas de aire que lo redirigen tanto a los radiadores como a los frenos y se ha instalado un splitter delantero que ayuda a generar más carga aerodinámica.

Los pasos de rueda se han ensanchando, incrementado la anchura del eje posterior hasta los 1.985 mm, ha salidas de aire tras los delanteros, también se han cambiado los faldones laterales y la trasera es una de las partes más espectaculares, con un alerón integrado y un difusor bastante discreto que, eso sí, aloja dos salidas de escape dobles.

Aunque cada comprador podrá elegir luego unas a su gusto, el BRABUS ROCKET GTC DEEP RED calza unas llantas BRABUS Monoblock P “PLATINUM EDITION” de cinco radios. Según la firma “su producción emplea la última tecnología de forjado y mecanizado para lograr el equilibrio perfecto entre ligereza y una resistencia excepcional”.

En el eje delantero tienen un tamaño de 21 pulgadas, envueltas por neumáticos de 275/35 ZR 21 SportContact 7 de Continental; y en el eje trasero miden 22 pulgadas, y las gomas son de 335/25 ZR 22.

La capota de tela negra se abre mediante un sistema de accionamiento electrohidráulico y da lugar a un habitáculo que replica el exterior en lo que a falta de discreción se refiere. Fabricado de manera artesanal, está a juego con la carrocería de carbono visto con la tapicería de cuero en el mismo tono. 

El acolchado con el diseño "Shell" de BRABUS está presente en las superficies de los asientos, los reposabrazos de las puertas y los paneles laterales, el revestimiento del espacio para los pies y las alfombrillas de cuero.

Además, para aportar algo de contraste, hay ciertos elementos que carbono repartidos por todo el habitáculo, como son algunas secciones del volante, los reposabrazos en las puertas o la consola central. Por último, todos los detalles como interruptores, salidas de aire y rejillas de los altavoces están acabados en el color mate BRABUS "Shadow Gray". 

BRABUS no se limita solo a lo estético, así que debajo del capó de fibra de carbono también hay sorpresas. El sistema híbrido del SL AMG se ha llevado a nuevas cotas. 

La base del sistema es el motor BRABUS ROCKET 1000 V8 biturbo de 4,5 litros, que por sí sola es capaz de desarrollar una potencia de 796 CV y un par motor máximo de 1.250 Nm. Pero, claro está, cuenta también con apoyo eléctrico, en forma de un motor síncrono de 150 kW / 204 CV y una batería de iones de litio de 6,1 kWh. Esto hace que el rendimiento total del deportivo sea de 1.000 CV y 1.820 Nm de par máximo que, de nuevo, están “capados” a “solo” 1.620 Nm.

Todo se complementa con una caja de cambios deportiva de 9 velocidades, que puede operar de manera automática o manual mediante levas, y un sistema de tracción integral. Gracias a todo ello es capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en 2,6 segundos, de acelerar de 0 a 200 km/h en 9,5 segundos, de superar los 300 km/h en 23,6 segundos y de alcanzar una velocidad máxima limitada electrónicamente a 317 km/h.

No es que sea algo que le vaya a preocupar a un cliente de BRABUS, pero la compañía ha tenido a bien compartir las cifras de eficiencia del modelo que, para hablar de un coche de 1.000 CV, no están ni tan mal: su consumo mixto homologado es de 12,9 l/100 km y sus emisiones de CO2 llegan a los 291 g/km.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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