Opel Astra OPC X-treme: el deportivo V8 del DTM que no pudo llegar a las calles

¿Sabías que Opel fabricó un Astra OPC con motor V8 y multitud de elementos propios de la versión del DTM de aquel modelo? Así era el Opel Astra OPC X-treme, el concept que pudo convertirse en uno de los superdeportivos más locos de los 2000.

Los proyectos locos en el automovilismo eran más frecuentes hace años. Todo el mundo conoce ejemplos como el de la Renault Espace F1, pero menos conocido es el caso de un Opel Astra con motor V8 que estuvo a punto de saltar de los circuitos a la calle. Hablamos del Opel Astra OPC X-treme.

A finales de la década de 1990, Opel lanzó al mercado la segunda generación del Astra -en mercados como el inglés ya se llamaba así al Kadett, pero en la mayoría de los territorios el Astra no llegó hasta 1991-. Se trataba de un modelo mucho más avanzado y maduro, el cual contaba además con versiones descapotables y coupés firmadas por nada menos que Bertone.

Además de esto, también había espacio para la deportividad, la cual aquí ya no portaba las siglas GSi. En su lugar, se trataba del Astra OPC (Opel Performance Centre), con un motor 2.0 de 160 CV en su versión original y hasta 200 CV más adelante. Aquel era un modelo con unas prestaciones más que respetables (0-100 en 7,1 segundos y 240 km/h de velocidad máxima), pero hubo otro mejor.

En aquellos años, la firma del rayo participaba en el DTM con un Astra Coupe, así que en la compañía pensaron en llevar esta versión tan radical a las calles. Así fue como concibieron el Astra OPC X-treme, un prototipo one-off fabricado a mano que se presentó en el IAA de Múnich, el salón del automóvil de la ciudad alemana.

De entrada, recordaba mucho al modelo de calle y, como es obvio, al de circuito. Con este último es con el que más tenía que ver, ya que de él tomó elementos como el chasis y el tren motriz. Eso sí, en torno a la mitad de las piezas fueron cambiadas, ya que esta era una versión destinada a circular por carretera.

Aun así, no lo parecía. El diseño del Opel Astra OPC X-treme se caracterizaba por una carrocería ensanchada de polímero reforzado con fibra de carbono, un gran difusor y un llamativo alerón trasero. También se montaron ruedas más grandes con llantas de 20” y se cambiaron elementos como los espejos, aunque las líneas del coupé convencional de Bertone seguían presentes.

Por otro lado, el habitáculo cambió aún más. A él se accedía mediante unas puertas de estilo ala de gaviota y así se revelaba un interior sin apenas elementos y cubierto de materiales como la Alcántara. Había un cuadro de instrumentos digital, algunos mandos físicos, una gran palanca del cambio secuencial y un volante traído del Opel Speedster.

Este era el puesto de conducción de lo que era esencialmente un coche de carreras para la carretera. El motor del Opel Astra OPC X-treme no era el cuatro cilindros del OPC normal, sino un V8 de 4 litros derivado del propulsor Northstar de Cadillac -en aquellos años, Opel formaba parte de General Motors-.

Este bloque enviaba nada menos que 444 CV y 530 Nm de par a las ruedas traseras, mientras que se acompañaba de una caja de cambios secuencial de seis velocidades colocada en el eje trasero. Así, sobre el papel esta locura sobre ruedas podía pasar de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos.

Junto a esto, esta variante contaba con otros elementos llamativos, tales como unos amortiguadores y barras estabilizadoras ajustables. Además, se instalaron unos frenos de fibra de carbono, así como un sistema de escape mucho más deportivo que el de las versiones convencionales, pero más restrictivo que el de las unidades del DTM.

Con todo, el Opel Astra OPC X-treme se ganó la denominación a pulso, ya que incluso anunciaba una velocidad máxima de entre 310 y 330 km/h. Sin embargo, jamás llegó a las carreteras, a pesar de que se registraron diez pedidos y varias consultas en el día de su presentación.

Por supuesto, una razón de esto puede ser el hecho de que este modelo no iba a ser barato de producir e iba a ser complicada su viabilidad económica, aunque su objetivo no era ese, sino “enseñar lo que podemos hacer” al mundo, según el piloto Volker Strycek. En realidad, la razón principal fue el suceso de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York.

En aquella fatídica jornada del año 2001 se presentó este concept tan extremo y, a raíz de los ataques a las Torres Gemelas, la economía se vio afectada. Era el momento de ser cautos en todo el mundo, de manera que Opel dejó el proyecto parado y jamás se recuperó. Una verdadera pena, ya que el Opel Astra OPC X-treme pudo haber sido uno de los superdeportivos más locos de los 2000.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor